Foto. Agencia EFE
Accidente ocurrido en España, (EFE)

La siniestralidad vial arranca 2026 con una fuerte caída, pero Semana Santa recuerda la fragilidad de la mejora

Los datos provisionales de la DGT dibujan un inicio de 2026 claramente mejor que el del año anterior: entre enero y marzo fallecieron 196 personas en siniestros viales, 56 menos que en el mismo periodo de 2025, lo que supone un descenso del 22% pese a que los desplazamientos de largo recorrido crecieron un 4,12%. Sin embargo, el balance de Semana Santa introduce una llamada a la cautela: en esos diez días y medio murieron 30 personas en 28 siniestros mortales, tres más que en 2025, con un aumento del tráfico del 3,2%.

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La fotografía de la siniestralidad vial en el arranque de 2026 invita al optimismo, pero no a la relajación. La DGT ha calificado de “inusual e inédito” el descenso del 22% registrado en el primer trimestre del año, con 196 fallecidos en 186 siniestros mortales, en un contexto además de mayor movilidad. Según el balance provisional, se trata del trimestre con menos personas fallecidas de la serie histórica, si se excluye 2021, todavía condicionado por las restricciones del COVID.

El dato tiene especial valor porque rompe una inercia que no siempre acompaña a los aumentos de tráfico. Entre enero y marzo se registró un 4,12% más de desplazamientos de largo recorrido que en el mismo periodo del año anterior, y aun así la mortalidad descendió con claridad. Para la propia DGT, este comportamiento se sale incluso de la franja habitual que manejan los expertos en seguridad vial, que suele moverse en márgenes de alrededor del 5%.

La DGT cerró el primer trimestre con 196 fallecidos, un 22% menos que en 2025, pero Semana Santa elevó el balance a 30 muertos en 28 siniestros y volvió a concentrar la tragedia en carreteras convencionales.

Ahora bien, la lectura del trimestre obliga a mirar más allá del titular. Las vías convencionales siguen concentrando el grueso de la tragedia, con el 78,6% de los siniestros mortales. Además, los usuarios vulnerables representan ya el 45% de los fallecidos en carretera. En ese bloque, descienden los ciclistas, pero aumentan los motoristas y, sobre todo, los peatones. De hecho, el atropello a peatón fue el único tipo de siniestro que creció en el primer trimestre, con 31 víctimas mortales, frente a las 26 del mismo periodo del año anterior.

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También llama la atención el peso que siguen teniendo los incumplimientos básicos. En los tres primeros meses del año, 26 fallecidos no hacían uso del cinturón de seguridad en el momento del siniestro. De ellos, 23 viajaban en turismo, uno en furgoneta y dos en camión. A esa cifra se suman un ciclista y un motorista que tampoco llevaban casco. Son datos que recuerdan que, junto a las grandes estrategias de seguridad vial, siguen fallando conductas elementales de autoprotección.

Marzo, de hecho, fue especialmente llamativo. Ese mes cerró con 71 fallecidos, 31 menos que en marzo de 2025, lo que supone una bajada del 30%, y lo hizo además con un incremento de la movilidad del 10,85%, hasta los 38,8 millones de movimientos de largo recorrido. El mayor descenso se produjo en turismos, con 34 víctimas mortales, 25 menos que un año antes. Pero incluso en ese mes especialmente favorable volvió a crecer el número de peatones fallecidos, con 13 muertos, siete más que en marzo del año anterior, y también aumentaron los motoristas, con 17 fallecidos frente a los 14 de marzo de 2025.

Ese matiz es importante para entender lo ocurrido después en Semana Santa. Porque el balance del gran operativo festivo no desmiente la mejora del trimestre, pero sí la somete a una prueba de realidad. Entre las 15:00 horas del viernes 27 de marzo y la medianoche del lunes 6 de abril murieron 30 personas en 28 siniestros mortales en vías interurbanas. Son tres víctimas más que en la Semana Santa de 2025, en un periodo en el que se produjeron 17,3 millones de desplazamientos, un 3,2% más que el año anterior.

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El detalle del balance festivo vuelve a reforzar dos ideas ya visibles en el primer trimestre. La primera, que las carreteras convencionales siguen siendo el escenario dominante de la mortalidad: en Semana Santa, 9 de cada 10 fallecidos se registraron en este tipo de vías. La segunda, que los usuarios vulnerables continúan teniendo un peso muy alto. De los 30 fallecidos, 9 eran usuarios vulnerables: 5 peatones y 4 motoristas. En comparación con la Semana Santa de 2025, crecieron especialmente los atropellos, con cinco fallecidos más, mientras que bajó la mortalidad motorista en cuatro víctimas.

También cambia el patrón del siniestro. En esta Semana Santa aumentaron los fallecidos por atropellos y por colisiones frontales, traseras y múltiples, mientras descendieron las víctimas por salidas de vía y por colisiones laterales y frontolaterales. Es una variación relevante porque desplaza parcialmente el foco clásico de las salidas de vía hacia siniestros donde la interacción entre usuarios y la invasión de trayectorias vuelven a ser decisivas.

En turismos, el cinturón volvió a aparecer como un factor básico y todavía insuficientemente asumido. De los 17 fallecidos en turismo de los que se conoce el uso del sistema de retención, 2 no lo llevaban puesto. La cifra es menor que en años anteriores, según destaca la DGT, pero sigue recordando que incluso en 2026 sigue habiendo muertos evitables por no usar un dispositivo elemental de seguridad.

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Hay, además, un elemento de lectura que conviene explicar bien para no mezclar balances. El dato trimestral de 196 fallecidos llega hasta el 31 de marzo, mientras que el balance de Semana Santa cubre un periodo más amplio, desde el 27 de marzo al 6 de abril. Por eso no pueden sumarse de forma directa ambas cifras. Lo que sí señala la DGT es que, una vez cerrado el operativo festivo, en lo que va de año han fallecido 209 personas en carretera, 59 menos que en el mismo periodo de 2025. La mejora acumulada, por tanto, sigue siendo muy significativa, pero ya convive con un aviso claro: los periodos de alta movilidad siguen tensionando los resultados. (DGT)

La conclusión, por tanto, es doble. Por un lado, el primer trimestre de 2026 ofrece una señal muy positiva: menos fallecidos, más días sin víctimas y una reducción especialmente marcada en turismos y en salidas de vía. Por otro, Semana Santa devuelve al primer plano las vulnerabilidades que siguen sin resolverse del todo: el peso de la red secundaria, el aumento de los atropellos, la exposición de peatones y motoristas y la persistencia de fallos tan básicos como no usar el cinturón. La tendencia mejora, sí, pero la seguridad vial sigue teniendo un equilibrio inestable.

logotipo de la Carta Europea de la Seguridad Vial (European Road Safety Charter) y lema "Nuestro compromiso salva vidas"

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