Curso en Instalaciones del Honda Instituto de Seguridad HIS para motoristas

Motoristas: formación y tecnología para reducir la siniestralidad

La seguridad de los motoristas sigue siendo uno de los grandes retos pendientes de la seguridad vial. Mientras la mortalidad general en carretera mantiene en Europa una tendencia ligeramente descendente, los siniestros de motocicleta muestran una evolución mucho más resistente a la mejora. En España, tras la pandemia, la siniestralidad de los usuarios de moto presenta una estabilidad con cierto repunte, especialmente en vías interurbanas, donde las salidas de vía y las colisiones con otros vehículos continúan estando entre los escenarios más habituales en los accidentes mortales.

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En este contexto, Honda ha presentado su estrategia de seguridad vial y formación de motoristas en España, basada en tres ejes: prevención, innovación tecnológica y formación continua. La compañía recuerda un dato especialmente relevante para entender dónde debe centrarse buena parte del esfuerzo preventivo: el 94 % de los accidentes de tráfico están relacionados con el factor humano, frente a un 2 % atribuible al entorno y otro 2 % al vehículo. Exceso de velocidad, alcohol, drogas y distracciones aparecen como factores recurrentes en la siniestralidad vial.

Curso de conducción segura para motos en el Instituto de Seguridad de Honda (HIS).

El comportamiento del motorista, pieza clave de la prevención

La motocicleta es una solución de movilidad eficiente, ágil y con un papel creciente en los desplazamientos urbanos e interurbanos. Pero también implica una mayor vulnerabilidad física frente a otros vehículos. Por eso, la seguridad del motorista no puede depender solo de la tecnología incorporada a la moto o del estado de la infraestructura. La forma de conducir, anticipar riesgos y tomar decisiones en carretera resulta decisiva.

En el caso de las motos, la prevención empieza mucho antes de una situación límite. Saber mirar lejos, interpretar el entorno, adaptar la velocidad, mantener una distancia de seguridad real, prever la reacción de otros usuarios o evitar ángulos muertos son habilidades que pueden marcar la diferencia. También lo son la gestión de la frenada, la trazada, la posición en la vía o la capacidad de reaccionar ante un imprevisto sin perder el control.

Este enfoque explica la importancia de la formación post carné. Obtener el permiso de conducir acredita unos conocimientos y unas destrezas mínimas, pero la conducción segura en motocicleta exige experiencia, práctica y actualización. La formación continua permite corregir malos hábitos, ganar confianza y aprender a anticiparse a los riesgos antes de que aparezcan.

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Honda Instituto de Seguridad: 34 años formando motoristas

En España, Honda lleva 34 años desarrollando iniciativas de seguridad vial, con especial atención a la formación de motoristas. Desde 1992, la marca ha impulsado cursos, programas educativos y actividades de concienciación dirigidas a distintos perfiles de usuarios.

Dentro de esta estrategia se enmarca el Honda Instituto de Seguridad, considerado por la compañía como un referente europeo en formación. Según la información facilitada por la marca, al cierre del presente ejercicio el centro alcanzará los 34.000 participantes formados. Además, desde 2018 cuenta con el Sello Europeo de Calidad Formativa, concedido por el Consejo de Seguridad Vial Alemán, con el apoyo de la Asociación de Fabricantes Europeos de Motocicletas y la Federación Internacional de Motociclismo.

La formación impartida por el HIS combina técnicas de conducción con anticipación al riesgo. Su planteamiento se basa en una perspectiva práctica, accesible y no comercial, orientada a mejorar las habilidades del motorista y fomentar una conducción defensiva. El objetivo no es solo manejar mejor la motocicleta, sino circular con mayor capacidad de lectura del tráfico, autocontrol y prevención.

El Instituto también ha superado el proceso de certificación de la Dirección General de Tráfico para impartir cursos de conducción segura y eficiente que permiten recuperar hasta dos puntos del carné. Esta acreditación reconoce la calidad de los contenidos, el rigor metodológico y el nivel técnico de sus instructores.

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Formación en carretera y prevención del riesgo

Una de las novedades destacadas por Honda es la creación de la certificación “Honda Approved Centre”, destinada a estandarizar la calidad de la formación. ASR se convierte en la primera escuela de conducción en España en obtener este sello, lo que garantiza que sus cursos cumplen los estándares establecidos por la marca en metodología, contenidos, procesos y seguridad.

Los cursos de ASR están orientados a la conducción en carretera y ponen el acento en la prevención del riesgo, la mejora de habilidades y la toma de decisiones. La formación incluye atención personalizada y un enfoque pedagógico, con el apoyo de la red oficial de concesionarios Honda en Madrid.

La iniciativa incorpora también dispositivos de grabación y visualización de imágenes, que permiten detectar errores y corregirlos durante la propia actividad. Esta metodología facilita que el motorista vea cómo conduce, identifique comportamientos mejorables y aplique cambios de forma inmediata.

Próximos cursos de conducción de ASR en la comunidad de Madrid,

9 mayo – en colaboración con el concesionario oficial Motorsport
16 mayo – en colaboración con el concesionario oficial Ikono
23 mayo – en colaboración con el concesionario oficial Motorsport
30 mayo – en colaboración con el concesionario oficial Otobai

Más información Honda Instituto de Seguridad:
https://www.hondainstitutoseguridad.com/
Más información cursos ASR:
https://asrescueladeconduccion.com/

Tecnología al servicio de la seguridad

La formación es solo una parte de la estrategia. Honda recuerda que la seguridad forma parte de su desarrollo tecnológico desde hace más de cinco décadas. En 1970 creó la Traffic Safety Promotion Division y, desde entonces, ha incorporado avances de seguridad preventiva, activa y pasiva en sus vehículos.

En el ámbito de la motocicleta, la evolución tecnológica ha incluido desde el freno de disco hidráulico hasta sistemas como el ABS, el airbag para motocicleta o las ayudas electrónicas a la conducción. Sin embargo, incluso con más tecnología disponible, el papel del conductor sigue siendo determinante.

La tecnología ayuda, pero no sustituye a la anticipación, la prudencia ni la formación. En una moto, cada decisión cuenta: la velocidad de entrada en una curva, la distancia con el vehículo precedente, la elección de la trazada, la atención a la superficie de la calzada o la capacidad para prever una maniobra inesperada de otro usuario.

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Objetivo: cero víctimas mortales en 2050

Honda vincula esta estrategia con sus objetivos corporativos de seguridad para 2030 y 2050. La compañía plantea reducir en 2030 un 50 % el número de fallecidos en accidentes de tráfico con vehículos Honda involucrados, tomando como referencia 2019, y alcanzar cero víctimas mortales en 2050.

Más allá del objetivo corporativo, el mensaje conecta con una idea central de la seguridad vial actual: la movilidad no puede medirse solo en términos de eficiencia, rapidez o sostenibilidad. También debe medirse por su capacidad para proteger a las personas, especialmente a los usuarios más vulnerables.

En el caso de los motoristas, esa protección exige una combinación de mejores vehículos, mejores infraestructuras, mayor concienciación del resto de conductores y una formación más sólida y continuada. Porque reducir la siniestralidad de la moto no depende de una única medida, sino de una cultura preventiva que acompañe al motorista durante toda su vida como conductor.

logotipo de la Carta Europea de la Seguridad Vial (European Road Safety Charter) y lema "Nuestro compromiso salva vidas"

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