Con la llegada de las lluvias y las bajas temperaturas, revisar los neumáticos es fundamental para prevenir siniestros. Sin embargo, algunas recomendaciones muy extendidas, como sustituirlos cuando el dibujo alcanza los 3 milímetros o comprobar su desgaste con una moneda de un euro, pueden inducir a cambios innecesarios. La seguridad, el ahorro y la sostenibilidad no tienen por qué ser incompatibles.

Testigo Michelin de limite de profundidad del dibujo

Los neumáticos son el único elemento del automóvil que mantiene contacto permanente con la carretera. De ellos dependen la adherencia, la frenada, la estabilidad y buena parte de nuestra capacidad para reaccionar ante una situación de emergencia.

Su importancia aumenta durante el otoño y el invierno, cuando la lluvia, el frío, la humedad y la aparición de hielo o nieve pueden complicar las condiciones de circulación.

Por eso, mantenerlos en buen estado resulta esencial. Pero también lo es conocer cómo funcionan, cuándo deben sustituirse y qué recomendaciones están realmente justificadas.

Una reciente campaña divulgativa de Bridgestone sobre los mitos del neumático nos sirve como punto de partida para revisar algunas creencias habituales, contrastándolas con las recomendaciones de la Agrupación de Fabricantes de Neumáticos (AFANE), las investigaciones de Michelin y las exigencias de la normativa vigente.

Porque un neumático en mal estado compromete nuestra seguridad, pero cambiar prematuramente otro que todavía ofrece prestaciones adecuadas también tiene consecuencias económicas y ambientales.

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1. «Los neumáticos nuevos no necesitan revisión»

Falso. Incluso un neumático nuevo puede perder presión o sufrir daños.

La fecha de instalación no garantiza que un neumático mantenga indefinidamente sus condiciones iniciales.

Los impactos contra bordillos, baches y otros obstáculos pueden provocar daños. Además, todos los neumáticos experimentan variaciones de presión relacionadas con la temperatura y el uso.

Por eso, es recomendable comprobar la presión al menos una vez al mes y antes de realizar viajes largos, siempre con los neumáticos fríos y siguiendo las indicaciones del fabricante del vehículo.

Conviene recordar que los sistemas electrónicos de control de presión (TPMS) ayudan a detectar determinadas anomalías, pero no sustituyen una comprobación periódica.

Durante el invierno esta precaución cobra especial importancia.

Cuando disminuye la temperatura ambiente también puede reducirse la presión, aunque no exista un pinchazo.

Ya lo explicamos en InfoVIAL en el artículo «Presión de neumáticos en invierno: el detalle pequeño que decide tu agarre, tu frenada y tu seguridad».

2. «Cuando el dibujo llega a los 3 milímetros hay que cambiar los neumáticos»

No existe una obligación legal general de sustituir los neumáticos de turismo a los 3 milímetros.

Este es uno de los aspectos más importantes que debemos aclarar.

El Reglamento General de Vehículos, en su anexo VII, establece que los neumáticos de los turismos deben mantener una profundidad mínima de 1,6 milímetros en las ranuras principales de la banda de rodadura.

Ese es el mínimo legal, no los 3 milímetros.

Naturalmente, un neumático puede necesitar sustitución antes de alcanzar ese límite si presenta grietas, deformaciones, daños estructurales, desgaste irregular u otros problemas que comprometan su seguridad.

Pero una profundidad de 3 milímetros, por sí sola, no significa que haya llegado al final de su vida útil.

La prueba de la moneda de un euro: una recomendación que puede inducir a error

Existe una recomendación muy extendida que consiste en introducir una moneda de un euro en los surcos del neumático y comprobar si queda visible su borde dorado.

El problema es que la anchura de esa banda exterior, utilizada como referencia, se sitúa aproximadamente en 3,5 milímetros.

Es decir, más del doble de la profundidad mínima legal.

Por tanto, utilizarla como criterio automático de sustitución puede hacer creer al conductor que debe cambiar unos neumáticos que todavía conservan una profundidad muy superior a los 1,6 milímetros establecidos por la normativa.

Además, una moneda no constituye un instrumento preciso ni normalizado para medir la profundidad del dibujo.

Esta cuestión ya fue abordada por InfoVIAL en noviembre de 2022, en el artículo «Medir la profundidad del dibujo del neumático con una moneda de euro. ¿Un bulo intencionado?».

La pregunta sigue siendo pertinente: ¿por qué utilizar un método que puede llevar a sustituir un neumático antes de que alcance el límite legal de desgaste?

No puede atribuirse automáticamente una intención comercial a todas las recomendaciones de sustitución anticipada. Pero sí resulta legítimo exigir que estén respaldadas por pruebas de rendimiento y no por referencias arbitrarias.

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¿Cómo debemos medir realmente el desgaste?

Los neumáticos incorporan indicadores de desgaste situados en las ranuras principales de la banda de rodadura.

