¿Se prepara igual un conductor novel en España que en el resto de Europa? En 2019, 22 países de la Unión Europea establecían un número mínimo de horas prácticas y 18 utilizaban alguna fórmula de conducción acompañada. La formación teórica obligatoria, la percepción del riesgo y el uso de simuladores muestran las importantes diferencias existentes entre los distintos modelos europeos para aprender a conducir.
Obtener el permiso de conducir no significa seguir el mismo proceso en todos los países de Europa.
Los aspirantes europeos deben demostrar unos conocimientos y unas habilidades mínimas para acceder al permiso, pero el modo de adquirir esas competencias puede variar considerablemente de un país a otro.
En España, en 2019, no era obligatorio asistir a clases de autoescuela para preparar la prueba teórica. Un aspirante podía estudiar completamente por su cuenta y presentarse directamente al examen.
Tampoco existía un número mínimo obligatorio de clases prácticas para poder realizar la prueba de circulación.
La situación era diferente en muchos países de nuestro entorno.
Según el análisis publicado por la Dirección General de Tráfico, 22 de los entonces 28 Estados de la Unión Europea establecían un número mínimo de horas de aprendizaje práctico. Además, 19 contaban con formación teórica obligatoria en autoescuela o con programas formativos detallados y una carga horaria definida.
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Un mismo permiso europeo, diferentes caminos para aprender a conducir
El marco común para los permisos de conducción estaba establecido por la Directiva 2006/126/CE, que fijaba los conocimientos, aptitudes y comportamientos que debía demostrar el aspirante.
Sin embargo, la normativa comunitaria no establecía un único sistema de formación para conseguirlos.
Cada Estado conservaba capacidad para organizar el aprendizaje de sus futuros conductores, lo que explicaba las importantes diferencias existentes entre los distintos países.
Directiva 2006/126/CE sobre el permiso de conducción — EUR-Lex
Esto permitía encontrar modelos en los que la formación estaba mucho más estructurada que en España, tanto en número de horas como en contenidos y tipo de aprendizaje.
22 países exigían un mínimo de formación práctica
Una de las diferencias más significativas estaba precisamente en la formación al volante.
En 22 países de la Unión Europea se exigía en 2019 un número mínimo de horas prácticas durante el proceso de aprendizaje. En España, por el contrario, la normativa no establecía un mínimo obligatorio antes de presentarse al examen práctico.
Esto no significa que superar un determinado número de clases garantice por sí mismo que alguien se convierta en un conductor seguro.
La cuestión que comenzaba a plantearse en Europa era más amplia: qué competencias debe adquirir un conductor antes de circular solo y cómo podemos asegurarnos de que realmente ha experimentado distintas situaciones de tráfico y riesgo durante su formación.
No es lo mismo aprender únicamente a manejar un vehículo y superar un examen que entrenarse también para anticipar peligros, interpretar correctamente el entorno y tomar decisiones seguras.
La formación teórica obligatoria era habitual en Europa
Las diferencias también eran importantes en la parte teórica.
De los 28 Estados que entonces componían la Unión Europea, 19 disponían de formación teórica obligatoria en autoescuela o de programas formativos detallados con una carga horaria determinada.
Incluso entre los nueve países que no aplicaban ese modelo, cuatro introducían específicamente contenidos relacionados con cuestiones como la detección de riesgos o los factores que influyen en la seguridad vial.
El debate, por tanto, no se centraba únicamente en memorizar señales, prioridades o límites de velocidad.
También empezaba a cobrar importancia la formación en percepción del riesgo, actitudes, comportamiento y toma de decisiones.
Precisamente durante 2019 se encontraba también abierto en España el debate sobre la incorporación de horas obligatorias de formación presencial antes de obtener el permiso.
InfoVIAL había abordado esa cuestión unas semanas antes con el profesor Luis Montoro:
Luis Montoro defiende la formación presencial obligatoria
Europa busca formar conductores capaces de anticiparse al riesgo
La Comisión Europea había publicado en 2017 el estudio Study on driver training, testing and medical fitness, destinado a analizar los distintos modelos de formación, examen y aptitud para conducir existentes en Europa y estudiar prácticas que pudieran mejorar la seguridad vial.
El informe formulaba 27 recomendaciones.
Entre ellas figuraban la incorporación a la formación teórica de aspectos relacionados con la conciencia y aceptación del riesgo y la necesidad de realizar prácticas en diferentes tipos de vías, condiciones meteorológicas y niveles de luminosidad.
Es una diferencia conceptual importante.
El objetivo de la formación no debería ser únicamente preparar al alumno para superar una prueba.
Debe prepararle también para enfrentarse a la carretera real.
Lluvia.
Oscuridad.
Tráfico intenso.
Carreteras convencionales.
Situaciones inesperadas.
Usuarios vulnerables.
Todo aquello que, una vez obtenido el permiso, puede formar parte de cualquier desplazamiento.
