España podría evitar cada año hasta 158 fallecidos y más de 9.000 accidentes con víctimas si todo el parque circulante incorporara sistema antibloqueo de frenos, según un análisis difundido por Bosch a partir de datos de siniestralidad y de antigüedad de los vehículos. La estimación reabre un debate de fondo sobre el envejecimiento del parque móvil español y sobre cuánto margen de mejora sigue existiendo en seguridad activa con tecnologías ya maduras y ampliamente probadas.

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La seguridad vial no depende solo de cómo se conduce. También depende, y mucho, de con qué se conduce. Esa es la idea que deja el último análisis difundido por Bosch, que pone cifras a una carencia tan silenciosa como relevante: la ausencia de ABS en millones de vehículos del parque español. Según sus estimaciones, si todos los coches, furgonetas, motocicletas y ciclomotores incorporaran este sistema antibloqueo de frenos, España podría evitar hasta 158 muertes al año y más de 9.000 accidentes con víctimas.

El dato más llamativo no es solo la cifra de vidas potencialmente salvadas, sino el tamaño del problema. Bosch calcula que en España todavía circulan cerca de ocho millones de vehículos sin ABS, entre turismos, furgonetas, motos y ciclomotores. En conjunto, suponen alrededor del 23% de un parque de 34 millones de vehículos. La radiografía del envejecimiento es especialmente visible en las dos ruedas: la compañía estima que 4,3 millones de motocicletas y ciclomotores carecen de este sistema, frente a unos 3,5 millones de coches y furgonetas.

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La explicación está, en buena medida, en la antigüedad del parque. Bosch sitúa la mayor ausencia de ABS en coches y furgonetas con más de 25 años y en motocicletas que superan la década de vida, un efecto directo de la lenta renovación del parque español y de la incorporación progresiva de esta tecnología en los vehículos nuevos a lo largo de las últimas décadas. El problema no es, por tanto, que el ABS sea una innovación reciente, sino que sigue sin estar presente en una parte muy amplia de los vehículos más antiguos que aún circulan a diario.

La utilidad del sistema es bien conocida. El ABS evita que las ruedas se bloqueen durante una frenada de emergencia y permite mantener el control direccional del vehículo mientras se frena con intensidad. En un turismo o una furgoneta, eso puede marcar la diferencia entre detenerse o embestir un obstáculo sin capacidad de maniobra. En una motocicleta, el efecto puede ser todavía más decisivo, porque el bloqueo de la rueda compromete directamente la estabilidad y multiplica el riesgo de caída.

Las cifras de siniestralidad que maneja Bosch ayudan a entender por qué insiste en la renovación del parque. En 2024 se registraron en España cerca de 84.000 accidentes con víctimas en los que estuvieron implicados coches y furgonetas; de ellos, alrededor de 10.500 habrían involucrado vehículos sin ABS. Aplicando la estimación que utiliza la compañía, basada en datos de la Comisión Europea, la generalización del sistema permitiría evitar unos 1.050 accidentes con víctimas al año en ese tipo de vehículos.

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Pero el verdadero salto aparece en el ámbito de las motocicletas y ciclomotores. Bosch calcula que el 71,6% de estos vehículos no dispone de ABS y que, de los más de 28.000 accidentes con víctimas registrados en 2024 en este segmento, unos 20.000 corresponderían a vehículos sin este sistema. Distintos estudios manejados por la compañía apuntan a que el ABS podría reducir hasta un 40% este tipo de siniestros, lo que situaría el potencial de prevención en torno a 8.000 accidentes al año solo en motos y ciclomotores.

El ABS evitaría hasta 158 muertes al año en España, según Bosch

La proyección sobre las víctimas mortales es todavía más expresiva. Bosch estima que, de los 787 fallecidos en 2024 en accidentes de coche y furgoneta, alrededor de 98 viajaban en vehículos sin ABS; en motocicletas y ciclomotores, de 478 fallecidos, unos 342 lo hacían en vehículos que carecían de este sistema. A partir de esas proporciones y de los porcentajes de reducción de siniestralidad que maneja el estudio, la compañía concluye que podrían evitarse unas 10 muertes al año en coches y furgonetas, unas 137 en motos y ciclomotores y cerca de 11 fallecimientos por atropello, hasta alcanzar las 158 vidas salvadas anuales.

Ese último punto introduce además una derivada menos visible, pero muy relevante: el ABS no solo protege a quien viaja dentro o sobre el vehículo. También puede mejorar la seguridad de los peatones. Bosch vincula esta tecnología a una posible reducción de la mortalidad en atropellos y calcula que, siguiendo la proporción de vehículos sin ABS y las estimaciones disponibles, podrían evitarse en torno a 11 muertes al año en este ámbito.

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El análisis refuerza así una idea que cada vez aparece con más frecuencia en el debate sobre seguridad vial: el envejecimiento del parque no es solo un problema ambiental o de eficiencia, sino también una cuestión de seguridad. Cuanto más tarda en renovarse un vehículo, más probable es que siga circulando sin tecnologías que hoy se consideran básicas, como el propio ABS, el control de estabilidad o los sistemas avanzados de asistencia a la conducción. Y en un país con una edad media elevada tanto en turismos como en motocicletas, esa brecha tecnológica tiene efectos muy concretos sobre la siniestralidad.

La conclusión que deja Bosch es clara: renovar el parque no solo significa emitir menos o consumir menos. También significa frenar mejor, mantener el control y reducir el número de accidentes graves y mortales. En otras palabras, significa trasladar al tráfico real una tecnología que lleva décadas demostrando su eficacia, pero que todavía no ha llegado a todos los vehículos que la necesitan.

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