Foto de cabecera. De izquierda a derecha: Carlos Muñoz Repiso, Pere Navarro, Maria Seguí y Gregorio Serrano, directores generales de Tráfico en los últimos 25 años.
España mejora en seguridad vial, pero FESVIAL avisa: el alcohol sigue demasiado presente en los siniestros
Hay datos que permiten hablar de progreso y otros que obligan a hablar todavía de problema. El informe 25 años trabajando por la prevención y la seguridad vial, presentado por FESVIAL, se mueve precisamente entre esas dos realidades. Por un lado, España ha pasado de 5.776 fallecidos en carretera en el año 2000 a 1.805 en 2023, una reducción cercana al 70% que sitúa al país entre los referentes europeos en seguridad vial. Por otro, el propio estudio recuerda que uno de cada tres conductores fallecidos en accidente de tráfico entre 2000 y 2023 presentaba alcoholemia positiva.

El mensaje de fondo del informe es claro: la prevención funciona, pero no está terminada. En estos 25 años, la seguridad vial ha mejorado gracias a una estrategia sostenida que ha combinado reformas legislativas, control policial, educación vial y campañas de sensibilización. FESVIAL subraya que ese cambio no ha sido casual ni espontáneo, sino el resultado de una política pública persistente y de una transformación cultural gradual en la percepción del riesgo.
El análisis se vuelve más exigente cuando se observan los datos del alcohol. El informe cifra en 32,5% el promedio de conductores fallecidos con alcoholemia positiva entre 2000 y 2023. Además, advierte de una tendencia preocupante en el policonsumo: en los últimos cinco años, cuatro de cada diez conductores fallecidos con alcohol presentaban también consumo de drogas o psicofármacos. A ello se suma otro dato especialmente grave: en el estudio previo de FESVIAL sobre siniestralidad vial, el 83,6% de los fallecidos con positivo presentaba niveles asociados a conducción peligrosa, por encima de 0,8 g/l.
La dimensión del problema también aparece en el sistema sancionador. Entre 2007 y 2024 se practicaron en España más de 100 millones de pruebas de alcoholemia, y el porcentaje de positivos bajó del 2,2% al 1,0%. Sin embargo, el alcohol sigue siendo la segunda causa de pérdida de puntos, con 9.265.624 puntos retirados en ese periodo, un 12,9% del total. Es decir, el control funciona y los positivos bajan, pero el peso del alcohol en las conductas de riesgo continúa siendo muy alto.
El informe pone además el foco en la evolución social. Hoy, más del 95% de la población considera altamente peligroso conducir después de beber o viajar con un conductor que ha bebido, y el 53,6% sitúa el alcohol entre los principales factores de riesgo vial, por encima incluso del móvil o de la velocidad. El cambio cultural es evidente. España ya no mira hacia otro lado como hace 25 años.
España ha mejorado de forma notable en seguridad vial, pero el alcohol sigue apareciendo en uno de cada tres conductores fallecidos en accidente de tráfico
Pero esa mejora convive con una contradicción importante. El 52% de los encuestados considera que no es tan grave tomar “solo una copa” antes de conducir. Ese dato resume bien la grieta que todavía persiste entre la percepción general del riesgo y determinadas tolerancias cotidianas. Para FESVIAL, esa es una de las grandes batallas pendientes: acabar con la idea de que pequeñas cantidades de alcohol son compatibles con una conducción segura.
La presentación realizada por Ignacio Lijarcio, presidente de FESVIAL, insistió precisamente en esa idea. El objetivo del informe no es dar por cerrada una etapa de éxito, sino reforzar una línea de trabajo que debe continuar. Entre los retos inmediatos, el documento sitúa consolidar la tolerancia cero, contrarrestar la idea de “una copa”, reforzar la prevención frente al policonsumo y adaptar la respuesta a las nuevas formas de movilidad.
En ese contexto, la evolución normativa de las últimas décadas aparece como uno de los pilares de la mejora. El informe recuerda hitos como la reducción de las tasas en 1998, la implantación del permiso por puntos en 2006, la reforma penal de 2007, el endurecimiento sancionador de 2015, la tasa cero para menores en 2021 y la propuesta reciente de rebajar la tasa general a 0,2 g/l en sangre y 0,1 mg/l en aire espirado. La tesis de FESVIAL es clara: los avances no han sido fruto del azar, sino de una combinación mantenida de leyes, controles y concienciación.
El valor de este trabajo está en que desplaza el debate desde la coyuntura hacia una visión de largo plazo. La reducción de la mortalidad demuestra que las políticas sostenidas salvan vidas. Pero los datos sobre alcoholemias positivas, pérdida de puntos, policonsumo y tolerancia residual muestran que el cambio cultural todavía no ha llegado a su destino final.
La conclusión es tan positiva como exigente. España ha avanzado mucho en seguridad vial, pero no lo suficiente como para relajarse. El alcohol sigue teniendo una presencia desproporcionada en los siniestros más graves y la prevención sigue necesitando continuidad, rigor y coherencia. Ese es el mensaje central que FESVIAL lanza con este informe: perseverar, no normalizar el riesgo y seguir trabajando para que alcohol y conducción se perciban, sin matices, como dos realidades incompatibles.



