El transporte terrestre y por tubería cerró 2025 con 92 trabajadores fallecidos en accidentes laborales, según los datos del Ministerio de Trabajo recogidos por Ruta del Transporte. De ellos, 82 murieron durante la jornada laboral y 10 en accidentes in itinere.

La siniestralidad laboral en la conducción profesional vuelve a situarse en primer plano. Según publica Ruta del Transporte, el balance de 2025 deja 92 fallecidos en el ámbito del transporte terrestre y por tubería, una cifra que, aunque mejora respecto a 2024, mantiene al sector entre los más castigados por la accidentalidad mortal en el trabajo.

El dato procede de las estadísticas del Ministerio de Trabajo y refleja una doble realidad: por un lado, el descenso interanual; por otro, el peso estructural del riesgo en la conducción profesional. El propio artículo señala que son 29 fallecidos menos que en 2024, pero aun así esta división de actividad se sitúa como la segunda con más muertes totales en el último año, solo por detrás de las actividades de construcción especializadas.

La información también aporta una fotografía más amplia del sector. En 2025 no se registraron fallecidos en transporte marítimo/vías navegables ni en transporte aéreo, mientras que en almacenamiento y actividades anexas al transporte murieron 17 trabajadores, y en actividades postales y de correos, tres.

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Además del número absoluto de fallecidos, el Ministerio incluye el índice de mortalidad laboral en función del empleo afiliado. En ese indicador —que excluye los accidentes in itinere— el conjunto de transporte y almacenamiento aparece como el tercer sector con mayor mortalidad, por detrás de construcción y minería. Ruta del Transporte subraya también que ese índice bajó en 2025 hasta 8,03, frente al 12,6 de 2024, aunque sigue muy por encima de la media general (2,81).

La lectura de estos datos refuerza una idea conocida en el ámbito de la prevención: la carretera es también un entorno laboral de alta exposición al riesgo. En el caso de los conductores profesionales, la seguridad vial no solo depende de la circulación, sino también de factores como la organización del trabajo, los tiempos de conducción, el mantenimiento del vehículo y la gestión preventiva dentro de la empresa. (Este último punto es análisis de contexto a partir del dato publicado.)

Con este nuevo balance, la siniestralidad de los conductores profesionales vuelve a reclamar atención específica dentro del debate sobre seguridad vial y prevención de riesgos laborales, en un momento en el que el sector insiste en mejorar las condiciones de trabajo y reducir la accidentalidad en carretera.

Fuente: Ruta del Transporte

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