Elegir una sillita homologada no es suficiente. Debe ser adecuada para el niño, compatible con el vehículo, estar correctamente instalada y utilizarse bien en cada trayecto. Los expertos alertan especialmente sobre los errores de montaje, las sillas de segunda mano y la falsa sensación de seguridad que puede generar llevar un SRI mal utilizado.
La seguridad vial infantil no admite atajos.
Los sistemas de retención infantil (SRI) están diseñados para reducir las consecuencias de un siniestro sobre un cuerpo especialmente vulnerable. Pero su eficacia depende de algo más que colocar una silla en el automóvil.
Hay que elegirla bien, instalarla correctamente y utilizarla adecuadamente en cada desplazamiento.
Josep Maria Vallès, presidente de la Fundación Smart Baby y formador en seguridad vial infantil, ha advertido de que muchas familias creen que basta con sentar al niño en una sillita para que viaje protegido.
La realidad puede ser muy diferente.
En una entrevista concedida por Vallès sobre los errores más frecuentes en el uso de los sistemas de retención infantil, el experto recuerda que una instalación incorrecta, un arnés mal ajustado o una silla que no corresponde al menor pueden reducir de forma importante la protección prevista por el fabricante.
La silla debe adaptarse al niño, pero también al vehículo
No existe una sillita universalmente perfecta para todas las familias.
El sistema de retención debe ser adecuado para la talla del menor y compatible con el vehículo en el que va a instalarse.
Desde septiembre de 2024, las nuevas sillas que se comercializan en la Unión Europea deben responder al Reglamento UN R129, conocido habitualmente como i-Size. Esta normativa utiliza fundamentalmente la talla del niño como criterio y establece requisitos más exigentes en determinados aspectos de seguridad.
Por eso, antes de comprar un SRI conviene comprobar:
- para qué rango de talla ha sido homologado;
- qué sistema de anclaje necesita;
- si es compatible con nuestro vehículo;
- cómo debe instalarse;
- y si se adapta correctamente al niño que realmente va a utilizarlo.
La recomendación de los especialistas es especialmente clara: probar la silla en el vehículo antes de adquirirla siempre que sea posible.

Homologada no significa que todas protejan igual
La homologación establece unos requisitos mínimos que un producto debe superar para poder comercializarse.
Pero eso no significa que todos los modelos ofrezcan exactamente el mismo comportamiento.
El segundo informe de Sistemas de Retención Infantil de 2025 elaborado por ADAC y difundido en España por la Fundación RACE analizó 17 modelos en aspectos como protección en impactos, facilidad de uso, ergonomía y presencia de sustancias nocivas.
Cinco obtuvieron una calificación de “bueno” y nueve de “satisfactorio”, mientras que tres fueron considerados “deficientes” y su compra no fue recomendada.
La conclusión resulta especialmente importante para las familias:
cumplir la normativa es imprescindible, pero existen diferencias de seguridad y facilidad de uso entre modelos que pueden resultar relevantes a la hora de comprar.
Por eso conviene consultar pruebas independientes, comparar resultados y recibir asesoramiento profesional.
Segunda mano: el aspecto exterior no cuenta toda la historia
Uno de los asuntos que más preocupa a los expertos es el mercado de sillitas usadas.
Una silla puede aparentar encontrarse en perfecto estado y haber perdido, sin embargo, parte de su capacidad de protección debido al envejecimiento de los materiales, la exposición a temperaturas extremas o un impacto anterior.
La Fundación Smart Baby recoge los resultados de un estudio de AESVi sobre envejecimiento y uso de los SRI según el cual nueve de cada diez sillas usadas analizadas no cumplirían los estándares mínimos de seguridad exigidos en caso de accidente.
Josep Maria Vallès explica además que una sillita de segunda mano puede presentar otro problema: desconocemos su historia real.
No siempre sabemos si ha sufrido un impacto, cómo ha sido almacenada, cuánto tiempo ha permanecido expuesta al calor o si conserva todas sus piezas e instrucciones originales.
Por eso, el Decálogo de Seguridad Infantil de AESVi recomienda expresamente no comprar sillas de segunda mano ni utilizar aquellas que hayan tenido un uso prolongado y aconseja sustituir el SRI después de un accidente.
La instalación puede convertir una buena silla en una mala protección
Incluso un dispositivo de alta calidad puede perder eficacia si está mal instalado.
Arneses demasiado holgados, anclajes incorrectos, una silla que se mueve excesivamente o una mala utilización del cinturón pueden impedir que el sistema gestione correctamente la energía del impacto.
Uno de los errores habituales es pensar que, una vez instalada, la sillita puede olvidarse.
Sin embargo, conforme el niño crece es necesario revisar:
- la altura del arnés;
- la posición del reposacabezas;
- el ajuste del respaldo;
- el recorrido del cinturón;
- y los límites de talla y peso establecidos por el fabricante.
También debe comprobarse periódicamente que la silla continúa correctamente fijada al vehículo.