Comisión Europea: Study on driver training, testing and medical fitness
La conducción acompañada estaba presente en 18 países
Otra de las fórmulas utilizadas ampliamente en Europa era la conducción acompañada.
En 2019 estaba presente, de una manera u otra, en 18 países de la Unión Europea.
El principio general consiste en incorporar a un conductor experimentado como acompañante o tutor del aspirante o del conductor novel durante determinada fase del aprendizaje.
Dependiendo del país, ese acompañamiento puede producirse antes de obtener el permiso, durante la formación o incluso durante los primeros meses posteriores.
No pretende necesariamente sustituir la enseñanza profesional.
En muchos modelos funciona como complemento de las prácticas regladas, permitiendo al aspirante acumular más experiencia al volante antes de conducir completamente solo.
La idea introduce una cuestión interesante en la formación vial: además de aprender las maniobras necesarias para superar una prueba, el futuro conductor puede adquirir experiencia progresiva en situaciones reales bajo la supervisión de alguien con experiencia.
Reino Unido: no basta con detectar el peligro, importa hacerlo a tiempo
La tecnología estaba también modificando los sistemas de examen.
Uno de los ejemplos más interesantes era el del Reino Unido, donde los aspirantes debían enfrentarse a vídeos con situaciones reales de circulación para evaluar su capacidad de detectar peligros.
El examen incluía 14 situaciones diferentes.
Y el aspecto fundamental no consistía únicamente en identificar correctamente el peligro.
También se valoraba cuánto tardaba el aspirante en detectarlo.
La diferencia es importante desde el punto de vista de la seguridad vial.
Ver un peligro cuando ya resulta inevitable tiene poco valor preventivo.
La verdadera capacidad de un conductor seguro está en percibirlo, interpretarlo y reaccionar antes de que se transforme en una emergencia.
Letonia también incorpora vídeos de situaciones reales
Letonia había incorporado desde 2018 un sistema similar a su examen teórico.
Los alumnos debían visualizar vídeos con situaciones reales de tráfico y demostrar su capacidad para detectar los riesgos que aparecían durante la secuencia.
Estos sistemas permiten evaluar aspectos de la conducción que resultan difíciles de medir mediante una pregunta tradicional de respuesta múltiple.
Porque conocer una norma y saber identificar un peligro no son exactamente la misma competencia.
Portugal y República Checa recurren a los simuladores
La tecnología tampoco se utilizaba únicamente en los exámenes.
Portugal y República Checa habían incorporado simuladores como herramienta de formación práctica.
Su utilización permitía enfrentar al alumno a situaciones complejas de tráfico en un entorno controlado, ayudándole a familiarizarse con circunstancias que podían provocar riesgo, inseguridad o ansiedad durante las primeras clases de conducción.
Un simulador no sustituye a la experiencia real en carretera.
Pero permite entrenar determinados escenarios sin asumir las consecuencias que tendría cometer un error durante una situación real de tráfico.
Formar para aprobar o formar para conducir
La comparación de los distintos modelos europeos plantea, en definitiva, una pregunta que va mucho más allá del número de horas de autoescuela:
¿qué queremos conseguir cuando formamos a un futuro conductor?
Si el único objetivo es aprobar un examen, el sistema tenderá inevitablemente a concentrarse en las competencias necesarias para superar esa prueba.
Si el objetivo es formar conductores seguros, la formación debe abordar además:
- la percepción del riesgo;
- la anticipación;
- la toma de decisiones;
- las consecuencias de alcohol, drogas, velocidad o distracciones;
- la convivencia con usuarios vulnerables;
- y la conducción en diferentes carreteras, situaciones meteorológicas y condiciones de visibilidad.
Europa compartía en 2019 un marco común para determinar las capacidades mínimas necesarias para obtener el permiso, pero existían caminos formativos muy diferentes para alcanzar ese objetivo.
Horas obligatorias.
Conducción acompañada.
Formación sobre percepción del riesgo.
Vídeos.
Simuladores.
Distintas fórmulas con una misma finalidad: que cuando el conductor novel se enfrente por primera vez solo a la carretera no se limite a saber conducir un automóvil, sino que haya aprendido también a identificar y prevenir sus riesgos.
Información relacionada
La regulación y el debate sobre la formación de conductores continuaron evolucionando después de la publicación de este artículo.
En 2020, InfoVIAL analizó los argumentos de quienes defendían incorporar formación presencial obligatoria en España, especialmente para trabajar sensibilización, percepción del riesgo y consecuencias de los siniestros:
Formación presencial obligatoria para el teórico de conducir: razones de quienes la apoyan
Y en 2023, con la reforma europea del permiso de conducción ya en discusión, la conducción acompañada volvió al primer plano del debate:
Las autoescuelas, a favor de la conducción acompañada pero con matices y condiciones
Este último enlace es especialmente interesante como evolución histórica: en 2019 hablábamos de una fórmula implantada en numerosos países europeos; años después, la posible generalización de la conducción acompañada pasó a formar parte de la reforma europea del permiso.