Cuando la superficie alcanza esos indicadores, significa que se ha llegado al límite de profundidad que señalan y que debe sustituirse el neumático.

También puede utilizarse un medidor específico de profundidad, comprobando diferentes puntos del dibujo para detectar posibles desgastes irregulares.

Michelin explica cómo localizar y utilizar correctamente los indicadores de desgaste.

La decisión de sustituir un neumático debe basarse en su estado, sus prestaciones y los límites reglamentarios, no en una moneda utilizada como referencia aproximada.

3. «Cambiar los neumáticos antes de tiempo siempre aumenta la seguridad»

No necesariamente. El comportamiento sobre mojado depende del neumático, no solo de su profundidad de dibujo.

A medida que se desgasta la banda de rodadura, cambia la capacidad de evacuar agua y pueden modificarse las prestaciones de frenado y adherencia.

Sin embargo, esa evolución no es idéntica en todos los neumáticos.

El diseño de los canales, los compuestos de caucho, la estructura interna y otras características determinan cómo se comporta cada producto durante su vida útil.

Por eso, un neumático de calidad concebido para mantener sus prestaciones cuando está desgastado puede ofrecer mejores resultados de frenada sobre mojado que otro neumático con mayor profundidad de dibujo.

La investigación y el desarrollo resultan fundamentales para conseguir ese rendimiento duradero.

moneda de euro encajada en dibujo de neumáticoEl estudio de EY: sustituir prematuramente tiene un coste económico y ambiental

En 2017, Ernst & Young (EY) elaboró un informe, por encargo de Michelin, titulado La obsolescencia programada no es inevitable.

El estudio examinaba las consecuencias económicas y ambientales de sustituir sistemáticamente los neumáticos de turismo a los 3 milímetros en lugar de aprovechar su vida útil hasta el límite legal, siempre que mantuvieran unas prestaciones de seguridad adecuadas.

Sus estimaciones para el mercado europeo de aquel momento señalaban que una sustitución generalizada a los 3 milímetros podría suponer:

  • 6.900 millones de euros anuales de costes adicionales para los automovilistas europeos.
  • Un incremento de hasta el 40% en el presupuesto destinado a neumáticos para recorrer la misma distancia.
  • Una mayor utilización de materias primas, más residuos y un aumento de las emisiones asociadas a la fabricación y sustitución de neumáticos.

Se trata de estimaciones correspondientes al escenario estudiado en 2017, no de pérdidas reales registradas en 2026.

El informe completo de Ernst & Young puede consultarse en la documentación publicada por InfoVIAL.

La reflexión que plantea continúa siendo plenamente actual: sustituir antes de tiempo un producto que conserva sus prestaciones implica consumir más recursos sin obtener necesariamente una mejora de seguridad.

Madre ajustando el arnés de seguridad de un bebé sentado en una silla de coche Joie i-Pivot 360 con instalación ISOFIX.La nueva normativa R117-04: evaluar los neumáticos cuando están desgastados

Desde julio de 2024, la evolución de los requisitos del Reglamento ONU R117-04 ha supuesto un avance importante en esta materia, al incorporar ensayos de adherencia sobre mojado con neumáticos desgastados, sujetos a sus correspondientes periodos de aplicación.

Esta regulación permite comprobar que los modelos sometidos a las nuevas exigencias cumplen unos niveles mínimos de rendimiento en condiciones de ensayo normalizadas cuando se encuentran cerca del límite legal de desgaste.

La iniciativa responde precisamente a una cuestión planteada durante años por diferentes especialistas: no basta con evaluar las prestaciones de un neumático cuando es nuevo; también necesitamos conocer su comportamiento al final de su vida útil.

Michelin ha respaldado públicamente la nueva regulación sobre el rendimiento de los neumáticos desgastados, vinculándola con la seguridad vial, el poder adquisitivo de los consumidores y la protección ambiental.

Esto no significa que todos los neumáticos mantengan exactamente las mismas prestaciones desde nuevos hasta los 1,6 milímetros. Tampoco significa que cualquier neumático pueda utilizarse hasta ese límite independientemente de sus condiciones.

Lo importante es que los fabricantes acrediten su rendimiento y que los conductores dispongan de información para elegir productos seguros durante toda su utilización.

La seguridad no debe medirse exclusivamente por cuánto dibujo queda, sino por cómo se comporta realmente el neumático.

4. «Reducir la presión mejora el agarre cuando llueve»

Falso. Circular con una presión inferior a la recomendada puede alterar el comportamiento del vehículo.

Los neumáticos están diseñados para trabajar con unas presiones determinadas, que dependen de las características del automóvil y de sus condiciones de carga.

Una presión insuficiente puede perjudicar la precisión de la dirección, aumentar las deformaciones del neumático y provocar un desgaste irregular.

También incrementa la resistencia a la rodadura y, por tanto, el consumo de combustible o energía.

