Balance DGT 2024: bajan las muertes un 1%, pero aumentan los siniestros y los heridos graves

El balance consolidado de siniestralidad vial de 2024 deja una fotografía difícil de interpretar como una mejora clara. España registró 1.785 personas fallecidas en 101.996 siniestros con víctimas. Son 21 víctimas mortales menos que en 2023, un descenso del 1%, pero al mismo tiempo aumentaron los siniestros con víctimas y las personas heridas que necesitaron hospitalización.

Los datos proceden del informe anual de la Dirección General de Tráfico “Las principales cifras de la siniestralidad vial 2024”, que permite analizar no solo la evolución respecto al año anterior, sino también la distancia que todavía separa a España de los objetivos establecidos para 2030. Informe «Las principales cifras de la siniestralidad vial 2024» — DGT

Y esa comparación resulta especialmente relevante: respecto a 2019, año de referencia de la Estrategia de Seguridad Vial 2030, los siniestros con víctimas se redujeron un 2%, pero el número de personas fallecidas aumentó un 2%.

La mejora no llega a las vías interurbanas

Uno de los datos más preocupantes aparece al separar la siniestralidad por tipo de vía.

En 2024 fallecieron 1.291 personas en vías interurbanas, mientras que 494 perdieron la vida en vías urbanas. La mortalidad en carretera se mantuvo prácticamente estable respecto a 2023 y se situó un 4% por encima de la registrada en 2019.

Por tanto, el ligero descenso global de víctimas mortales no puede interpretarse como una reducción homogénea del riesgo.

Además, el incremento de la movilidad tampoco puede ocultar la dimensión del problema. En 2024 se alcanzó un máximo histórico de 462,9 millones de desplazamientos de largo recorrido, un 3% más que en 2023 y un 8% por encima de 2019.

La movilidad crece, pero el reto de la seguridad vial permanece.

Aumentan los heridos hospitalizados

El balance resulta todavía más preocupante cuando se analiza la gravedad de las lesiones.

Durante 2024, 9.561 personas tuvieron que ser hospitalizadas como consecuencia de un siniestro vial. Son un 3% más que en 2023 y un 11% más que en 2019. Otras 125.084 personas resultaron heridas sin necesidad de ingreso hospitalario.

Es decir, mientras la cifra de fallecidos experimenta una reducción mínima frente al año anterior, aumentan los siniestros con víctimas y también las lesiones que requieren hospitalización.

La evolución obliga a mirar más allá del dato anual de mortalidad y prestar atención a la siniestralidad grave, uno de los grandes objetivos de la propia Estrategia de Seguridad Vial 2030. Estrategia de Seguridad Vial 2030 — DGT

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Distracción, alcohol y salidas de vía: riesgos que permanecen

Los factores concurrentes vuelven a mostrar problemas conocidos desde hace años.

La distracción estuvo presente en miles de siniestros y continúa teniendo un peso especialmente elevado en los accidentes mortales. El alcohol sigue apareciendo también de forma significativa entre las personas conductoras fallecidas sometidas a prueba.

Pero hay una configuración que continúa destacando por su gravedad: las salidas de vía.

En el balance de 2024 representan aproximadamente el 35% de las víctimas mortales, y su peso aumenta especialmente en las carreteras interurbanas.

No se trata de un fenómeno nuevo. InfoVIAL ya ha analizado cómo las salidas de vía constituyen uno de los tipos de siniestro más letales de las carreteras españolas y cómo determinadas soluciones de infraestructura y Sistemas Inteligentes de Transporte pueden contribuir a prevenirlas o reducir sus consecuencias. Las salidas de vía, causantes del 40% de muertes, son el siniestro más letal y olvidado de nuestras carreteras — InfoVIAL

También hemos abordado el potencial de los Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS) para intervenir sobre este tipo de siniestros, especialmente mediante información y alertas adaptadas a las condiciones reales de circulación. Los ITS evitarían hasta un 60% de los siniestros por salida de vía — InfoVIAL

Las carreteras convencionales siguen concentrando la mortalidad

Las carreteras convencionales continúan siendo uno de los escenarios más críticos de la siniestralidad española.

En ellas fallecieron 933 personas durante 2024, lo que supone aproximadamente el 72% de todas las víctimas mortales registradas en vías interurbanas. También concentraron buena parte de las personas heridas hospitalizadas.

Son vías en las que confluyen numerosos factores de riesgo: intersecciones al mismo nivel, cambios de rasante, curvas, accesos directos, circulación en ambos sentidos y márgenes que no siempre ofrecen suficiente protección ante un error.

Por ello, la respuesta no puede descansar únicamente en el comportamiento del conductor. La propia Estrategia de Seguridad Vial 2030 establece entre sus áreas prioritarias la existencia de “vías seguras”, diseñadas y gestionadas conforme a los principios del Sistema Seguro y capaces de reducir las consecuencias cuando se produce un error humano. Vías seguras — Estrategia de Seguridad Vial 2030

Los usuarios vulnerables ya concentran más de la mitad de las víctimas

El balance de 2024 confirma también la transformación de la siniestralidad.

Peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de vehículos de movilidad personal representan ya alrededor del 51% de las víctimas mortales.

Los motoristas constituyen uno de los principales retos: en 2024 fallecieron 441 usuarios de vehículos de dos ruedas a motor, aproximadamente una cuarta parte del total de personas fallecidas, pese a que estos vehículos representan una proporción mucho menor del parque.

La propia Estrategia de Seguridad Vial 2030 identifica a los colectivos vulnerables como prioritarios y establece como objetivo que su peso en la mortalidad no supere el 50% en 2030.

El dato de 2024 demuestra hasta qué punto será necesario acelerar las actuaciones.

España mantiene una buena posición europea, pero el objetivo debe ser seguir reduciendo víctimas

España registró en 2024 una tasa de 37 fallecidos por millón de habitantes, frente a una media de 44 en la Unión Europea, situándose entre los países europeos con mejores indicadores.

Es un dato relevante y debe reconocerse.

Pero ocupar una buena posición comparativa no significa que el problema esté resuelto.

La Estrategia de Seguridad Vial 2030 se marcó como objetivo reducir a la mitad las personas fallecidas y heridas graves respecto a 2019. Para conseguirlo no basta con mantener las cifras prácticamente estables.

Hace falta avanzar de forma sostenida.

El balance de 2024 obliga a acelerar

El resultado del año deja varias señales que no deberían pasar inadvertidas: los fallecidos descienden mínimamente respecto a 2023, pero aumentan los siniestros con víctimas y los heridos hospitalizados; las carreteras convencionales siguen concentrando buena parte de la mortalidad; las salidas de vía mantienen una elevada letalidad y los usuarios vulnerables representan ya más de la mitad de las personas fallecidas.

No se trata de negar los avances conseguidos durante las últimas décadas.

Se trata de evitar que la estabilización termine convirtiéndose en conformismo.

La seguridad vial necesita continuar actuando simultáneamente sobre personas, vehículos, infraestructura, normativa, vigilancia, tecnología y respuesta después del siniestro.

Porque detrás de cada porcentaje hay personas.

Y el objetivo de la seguridad vial no debería ser únicamente conseguir que las cifras bajen ligeramente de un año a otro, sino lograr que cada vez menos personas pierdan la vida o sufran lesiones graves simplemente por desplazarse.

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