El frío, la lluvia y los desplazamientos de larga distancia aumentan la exigencia sobre los neumáticos. ADINE recuerda que revisar presión, dibujo y posibles daños antes de ponerse en carretera puede evitar averías, pérdidas de control y siniestros.

Los neumáticos son el único punto de contacto entre el vehículo y la carretera. De ellos dependen directamente la adherencia, la estabilidad, la capacidad de frenado y la evacuación de agua cuando el asfalto está mojado.

Sin embargo, el 30% de los conductores no revisa sus neumáticos antes de realizar un viaje largo, según advierte la Asociación Nacional de Distribuidores e Importadores de Neumáticos (ADINE).

La asociación ha aprovechado los desplazamientos previstos durante el Puente de la Constitución y la Inmaculada para recordar que las bajas temperaturas, la lluvia y el aumento de kilómetros recorridos someten a las cubiertas a una mayor exigencia.

ADINE recomienda comprobar el estado de los neumáticos antes de emprender un desplazamiento largo, especialmente durante los meses de invierno.

Presión, dibujo y daños: tres comprobaciones básicas

La revisión previa no exige necesariamente conocimientos mecánicos avanzados.

Hay tres aspectos que cualquier conductor debería comprobar antes de realizar un viaje:

la presión, la profundidad del dibujo y el estado general de la goma.

La presión debe medirse con los neumáticos fríos y ajustarse siempre a los valores indicados por el fabricante del vehículo, teniendo además en cuenta la carga prevista.

Una presión incorrecta puede afectar a la estabilidad, aumentar el desgaste y modificar el comportamiento del vehículo.

La DGT recomienda comprobar antes de viajar la presión, el dibujo y las ranuras de los neumáticos para garantizar una adecuada adherencia y reducir el riesgo de deslizamiento.

El dibujo no debería apurarse hasta el límite

La profundidad mínima legal del dibujo es de 1,6 milímetros.

Pero alcanzar ese límite no significa que el neumático conserve las mismas prestaciones que cuando dispone de una mayor profundidad, especialmente sobre pavimento mojado.

El dibujo tiene entre sus funciones evacuar el agua que se interpone entre la cubierta y el asfalto. A medida que disminuye su profundidad, se reduce también el margen disponible frente a situaciones como el aquaplaning.

Por eso, ADINE aconseja no esperar necesariamente a alcanzar el mínimo legal cuando el estado del neumático aconseja sustituirlo antes.

También es importante comprobar que el desgaste sea uniforme. Una zona mucho más gastada que otra puede advertir de problemas de presión, alineación, equilibrado o suspensión.

Cortes, grietas y deformaciones también cuentan

No todos los problemas de un neumático se encuentran en la banda de rodadura.

Conviene inspeccionar visualmente los flancos para detectar:

  • cortes;
  • grietas;
  • bultos;
  • deformaciones;
  • objetos incrustados;
  • signos de envejecimiento o deterioro.

Un bulto en el lateral, por ejemplo, puede indicar un daño interno y no debería ignorarse.

Cuando aparezca cualquier anomalía, lo recomendable es acudir a un profesional para valorar el estado real de la cubierta antes de iniciar un desplazamiento largo.

Con lluvia, el neumático se vuelve todavía más importante

La lluvia reduce la adherencia y aumenta la distancia necesaria para detener el vehículo.

En esas condiciones, circular con neumáticos desgastados o con una presión inadecuada reduce todavía más el margen disponible para reaccionar ante una frenada o una maniobra imprevista.

La seguridad tampoco depende exclusivamente del dibujo.

La calidad del neumático y su comportamiento en mojado son aspectos que pueden consultarse mediante la etiqueta europea, que ofrece información sobre resistencia a la rodadura, adherencia sobre superficie mojada y ruido exterior.

En InfoVIAL hemos analizado cómo el crecimiento de los neumáticos de bajo coste está coincidiendo en Europa con productos que presentan, de media, peores clasificaciones en la etiqueta europea.

El precio es un elemento importante en la compra, pero las prestaciones de seguridad también deberían formar parte de la decisión.

¿Neumáticos de invierno o All Season?

Cuando bajan las temperaturas y aparecen lluvia, hielo o nieve, disponer de una cubierta adecuada a las condiciones puede mejorar el comportamiento del vehículo.

Los neumáticos de invierno están concebidos específicamente para trabajar a bajas temperaturas y en condiciones invernales severas.

Otra alternativa son los neumáticos All Season o Todo Tiempo, diseñados para mantener prestaciones equilibradas durante distintas épocas del año.

En InfoVIAL ya explicamos las características de los neumáticos All Season y su comportamiento en condiciones invernales.

La elección dependerá del vehículo, el clima habitual, los desplazamientos que se realizan y las condiciones en las que se circula.

En cualquier caso, ningún tipo de neumático compensa un mantenimiento deficiente.

No olvidar la rueda de repuesto

La revisión debería incluir también la rueda de repuesto, cuando el vehículo disponga de ella.

Comprobar su presión únicamente cuando aparece un pinchazo puede ser demasiado tarde.

Si el vehículo utiliza un kit reparapinchazos, conviene comprobar también que se encuentra disponible, completo y dentro de su periodo de utilización.

La DGT recomienda incluir estos elementos dentro de las comprobaciones previas antes de iniciar un viaje.

Alineación y equilibrado: cuando el desgaste avisa

ADINE recomienda prestar también atención a la alineación y al equilibrado.

Vibraciones en el volante, tendencia del vehículo a desviarse hacia un lado o un desgaste irregular de las cubiertas pueden indicar que alguno de estos parámetros necesita revisión.

No se trata únicamente de prolongar la vida útil de los neumáticos.

Una rueda que no trabaja correctamente puede afectar a la estabilidad y a la respuesta del vehículo cuando se necesita realizar una maniobra de emergencia.

Una revisión rápida antes de viajar

Antes de realizar un desplazamiento largo conviene comprobar:

  • presión de los neumáticos en frío;
  • profundidad y desgaste uniforme del dibujo;
  • ausencia de cortes, grietas, bultos o deformaciones;
  • estado de la rueda de repuesto o del kit reparapinchazos;
  • adecuación de los neumáticos a las condiciones meteorológicas previstas.

Son comprobaciones sencillas que pueden detectar un problema antes de que aparezca en carretera.

La revisión de los neumáticos no debería limitarse, además, a las operaciones salida o a los grandes viajes.

Convertirla en un hábito periódico permite detectar pérdidas de presión, desgaste irregular o daños antes de que comprometan la seguridad.

Porque el viaje comienza antes de arrancar.

Y cuatro pequeñas superficies de contacto con el asfalto sostienen buena parte de nuestra capacidad para frenar, girar y mantener el control del vehículo.

El mejor neumatico, sin la presión adecuada y estado correcto, se comporta como el peor. Una presión incorrecta o descompensada alarga peligrosamente los metros de frenada.

Fuente: Posventa.info

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