La velocidad estuvo presente como factor concurrente en el 23% de los accidentes mortales registrados en 2019, último año con datos consolidados. Más de 300 personas fallecieron en siniestros en los que la velocidad tuvo algún papel. La DGT intensifica esta semana los controles, especialmente en carreteras convencionales, donde las salidas de vía y las colisiones frontales concentran buena parte de las víctimas.

La velocidad continúa siendo uno de los grandes factores de riesgo de la seguridad vial.

No solo porque un exceso puede aumentar la posibilidad de que se produzca un accidente, sino porque cuanto mayor es la velocidad, mayores son también las consecuencias cuando algo falla.

En 2019, último año con datos consolidados en el momento de publicarse esta información, la velocidad estuvo presente como factor concurrente en el 23% de los accidentes mortales. Más de 300 personas fallecieron en siniestros en los que este factor tuvo algún tipo de incidencia.

Para recordar la importancia de respetar los límites y reducir las consecuencias de los siniestros, la Dirección General de Tráfico desarrolla entre los días 12 y 18 de julio de 2021 una nueva campaña especial de vigilancia y control de la velocidad.

Durante siete días, los controles se concentran especialmente en los tramos donde existe un riesgo asociado a la velocidad, en aquellos puntos donde se detectan velocidades superiores a las permitidas y en zonas con elevados índices de siniestralidad.

DGT: campaña de vigilancia y control de la velocidad de julio de 2021

La velocidad no solo provoca accidentes: agrava sus consecuencias

Hablar de velocidad exige diferenciar entre excesiva e inadecuada.

Podemos circular sin superar formalmente un límite y, aun así, hacerlo demasiado rápido para las circunstancias concretas de la vía.

Una curva.

Lluvia.

Tráfico intenso.

Visibilidad reducida.

Una intersección.

La presencia de peatones o ciclistas.

En cualquiera de estas situaciones, la velocidad determina el margen disponible para percibir un peligro, decidir qué hacer y ejecutar una maniobra de emergencia.

También condiciona la energía que debe soportar el cuerpo humano cuando finalmente se produce una colisión.

Esta es precisamente una de las ideas fundamentales del enfoque de Sistema Seguro que está adoptando la Unión Europea dentro de sus políticas de seguridad vial para el periodo 2021-2030: asumir que las personas pueden cometer errores y procurar que esos errores no terminen provocando lesiones graves o muertes.

Sistema Seguro: diseñar carreteras para que un error no cueste la vida

El planteamiento de Sistema Seguro modifica en parte la visión tradicional de la seguridad vial.

No se trata únicamente de exigir al conductor que no cometa errores.

También hay que diseñar vehículos, carreteras y velocidades capaces de reducir las consecuencias cuando esos errores inevitablemente se producen.

Los organismos internacionales citados por la DGT recomiendan relacionar la velocidad con las fuerzas que el cuerpo humano puede tolerar.

Como referencias de seguridad, se plantea aproximadamente:

  • 30 km/h en aquellos entornos urbanos donde conviven vehículos motorizados y usuarios vulnerables;
  • 50 km/h en zonas con intersecciones y riesgo elevado de colisiones laterales;
  • y alrededor de 70 km/h en carreteras convencionales sin separación física entre sentidos cuando existe riesgo de colisiones frontales.

No se trata en este caso de una relación de los límites legales españoles, sino de velocidades de referencia dentro del enfoque internacional de Sistema Seguro.

España había dado ya algunos pasos en esa dirección. La velocidad genérica en numerosas carreteras convencionales se había unificado en 90 km/h y, desde mayo de 2021, las calles de un único carril por sentido tenían como límite genérico 30 km/h.

Precisamente antes de la entrada en vigor de esta última medida, InfoVIAL recogió la petición de FESVIAL de reforzar la explicación y concienciación sobre los nuevos límites urbanos, al considerar fundamental que el ciudadano comprenda por qué se reduce la velocidad y qué beneficio preventivo persigue la medida.

FESVIAL pide más medidas divulgativas sobre los nuevos límites de velocidad en vías urbanas

Máxima atención a la velocidad en las carreteras convencionales

Las carreteras convencionales vuelven a ser uno de los principales escenarios de preocupación.

Durante el verano aumentan numerosos desplazamientos por este tipo de vías, muchas veces en trayectos cortos y conocidos que pueden llevar al conductor a relajarse o reducir su percepción del riesgo.

Curvas más cerradas, cruces al mismo nivel, adelantamientos, ausencia de separación física entre sentidos y menores márgenes de recuperación ante un error convierten a estas carreteras en entornos especialmente sensibles a una velocidad inadecuada.

Los datos de 2019 resultan especialmente reveladores.

El 41% de las personas fallecidas en carreteras convencionales murió en salidas de vía y otro 27% en colisiones frontales. Entre ambos tipos de siniestro concentraron el 67% de las víctimas mortales registradas en este tipo de carreteras.

