Un estudio de la Fundación Línea Directa, elaborado con la colaboración de FESVIAL y Etrasa, concluye que solo el 8,1% de los conductores españoles superaría actualmente un examen teórico similar al oficial. El 77% reconoce no haber recibido formación vial desde que obtuvo el permiso y el 84% considera necesario actualizar sus conocimientos.

¿Aprobaríamos hoy el examen de conducir que superamos hace años?
La respuesta que ofrece el estudio “Suspensos con carné. ¿Aprobarías hoy el examen de conducir?”, presentado por la Fundación Línea Directa, resulta contundente: el 91,9% de los conductores españoles suspendería actualmente una prueba teórica de dificultad media similar al examen oficial.
Trasladado al conjunto del censo de conductores, la Fundación estima que estaríamos hablando de unos 26 millones de personas. Solo el 8,1% conseguiría mantenerse dentro del máximo de tres errores permitido para obtener la calificación de apto.
El estudio ha sido elaborado por la Fundación Línea Directa en colaboración con FESVIAL y Etrasa y se basa en una prueba realizada a 1.700 conductores de toda España utilizando preguntas reales de exámenes teóricos. El trabajo de campo se realizó entre el 3 y el 10 de agosto de 2026.
Solo uno de cada doce conductores aprobaría
Los resultados van bastante más allá de un suspenso ajustado.
El 75,4% de los participantes cometió entre cuatro y diez errores, mientras que otro 16,5% superó los diez fallos. Este último porcentaje equivaldría, según la extrapolación realizada en el estudio, a unos 4,7 millones de conductores.
Es decir, el número de personas que cometería más de diez errores duplicaría al de quienes lograrían aprobar.
El resultado adquiere además interés si se compara con lo que sucede entre quienes actualmente intentan obtener el permiso.
Según el Anuario Estadístico General 2024 de la DGT, en 2024 se realizaron 1.042.127 pruebas teóricas, de las que 528.874 obtuvieron la calificación de apto y 513.253 fueron calificadas como no aptas. La tasa de aprobados fue, por tanto, del 51%.
El reto que plantea el nuevo estudio no parece estar, por tanto, exclusivamente en aprender las normas para obtener el permiso, sino en conservar y actualizar esos conocimientos durante toda la vida como conductor.
Motos, señales y normativa: ¿dónde fallamos más?
Las preguntas relacionadas con motocicletas y ciclomotores son, con diferencia, las que más dificultades plantearon: registraron un 62,8% de errores.
Después aparecen la señalización vertical, horizontal y luminosa, con un 30%, y la normativa vial —permisos, velocidades, prohibiciones y otras reglas de circulación—, con un 26,8%.
No deja de resultar significativo en un momento en el que la movilidad está experimentando una profunda transformación.
A las señales tradicionales se han añadido otras relacionadas con las Zonas de Bajas Emisiones, los vehículos de movilidad personal, los carriles VAO o las nuevas configuraciones de circulación. El propio informe recuerda que casi el 82% de los conductores obtuvo su permiso hace más de una década y señala que en el último año se han aprobado o actualizado alrededor de 130 señales.
La presentación utiliza precisamente como ejemplos señales relativamente recientes o menos conocidas, como la R-120, que restringe el acceso de determinados vehículos en función de su distintivo ambiental, o la R-118, que prohíbe la entrada a vehículos de movilidad personal.
El 77% no ha vuelto a recibir formación vial
Este puede ser el dato que mejor explica los resultados.
El 77% de los conductores reconoce no haber recibido ninguna formación vial después de obtener el permiso. Otro 10% señala haber recibido información ocasional, pero no haber realizado un curso reglado.
Y, al mismo tiempo, existe una conciencia bastante extendida de esa carencia: el 84% considera necesario algún tipo de reciclaje de conocimientos.
En el ámbito teórico, los conductores reclaman sobre todo actualización sobre nuevas normas de tráfico (67%) e interpretación e identificación de señales (32%).
En el terreno práctico, las principales demandas son reacción ante imprevistos y emergencias (41%) y conducción con condiciones meteorológicas adversas (35%).
La conclusión enlaza con una idea que InfoVIAL ha abordado en diferentes ocasiones: obtener el permiso no debería significar el final del aprendizaje como conductor.
En este sentido, InfoVIAL ya explicó cómo la nueva regulación de los cursos de recuperación de puntos actualizó contenidos y perfiles de riesgo para adaptarlos a la movilidad actual y trabajar no solo los conocimientos, sino también actitudes y comportamientos.
