La seguridad vial infantil no admite atajos. Sin embargo, estudios recientes y la experiencia de expertos en formación vial alertan de una realidad preocupante: muchos niños viajan en sistemas de retención infantil (SRI) inseguros, mal instalados o adquiridos sin garantías, especialmente a través de compras online fuera de la Unión Europea o del mercado de segunda mano.
Así lo advierte Josep Maria Vallés, presidente de la Fundación Smart Baby y formador en seguridad vial infantil para Naciones Unidas, en recientes entrevistas en La Vanguardia y en el programa Seguridad Vial de Radio 5.

Comprar una sillita insegura no es un ahorro
Uno de los principales riesgos detectados es la adquisición de sillitas infantiles no homologadas, especialmente a través de plataformas online que operan fuera de la UE. Estudios realizados en colaboración con la Alianza Española de Seguridad Vial Infantil (AESVI) y la Universidad de Zaragoza revelan datos alarmantes:
el 100 % de los sistemas analizados incumplía la normativa europea, el 70 % no superó las pruebas de choque y, en algunos casos, el maniquí salió despedido del asiento.
“El problema no es comprar online, sino no saber a quién se compra ni qué se compra”, explica Vallés. La falta de controles aduaneros y de documentación técnica convierte estas compras en auténticas bombas de relojería para la seguridad de los menores.
El peligro oculto de las sillitas de segunda mano
Otro riesgo habitual es el uso de sistemas de retención infantil de segunda mano. Aunque puedan parecer en buen estado, el paso del tiempo, la exposición al sol, los cambios de temperatura o un accidente previo degradan los materiales y comprometen su eficacia.
Según estudios citados por Vallés, el 90 % de las sillitas usadas analizadas no superó una prueba de choque. A ello se suma un problema añadido: muchas se venden sin instrucciones o con los arneses mal montados, lo que multiplica el riesgo en caso de accidente.
“La silla puede parecer correcta, pero no sabemos cómo ha sido utilizada ni si ha sufrido impactos. En seguridad infantil, eso es inasumible”, advierte.
Instalar bien la sillita es tan importante como elegirla
Una sillita homologada mal instalada no protege. Por eso, los expertos insisten en la importancia de acudir a tiendas especializadas, donde se tenga en cuenta el tipo de vehículo, el estilo de vida de la familia y se enseñe a instalar correctamente el sistema.
La “mejor” sillita no siempre es la más cara o la mejor valorada en pruebas de laboratorio, sino la que se adapta al coche y puede instalarse correctamente en el día a día.

¿Dónde debe viajar el niño?
Aunque tradicionalmente se ha considerado el asiento trasero central como el más seguro, en la práctica suele carecer de anclajes Isofix y dificulta una instalación correcta. Por ello, muchos expertos recomiendan colocar la sillita detrás del copiloto, facilitando la colocación del niño desde la acera y reduciendo riesgos adicionales.
Vallés recuerda además que España es uno de los pocos países europeos donde se limita el uso del asiento delantero para menores de tres años, a pesar de que este asiento ofrece ventajas en espacio, ergonomía y protocolos de rescate en caso de accidente.
Un mensaje claro: no es un complemento, es una garantía de vida
La seguridad vial infantil no es negociable. Elegir un sistema de retención infantil homologado, nuevo, bien instalado y adaptado al vehículo no es un lujo ni un accesorio, sino una medida básica de protección.
Como recuerda Josep Maria Vallés, “lo verdaderamente caro no es la sillita, sino las consecuencias de no usarla correctamente”. Apostar por la información, la formación y la compra responsable es una de las formas más eficaces de proteger a los pasajeros más vulnerables.
Fuentes: La Vanguardia y Seguridad Vial (Radio 5 / RNE)





