La Última Curva
“Primavera roja: cuando las carreteras huelen más a neumático que a incienso”
Por David Landazabal
Madrid: el autobús que se quedó sin conductor… y sin freno
En plena glorieta de Atocha, uno de los puntos más transitados de Madrid, un conductor de autobús de la EMT sufrió un síncope mientras conducía. El resultado: el vehículo impactó contra cinco coches y otro autobús urbano.
Diecisiete personas heridas. Ninguna grave, por suerte. El conductor permanece ingresado.
La ciudad recuperó la calma, pero nos dejó esa incómoda pregunta:
¿y si pasa diez metros más allá? ¿Y si, en lugar de chapa, hablamos de tragedia?
Semana Santa: arranca la peregrinación… de ambulancias
Lo espiritual se mezcla con lo mecánico. Este inicio de Semana Santa ha sido un desfile de siniestros viales.
Al menos seis personas han fallecido en estos primeros días. Cuatro de ellas, motoristas.
En Riudarenes (Girona), un coche invadió el carril contrario y mató a dos. En Valencia, Las Palmas y Cantabria, otras vidas se apagaron. Todo esto… antes de que empiece el éxodo real de las procesiones.
Orestes Serrano lo resume sin anestesia:
“Cuatro muertes diarias por tráfico: marzo dispara la sangría en las carreteras españolas a niveles de verano.”
Y no hablamos de agosto, hablamos de marzo.
La Dirección General de Tráfico se defiende: «Es que hay más desplazamientos, más movilidad».
Perfecto. Entonces la culpa es del buen tiempo.
Igual los muertos también deberían pedir explicaciones a la primavera.
La DGT estrena radares… como quien coloca cámaras en el salón
122 nuevos radares. No en zonas de alta siniestralidad, sino donde «podrían ocurrir cosas».
Es como poner alarmas en casas donde aún no han robado. Por si acaso.
Y mientras tanto, hasta abril ya sumamos 261 fallecidos en carreteras.
Cataluña encabeza la lista. Le siguen Andalucía, la Comunidad Valenciana y Madrid.
Las cifras crecen. Las campañas también. Pero los frenos, en muchos coches, siguen cogiendo polvo.
Reflexión Final:
La primavera ha estallado con fuerza… y las cifras de muertos también.
Dicen que es por la movilidad, por los viajes, por las ganas de salir.
¿Y si también fuera por la falta de respeto, por el exceso de ego, por la nula conciencia?
Con los datos de fallecimientos en aumento en lo que va de año, y una tendencia preocupante desde enero, el ambiente en el Ministerio del Interior está más tenso que na rotonda mal diseñada.
Este país necesita más educación vial que flores en los balcones. Porque ahora mismo, hay más sentido común en una procesión de penitentes… …que en algunas de nuestras carreteras.
Así que, esta Semana Santa, no reces por llegar.
Conduce como si quisieras hacerlo. Porque, aunque el radar no te lo diga, el milagro de resucitar aún no lo cubre el seguro.
Porque al final del día, si hay algo más ridículo que morir por un despiste, es hacerlo vestido de dominguero… con el móvil en la mano y el cinturón en el respaldo.
David Landazábal, defensor comprometido de la seguridad vial que, tras experiencias personales, me dedico a concienciar sobre la importancia de la responsabilidad al volante.