¿Los mayores saben menos o conducen peor? No es lo mismo
Uno de los resultados que merece una interpretación especialmente cuidadosa es el relacionado con la edad.
El porcentaje de suspensos aumenta entre los grupos de mayor edad:
18 a 30 años: 89,8%
31 a 43 años: 89,8%
44 a 55 años: 92,2%
mayores de 55 años: 94,5%
Pero el propio estudio introduce inmediatamente un matiz fundamental: recordar peor la teoría no equivale necesariamente a conducir peor.
Cuando se analiza la relación entre antigüedad del permiso y participación en siniestros con víctimas, la experiencia aparece como un factor relevante.
Los conductores con más de diez años de permiso representan el 81,6% del censo, pero suponen el 64,5% de los conductores implicados en siniestros analizados en la base ARENA de la DGT correspondiente a 2024.
En el extremo contrario, quienes tienen entre cero y un año de permiso representan aproximadamente el 4% del censo, pero el 7,6% de los conductores implicados.
Por tanto, el resultado no debería interpretarse simplemente como que “los mayores conducen peor”.
La investigación apunta más bien a una combinación distinta: con el paso del tiempo se olvidan conocimientos y cambian las normas, mientras que la experiencia práctica puede aportar capacidades que no mide un examen teórico.
Reciclar conocimientos sí, pero ¿para quién?
Aquí aparece una cierta contradicción.
Mientras el 84% considera necesario actualizar la formación, un 39% propone que esa obligación se aplique únicamente a partir de una determinada edad.
Sin embargo, el examen deja otra realidad sobre la mesa: incluso entre los participantes de 18 a 30 años, prácticamente nueve de cada diez suspenderían.
La actualización de conocimientos, por tanto, no parece ser exclusivamente una cuestión relacionada con la edad.
Cambian las señales, aparecen nuevas formas de movilidad, se modifican límites y normas de circulación y los vehículos incorporan tecnologías que hace una década apenas existían.
La pregunta quizá no debería ser únicamente a qué edad hay que reciclar conocimientos, sino cuánto tiempo puede transcurrir sin que un conductor reciba ninguna actualización sobre las reglas, riesgos y tecnologías que condicionan su movilidad cotidiana.
También suspendemos mucho cuando intentamos obtener el permiso
Los datos oficiales muestran además que el examen ya constituye una barrera importante antes de obtener el carné.
En 2024 aprobaron el teórico el 51% de los aspirantes, mientras que en la prueba práctica de circulación el porcentaje de aptos fue del 49%, según los datos recogidos por la DGT.
El estudio recoge también, a partir de profesionales y profesores de autoescuela aportados por FESVIAL, algunos de los errores habituales en la prueba práctica: dificultades en intersecciones, cambios de carril y glorietas; no ceder correctamente el paso a usuarios vulnerables; velocidad inadecuada o distancia insuficiente; falta de control del vehículo; e incumplimiento de señales e indicaciones de los agentes.
Y existe otro dato especialmente revelador: el 28% de los conductores afirma que, cuando obtuvo el permiso, todavía no se sentía suficientemente preparado para circular con seguridad.
La formación, por tanto, plantea dos desafíos diferentes: llegar suficientemente preparado al examen y seguir aprendiendo después de aprobarlo.
La experiencia no sustituye a la actualización
Conducir durante veinte o treinta años proporciona una experiencia imposible de adquirir únicamente en una autoescuela.
Pero la experiencia tampoco garantiza por sí sola conocer una normativa que evoluciona constantemente.
Este estudio pone frente a frente ambas realidades.
Por un lado, los conductores veteranos presentan proporcionalmente mejores datos de implicación en siniestros respecto a su peso en el censo. Por otro, muestran mayores dificultades para responder a preguntas sobre normas actuales.
La solución probablemente no esté en volver a examinar continuamente a toda la población conductora, sino en consolidar una verdadera cultura de formación y actualización a lo largo de toda la vida al volante.
Mar Garre, directora general de la Fundación Línea Directa, resume precisamente el propósito del estudio al señalar que aprobar el permiso “no puede ser el punto final de la formación vial” y que el cambio de las normas y de las formas de movilidad exige mantener actualizados los conocimientos.
Esta idea conecta también con la defensa que FESVIAL viene realizando de una formación vial de calidad. InfoVIAL ya recogió la posición de la Fundación sobre la formación como herramienta esencial para la seguridad vial, especialmente cuando se busca trabajar percepción del riesgo, competencias prácticas y toma de decisiones seguras.
Porque aprobar el examen permite empezar a conducir.
Seguir siendo un conductor seguro exige continuar aprendiendo.






