Los neumáticos son el único punto de contacto entre el vehículo y la carretera, por lo que su correcto estado es fundamental para garantizar la seguridad en la conducción, por ello hay que estar alerta sobre un problema frecuente y, a la vez, un tanto desconocido para la mayoría de los conductores: los neumáticos cristalizados.
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Este fenómeno, que afecta a la elasticidad y a la estructura del caucho, puede pasar desapercibido pero tiene consecuencias graves para la seguridad. Y es que los neumáticos cristalizados han sufrido un proceso de endurecimiento, perdiendo su elasticidad natural. Esto provoca que la goma se vuelva dura y quebradiza, afectando negativamente a la adherencia a la carretera y, en consecuencia, la seguridad al volante. Así, esta apariencia dura y quebradiza de la goma es lo que da origen al término “cristalizado”.

Ahora bien, hay una serie de causas que contribuyen a la cristalización de los neumáticos:

  1. La exposición prolongada al sol, ya que la radiación ultravioleta de los rayos puede alterar los compuestos químicos del caucho, debilitando su estructura
  2. La exposición a condiciones climáticas extremas, ya que el calor intenso (también el frío en esa misma proporción) contribuyen a que el caucho del neumático pierda elasticidad
  3. Un almacenamiento inadecuado, ya que guardar durante mucho tiempo las ruedas en lugares calurosos, húmedos y expuestos pueden provocar que su estructura se cristalice, por lo que conviene guardarlos en lugares frescos, secos y oscuros para prevenir su deterioro.

Reconocer los signos a tiempo es clave, por lo que se recomienda estar atento a estos síntomas:

  • Grietas visibles: pequeñas fisuras en la superficie del neumático, signo claro de deterioro
  • Pérdida de elasticidad: si los neumáticos están más duros de lo habitual y no recuperan su forma fácilmente, es momento de revisarlos
  • Ruidos anómalos al rodar: sonidos inusuales, como zumbidos o roce, pueden indicar que los neumáticos están en mal estado.

Ante cualquiera de estos síntomas, lo recomendable es acudir a un taller para una inspección profesional. Y es que ignorar algunos de estos síntomas puede derivar en graves riesgos para la seguridad vial, ya que una rueda cristalizada tiene menor capacidad de frenada, con menor adherencia al asfalto alargando la distancia de frenado y, por tanto, más posibilidades de sufrir un accidente.

Asimismo, las grietas en la estructura y su endurecimiento incrementan las probabilidades de sufrir un reventón a alta velocidad, mientras que la falta de elasticidad de la cubierta afecta a la estabilidad del vehículo, especialmente en curvas o maniobras bruscas.

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