En seguridad infantil, unos centímetros de holgura pueden cambiar completamente la forma en que actúa el sistema durante un impacto.
A contramarcha, el mayor tiempo posible
Los expertos coinciden en recomendar que los niños pequeños viajen en sentido contrario a la marcha durante el mayor tiempo posible, siempre dentro de los límites establecidos por el fabricante del SRI.
Esta orientación permite distribuir mejor las fuerzas de una colisión frontal sobre espalda, cabeza y cuello.
En InfoVIAL ya analizamos cómo los expertos en seguridad vial infantil reunidos en España para impulsar la Visión Cero destacaron la mayor protección que ofrecen los sistemas a contramarcha.
La anatomía infantil es diferente de la de un adulto.
La cabeza tiene un peso proporcionalmente mayor y las estructuras cervicales todavía están en desarrollo. Por eso, la posición del menor durante un impacto frontal resulta especialmente relevante.
No debería adelantarse el cambio de orientación únicamente porque parezca que el niño “ya es mayor” o porque sus piernas queden flexionadas.
La referencia debe ser siempre la homologación y las instrucciones del fabricante.
Abrigos gruesos y arneses: una combinación peligrosa
Otro error frecuente aparece en invierno.
Sentar al niño con un abrigo voluminoso puede hacer creer que el arnés está correctamente ajustado cuando en realidad existe demasiada holgura entre las cintas y el cuerpo.
En una frenada brusca o un impacto, esa prenda puede comprimirse y dejar un espacio que facilite un desplazamiento excesivo del menor.
Por ello, conviene retirar los abrigos gruesos antes de ajustar el arnés y utilizar después una manta o colocar la prenda sobre el niño si fuera necesario.
El principio es sencillo:
el sistema de sujeción debe quedar próximo al cuerpo, sin holguras innecesarias.
Elevador: mejor con respaldo
Cuando el niño supera la etapa de las sillitas con arnés pero todavía necesita elevar su posición para que el cinturón de seguridad del vehículo actúe correctamente, llega el momento del elevador.
Los especialistas recomiendan utilizarlo con respaldo.
El respaldo ayuda a posicionar adecuadamente el cinturón y ofrece protección adicional, especialmente ante impactos laterales.
Vallès advierte de que un elevador sin respaldo puede dejar la cabeza del menor mucho más expuesta frente a un golpe contra la puerta o el lateral del vehículo.
El Decálogo de AESVi recomienda utilizar sillas con respaldo al menos hasta los 135 centímetros de altura.
Además, el cinturón debe quedar correctamente colocado:
- la banda diagonal debe pasar sobre la clavícula y el hombro, sin tocar el cuello;
- la banda inferior debe descansar sobre las caderas y nunca sobre el abdomen.

El lugar más seguro no depende solo de elegir un asiento
Como norma general, los menores que utilizan sistemas de retención infantil deben viajar en las plazas traseras, salvo las excepciones previstas por la normativa.
La elección de la ubicación debe tener en cuenta también el tipo de silla y las características del vehículo.
Especialmente importante es recordar que nunca debe instalarse una silla a contramarcha delante de un airbag frontal activo, ya que su despliegue puede provocar lesiones gravísimas.
La seguridad depende de que vehículo y SRI funcionen como un único sistema.
Por eso es necesario comprobar los anclajes disponibles, las instrucciones del fabricante del automóvil y las del propio dispositivo.
La seguridad no termina cuando se produce el accidente
La Fundación Smart Baby insiste además en un aspecto poco conocido: qué hacer con el niño después de un siniestro.
Si existe sospecha de lesión, mover innecesariamente al menor puede agravar determinadas lesiones cervicales o vertebrales.
Por eso, siempre que las circunstancias lo permitan y no exista un riesgo inmediato —como incendio o peligro de inmersión—, los especialistas recomiendan evitar manipulaciones innecesarias y esperar a los servicios de emergencia.
Vallès ha desarrollado precisamente formación específica destinada a policías, bomberos y sanitarios sobre rescate pediátrico y sistemas de retención infantil.
La seguridad vial infantil, por tanto, no termina cuando conseguimos que la silla funcione durante el impacto.
También incluye cómo actuamos inmediatamente después.
Comprar una silla es comprar seguridad, no solo un producto
Detrás de un sistema de retención infantil existen años de investigación, diseño, materiales, pruebas de impacto y homologación.
Pero toda esa tecnología pierde valor si elegimos mal el producto o lo utilizamos incorrectamente.
La decisión debería basarse en:
homologación, compatibilidad, resultados de seguridad, facilidad de instalación, necesidades del niño y asesoramiento profesional.
No únicamente en precio, diseño o comodidad.
Los niños no pueden decidir qué sillita comprar, cómo instalarla ni cuánto debe tensarse su arnés.
Esa responsabilidad corresponde al adulto.
Por eso, en seguridad vial infantil, una buena elección no es un detalle.
Puede marcar la diferencia cuando más falta hace.
Fuentes: La Vanguardia y Seguridad Vial (Radio 5 / RNE)





