La opinión de los grandes expertos, como el profesor Luis Montoro, Catedrático de Seguridad Vial y presidente de la Fundación Española para la  Seguridad Vial (FESVIAL), indican la necesidad y utilidad de la formación obligatoria, reglada y presencial. Los documentos de la Comisión Europea también hacen énfasis en este planteamiento; los conductores españoles son favorables de manera masiva a la implantación de una formación obligatoria; y la casi totalidad de los países de Europa tienen programas de formación obligatoria, lo que parece indicar que todo son beneficios evidentes, aceptados  y contrastados desde distintas perspectivas.

Los datos de una encuesta realizada hace tiempo a 6.000 conductores españoles que estaban en los cursos de recuperación de puntos apuntaban en esta misma dirección sobre la necesidad de la formación obligatoria: El 95% de los encuestados preguntaron ¿Por qué estas cosas no se me han enseñado antes?  Y el 94% añadía: Si todos los conductores recibieran esta formación, se cometerían menos infracciones y  se evitarían muchos accidentes”.

Estos datos hacen necesaria una reflexión, según Luis Montoro “dentro de las estrategias preventivas de los accidentes de tráfico, tienen especial relevancia, eficacia y reconocimiento científico aquellas que se dirigen de manera específica al factor humano mediante la vía de la educación y la formación”.

El actual sistema de formación que se aplica en España es necesario que evolucione.

“El actual sistema de formación que se aplica en España es necesario que evolucione -dice el catedrático de Seguridad Vial-, porque lleva muchos años sin modificaciones relevantes y uno de los cambios más necesarios es que la formación teórico-práctica sea obligatoria para obtener un permiso. Pero este cambio, desde el punto de vista científico, solo se puede plantear a partir de argumentos sólidos y rigurosos”.

Para el presidente de FESVIAL “los investigadores consideran vital la formación en la prevención de la siniestralidad; es fundamental que los programas  y modelos formativos estén previamente muy estudiados y planificados; hay una crítica fuerte a los modelos de habilidades y una defensa de la formación en factores y grupos de riesgo y consideran fundamental dar informaciones que lleven al cambio de actitudes y aumenten la percepción del riesgo; y finalmente, critican duramente los programas formativos centrados en el examen y dicen también hay que hacer más estudios del tema y del impacto de los programas en la prevención de los accidentes de tráfico”.

La legislación de la Unión Europea recomienda la necesidad y defiende la utilidad de una formación teórico-práctica reglada-obligatoria

La legislación dentro del marco de la Unión Europea sobre la formación obligatoria muestra varios documentos, que directa o indirectamente recomiendan la necesidad y defienden la utilidad de que exista algún tipo de formación teórico-práctica reglada-obligatoria para obtener el permiso de conducir. El profesor Montoro destaca “la Directiva 2006/126/CE de fecha 20 de diciembre de 2006, sobre el permiso de conducción y el “Study on driver training, testing and medical fitness”, que fue encargado por la Comisión Europea a expertos de prestigiosos centros de investigación en seguridad vial: TRL, SWOV, Loughborough University, y la Monash University.  Entre otras cosas, el informe destaca la gran cantidad de países que tienen formación teórico-práctica obligatoria para la obtención el permiso de conducir y resalta claramente la utilidad y ventajas de este planteamiento, criticándose de alguna manera a los sistemas que no contemplan obligaciones formativas regladas para los futuros conductores”.

Luis Montoro, reconocido experto en la materia, considera de gran importancia “saber qué opinan los conductores de una posible formación obligatoria en España y conocer si esta obligatoriedad sería entendida, aceptada o rechazada socialmente”. Para averiguar de manera rigurosa la opinión de la sociedad española ha realizado encuestas a conductores con más de cinco años de permiso de conducir; a personas que están matriculadas en una autoescuela  para obtener el permiso B; y  a personas que asisten a los cursos de recuperación de puntos.

“Los resultados obtenidos han sido muy interesantes – señala el catedrático de Seguridad Vial-  especialmente los de la encuesta a 1.206 conductores con más de cinco años de permiso: ocho de cada diez conductores creen que ya es obligatorio en España asistir a una autoescuela.  Se les aclaró que no es obligatorio y a continuación se les preguntó si creen que debería serlo. Prácticamente la totalidad de conductores (el 86.6%), responde de manera afirmativa. Es más, el 98.9%, recomendaría a los aspirantes al permiso B, recibir formación teórico-práctica en una autoescuela. A su vez, un 76.3% piensa que esa obligatoriedad servía para reducir de manera importante los accidentes de tráfico en España”.

El profesor Montoro y su equipo han realizado también una investigación y análisis sobre los sistemas de formación de 31 países de Europa (*) que estudió en cada uno de estos países europeos cómo es el sistema de formación teórica, cómo es la formación práctica y también cómo son los exámenes  teóricos y prácticos.  Según el catedrático de Seguridad Vial “en los nueve últimos años, la mayoría de los países han dado un fuerte cambio e impulso a los sistemas de formación, muy lejos del modelo anticuado que  hay en España, pudiéndose descubrir que países pequeños como Eslovaquia, Estonia, Eslovenia, o cercanos como Portugal, tienen sistemas de formación altamente desarrollados, pensados, programados y regulados”.

Más del 80% de los países tienen la formación teórica y práctica regulada y obligatoria

Más del 80% de los países tienen la formación teórica y práctica regulada y obligatoria y que esta formación prácticamente en su totalidad se da en las autoescuelas, siendo la media de horas de formación teórica de unas 20-30 y alrededor de unas 20-25 de clases prácticas.  A su vez, los programas formativos suelen estar bien pensados y son de obligatorio cumplimiento y para ello los profesores, a los que se da mucha responsabilidad, tienen una formación especial y reciclajes periódicos, existiendo en general unos sistemas de control de la formación muy exigentes” concluye el profesor Montoro.

(*) Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Islandia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rumanía y Suecia.

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