Ante la evolución de la siniestralidad vial grave, cuyo descenso en 2020 se debió ante todo a la drástica reducción de la movilidad, la Confederación Nacional de Autoescuelas ha difundido un comunicado en el que reitera su apuesta por una mejor formación vial, que permita concienciar y sensibilizar a los conductores y a los aspirantes al permiso.

Para el presidente de CNAE, Enrique Lorca, que haya habido un incremento en el número de fallecidos que no llevaban puesto el cinturón de seguridad o que el consumo de alcohol y otras drogas y las distracciones al volante sigan causando multitud de muertos y heridos graves «no obedece a un desconocimiento de la normativa, sino a una falta de sensibilización y concienciación de los conductores».

Según Enrique Lorca «el modelo memorístico para aprender la teoría y superar el examen no es el idóneo. Es más, una formación basada únicamente en herramientas online no es lo deseable para la seguridad vial. De ahí que los expertos recomienden un formato mixto, en el que la clase presencial desempeñe un papel fundamental».

«¿Por qué? La razón es muy sencilla – argumenta el presidente de CNAE- únicamente en el aula son posibles la interacción con el profesor, las dinámicas de grupo, el uso de las técnicas de comunicación y motivación apropiadas, la utilización de herramientas didácticas acordes con el objetivo marcado; por no hablar de los testimonios de víctimas del tráfico, del empleo de maniquíes para practicar la reanimación cardiopulmonar y todas aquellas técnicas de primeros auxilios que pueden hacer que salvemos una vida tras un siniestro».

«Sólo en el aula es factible comprobar, a través de unas gafas especiales que recrean los efectos del alcohol o las drogas, el peligro que supone su ingesta cuando se va a conducir o se está manejando un vehículo. Y en estos días, también se ha visto la importancia de saber colocar unas cadenas si nieva o cambiar una rueda» matiza Lorca.

Dar clase en las carreteras convencionales

Para el presidente de CNAE «la formación presencial sirve para inculcar todo aquello que hace que los conductores actúen adecuadamente y no se limiten a conocer la norma, sino que, además, la cumplan. Sin embargo, esta formación no es obligatoria en España. La DGT debería regularla, lo que supondría una mejora indudable del sistema de enseñanza de la conducción«.

También es relevante, a juicio de Enrique Lorca, «que la gran mayoría de las víctimas mortales en vías interurbanas hayan perdido la vida en una carretera convencional. La Confederación es consciente de que la mayoría de los exámenes prácticos no discurren por este tipo de vías, ya que suelen estar alejadas de los puntos de salida de la prueba de circulación y los examinadores no disponen de tiempo suficiente».

«Aunque los profesores intentan impartir clases por estas carreteras, los alumnos se resisten porque no son recorridos de examen; en muchos casos, los aspirantes buscan tan sólo aprobar lo antes posible, sin pensar en su seguridad» observa el máximo representante de las autoescuelas españolas.

«CNAE ha presentado hace unos días a la DGT un proyecto en el que, entre otras cosas, propone que los alumnos deban practicar en las carreteras convencionales y que tal circunstancia se acredite antes de ir al examen y el uso de nuevas tecnologías lo hace posible» subraya Enrique Lorca.

«Estamos convencidos de que, con la implantación de lo aquí expuesto, se salvarían muchas vidas» concluye el presidente de la Confederación.

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