Y en ambos existe una relación especialmente importante con la velocidad.

Una carretera vacía tampoco permite correr más

La percepción del riesgo asociado a la velocidad puede disminuir cuando encontramos una carretera despejada.

Esta circunstancia ya había dejado una advertencia durante los meses más duros de las restricciones de movilidad provocadas por la COVID-19.

En mayo de 2020, la DGT alertó de que el porcentaje de conductores que circulaban por encima del límite en una muestra de 170 puntos de control había aumentado un 39% durante el estado de alarma respecto al mismo periodo del año anterior. La intensidad del tráfico había disminuido extraordinariamente, pero una parte de los conductores había respondido circulando a mayor velocidad.

InfoVIAL recogió entonces aquella llamada de atención:

La DGT alerta de un repunte de los excesos de velocidad y del no uso del cinturón

El mensaje continúa siendo válido durante los desplazamientos estivales: una carretera con poco tráfico no se convierte por ello en una carretera más segura para circular más deprisa.

Los controles se anuncian con finalidad preventiva

La campaña que desarrolla la DGT entre el 12 y el 18 de julio tiene también una clara finalidad preventiva.

La presencia de los controles se anuncia a los conductores mediante paneles de mensaje variable o, cuando la carretera no dispone de ellos, mediante señalización vertical circunstancial.

Tráfico ha invitado además a las comunidades autónomas con las competencias transferidas y a los ayuntamientos a sumarse a la campaña para trasladar un mensaje común: los límites de velocidad deben respetarse independientemente de qué Administración sea responsable de la vía.

ASPAYM: poner rostro a las consecuencias de la velocidad

La vigilancia se acompaña nuevamente de concienciación.

Por decimoquinto año consecutivo, la Federación Nacional ASPAYM colabora con la DGT para recordar a los conductores las consecuencias que puede tener no respetar los límites de velocidad.

Una treintena de voluntarios acompañarán a los agentes de la Guardia Civil en controles distribuidos por buena parte del territorio.

La campaña incorpora además una novedad: el tradicional folleto en papel se sustituye por pulseras reflectantes que permiten acceder a contenidos digitales destinados a prevenir los siniestros de tráfico.

El valor de esta colaboración está precisamente en trasladar el debate de las cifras a las consecuencias reales.

Un exceso de velocidad no significa únicamente una sanción.

Puede significar que no tengamos metros suficientes para detenernos.

Que una salida de vía resulte mucho más violenta.

O que una colisión que podría haber terminado en un susto acabe provocando lesiones graves, discapacidad o la muerte.

La tecnología también ayudará a controlar la velocidad

El vehículo comienza igualmente a formar parte de este nuevo enfoque preventivo.

La Unión Europea ha establecido que los nuevos vehículos homologados a partir de 2022 incorporen, entre otros sistemas avanzados de ayuda a la conducción, el Asistente Inteligente de Velocidad (ISA).

Este sistema utiliza información procedente de la señalización y otros datos disponibles para advertir al conductor cuando supera los límites correspondientes. La extensión de este tipo de ayudas busca que la tecnología contribuya también a evitar comportamientos de riesgo.

No sustituirá, sin embargo, a la responsabilidad de quien conduce.

La decisión última de adecuar la velocidad a la carretera y a las condiciones continúa estando en manos del conductor.

Exceder determinados límites puede ser delito

Además del riesgo vial, determinados excesos de velocidad tienen consecuencias administrativas y, en los casos más graves, penales.

La normativa contempla multas y pérdida de puntos en función del exceso cometido.

Pero cuando se supera en más de 60 km/h la velocidad permitida en vía urbana o en más de 80 km/h en vía interurbana, la conducta puede constituir un delito contra la seguridad vial.

El Código Penal prevé para estos supuestos penas de prisión, multa o trabajos en beneficio de la comunidad y, en todo caso, la privación del derecho a conducir durante el periodo establecido judicialmente.

La velocidad adecuada puede estar por debajo del límite

El límite de una carretera señala la velocidad máxima que legalmente no debemos superar.

Pero no garantiza que esa velocidad sea siempre segura.

El conductor debe reducirla cuando el tráfico, el trazado, el estado del firme, la meteorología, la visibilidad o la presencia de otros usuarios lo aconsejen.

Esta diferencia es esencial.

No deberíamos preguntarnos únicamente:

“¿A cuánto puedo circular?”

La pregunta verdaderamente preventiva es:

“¿A qué velocidad puedo reaccionar y detener el vehículo con seguridad si aparece un peligro?”

La campaña de la DGT vuelve a poner los radares y los controles en las carreteras durante esta semana de julio.

Pero el objetivo final no debería ser evitar una multa.

Debería ser evitar el siniestro.

Porque respetar y adaptar la velocidad significa disponer de más tiempo, más espacio y más posibilidades de corregir un error antes de que sus consecuencias sean irreversibles.

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