La reforma incorpora por primera vez el concepto de usuario vulnerable de la vía y actualiza las normas para una movilidad más urbana, compartida y segura
El Reglamento General de Circulación cambia para adaptarse a una realidad que ya es cotidiana en calles y carreteras: peatones, bicicletas, motos, patinetes, vehículos de reparto, transporte público y coches comparten espacios cada vez más complejos.
El Consejo de Ministros ha aprobado una modificación del Reglamento General de Circulación que sitúa en el centro la protección de los usuarios vulnerables de la vía. La reforma incorpora por primera vez esta definición en la norma y reconoce como tales a quienes, por el medio de desplazamiento que utilizan o por sus características físicas o de edad, tienen un mayor riesgo de sufrir lesiones graves en caso de siniestro.
La actualización supone también un cambio de enfoque. La movilidad ya no se analiza solo desde el vehículo y la carretera, sino desde las personas y los entornos urbanos donde conviven diferentes modos de desplazamiento.
La mayor parte de las nuevas obligaciones entrará en vigor el 1 de octubre de 2026, aunque algunas medidas tendrán plazos específicos.

Patinetes: edad mínima, casco y visibilidad
Los usuarios de vehículos de movilidad personal, como los patinetes eléctricos, deberán tener al menos 15 años para circular.
La norma establece además el uso obligatorio de casco y de chaleco reflectante durante la noche o cuando exista baja visibilidad. Para quienes utilizan un VMP de forma profesional, como repartidores, el chaleco reflectante será obligatorio en todo momento.
Los VMP deberán circular con el alumbrado encendido. Esta obligación comenzará a aplicarse el 1 de octubre de 2027.
La reforma mantiene la posibilidad de que, fuera de núcleos urbanos, estos vehículos puedan circular por vías segregadas del tráfico motorizado, como carriles bici o vías ciclistas, cuando esté permitido.

Más protección para los ciclistas
En carretera, todos los ciclistas deberán utilizar casco, al desaparecer las excepciones que existían hasta ahora.
Los conductores que adelanten a una bicicleta en vía interurbana deberán reducir su velocidad en al menos 20 km/h respecto al límite de la vía. Además, en calzadas con más de un carril por sentido, tendrán que cambiar completamente de carril y mantener la separación lateral mínima de 1,5 metros.
En ciudad, la reforma reconoce que los ciclistas podrán circular preferentemente por el centro del carril para mejorar su visibilidad y seguridad. Los vehículos a motor deberán mantener una distancia mínima de cinco metros respecto a los ciclistas que circulen delante por el mismo carril.
También se abre la puerta a que los ayuntamientos permitan, mediante señalización y en calles de un solo carril con límite máximo de 30 km/h, que las bicicletas puedan circular en ambos sentidos.
Nuevas obligaciones para motoristas y ciclomotores
Los conductores y pasajeros de motocicletas y ciclomotores deberán utilizar guantes de protección en vías interurbanas y calzado cerrado en cualquier tipo de vía.
La obligatoriedad de los guantes homologados se aplicará cuando se publique la orden ministerial que defina sus especificaciones técnicas. Hasta entonces, se podrán seguir utilizando guantes de protección de características similares a los actuales.
Otra de las novedades permite la circulación de motocicletas por el arcén derecho cuando exista congestión, siempre que el tramo esté señalizado y no se superen los 30 km/h.
Los usuarios de ciclomotores deberán llevar casco homologado, no solo certificado. Esta exigencia entrará en vigor el 1 de octubre de 2027.
Por su parte, los repartidores que trabajen en motocicleta deberán utilizar chaleco reflectante en todo momento.

El cinturón ya no tendrá excepciones
La reforma elimina las exenciones que todavía existían para conductores de taxi, vehículos de mercancías y vehículos de enseñanza de la conducción. A partir de la entrada en vigor de la norma, deberán utilizar el cinturón de seguridad en todo momento.
Solo se mantiene una excepción concreta para pasajeros de ambulancias asistenciales que, durante un servicio de urgencia, ocupen el espacio destinado al paciente para prestar atención sanitaria.
Más seguridad ante averías, retenciones y nieve
El nuevo Reglamento también incorpora cambios para reforzar la protección en situaciones de riesgo en carretera.
Cuando un vehículo rebase a otro inmovilizado por accidente, avería, labores de auxilio, mantenimiento o regulación del tráfico, deberá dejar una separación lateral de 1,5 metros y reducir su velocidad al menos 20 km/h respecto al límite de la vía.
En autopistas y autovías afectadas por nieve, se prohíbe adelantar y se obliga a circular únicamente por el carril derecho, dejando libre el izquierdo para los vehículos de emergencia y quitanieves.
Además, cuando una retención obligue a circular a velocidad muy reducida o a detenerse, los vehículos deberán colocarse de forma que dejen un espacio central libre. Es el denominado carril de emergencia, pensado para facilitar el paso de policía, ambulancias, bomberos y otros servicios de auxilio.

Caminos escolares seguros y cambios urbanos
La reforma da reconocimiento jurídico a los caminos escolares seguros, definidos como vías acondicionadas para favorecer que niños y niñas puedan desplazarse a sus centros caminando, en transporte público o mediante movilidad no motorizada.
También se establece que, como norma general, no coincidan la luz verde para peatones y la luz ámbar intermitente para vehículos en los pasos semaforizados.
La actualización regula asimismo el estacionamiento de autocaravanas: no podrán extender elementos más allá del perímetro del vehículo, deberán descansar únicamente sobre sus neumáticos y no podrán verter líquidos procedentes del habitáculo.
Una reforma para convivir mejor
El valor de esta modificación no está solo en sumar nuevas obligaciones. Su principal aportación es asumir que la seguridad vial actual exige convivir con más modos de desplazamiento y proteger especialmente a quienes tienen menos capacidad de protección ante un impacto.
La norma se orienta hacia una movilidad más segura, accesible y sostenible. Pero su eficacia dependerá también de la información, la formación, el diseño de las ciudades, la vigilancia y, sobre todo, de la responsabilidad de cada persona cuando comparte la vía.