Por el contrario, una presión excesiva tampoco es recomendable, ya que puede alterar la distribución de las cargas y reducir las prestaciones en determinadas condiciones.

La solución es sencilla: utilizar siempre los valores de presión recomendados por el fabricante del vehículo.

Estos datos suelen encontrarse en el marco de la puerta del conductor, la tapa del depósito o el manual de instrucciones.

Y conviene recordar que la comprobación debe realizarse en frío.

Banner Komobi gps motos5. «Los neumáticos delanteros y traseros se desgastan por igual»

Falso. El desgaste depende de la configuración y utilización del vehículo.

El sistema de tracción, la distribución del peso, la alineación, las suspensiones y el estilo de conducción influyen en la velocidad y la forma en que se desgastan los neumáticos.

En numerosos vehículos de tracción delantera, las ruedas delanteras soportan esfuerzos adicionales relacionados con la dirección y la transmisión de potencia.

Esto puede provocar un desgaste más rápido.

La rotación periódica, siempre que sea compatible con las características del vehículo y con las recomendaciones del fabricante, puede ayudar a conseguir un desgaste más uniforme.

Pero más importante que aplicar un kilometraje fijo para intercambiar las ruedas es comprobar regularmente su estado.

Un desgaste anormal en uno de los laterales, vibraciones o diferencias importantes entre neumáticos pueden revelar problemas de alineación, suspensión o presión.

Cuando aparecen estas señales, resulta necesario acudir a un profesional.

6. «Los neumáticos apenas envejecen cuando el coche se utiliza poco»

Falso. Los materiales también envejecen con el paso del tiempo.

Un neumático puede conservar una profundidad de dibujo suficiente y, sin embargo, haber sufrido un deterioro de sus materiales.

La exposición al sol, las variaciones de temperatura y determinadas condiciones de almacenamiento pueden afectar a sus propiedades.

Por ello, además del kilometraje, conviene tener en cuenta su antigüedad.

La fecha de fabricación puede identificarse mediante el código correspondiente situado en el flanco del neumático.

Sus cuatro dígitos finales indican la semana y el año de fabricación.

No existe una fecha de caducidad legal universal aplicable a todos los neumáticos.

Sin embargo, Michelin recomienda revisiones profesionales anuales después de cinco años de utilización y su sustitución preventiva al cumplir diez años desde la fabricación.

Estas recomendaciones tampoco significan que deba esperarse hasta esas fechas para sustituir un neumático deteriorado.

La edad es un factor de evaluación, pero no sustituye a la inspección de su estado real.

banner 1200x300 campaña AECA ITV Pásala consecuencias7. «Un pinchazo obliga siempre a cambiar el neumático»

No siempre. Algunos daños pueden repararse de forma segura.

La posibilidad de reparar un neumático depende de la localización del pinchazo, sus dimensiones, las características del daño y el estado general de la estructura.

Un pinchazo localizado en una zona reparable de la banda de rodadura puede admitir una reparación profesional.

Por el contrario, determinados daños en los flancos o la estructura interna pueden exigir su sustitución.

Lo fundamental es que la evaluación y la reparación las realice un profesional cualificado.

Los productos de reparación provisional pueden permitir continuar un desplazamiento en determinadas circunstancias, pero no deben confundirse con una reparación definitiva.

Cartel AFANE características neumáticos All Season Todo Tiempo8. «Todos los neumáticos son prácticamente iguales y los All Season solo sirven para la nieve»

Falso. Las prestaciones dependen del diseño, los materiales y las condiciones para las que se ha desarrollado cada neumático.

Dos neumáticos de la misma medida pueden ofrecer diferencias importantes en frenado sobre mojado, resistencia a la rodadura, duración, confort y comportamiento a bajas temperaturas.

Por ello, su elección debe responder a criterios técnicos y no únicamente al precio.

La etiqueta europea del neumático, explicada por la Comisión Europea, informa sobre parámetros como la eficiencia energética, la adherencia sobre mojado y el ruido exterior.

Sin embargo, sus clasificaciones tampoco describen todas las prestaciones que un neumático puede ofrecer a lo largo de su vida útil.

Neumáticos de verano, invierno y Todo Tiempo

El clima español presenta diferencias importantes entre regiones.

No necesita el mismo tipo de neumático quien circula habitualmente por una zona mediterránea con temperaturas suaves que quien realiza desplazamientos frecuentes por carreteras de montaña con nieve y heladas.

Los neumáticos de verano están diseñados para ofrecer sus prestaciones en las condiciones para las que han sido desarrollados.

Los neumáticos específicos de invierno están preparados para responder ante temperaturas bajas y condiciones invernales exigentes.

Los neumáticos All Season o Todo Tiempo ofrecen una alternativa para conductores que necesitan afrontar condiciones meteorológicas variables a lo largo del año.

AFANE ha desarrollado numerosas campañas de divulgación sobre sus características y ventajas.

En InfoVIAL ya abordamos esta cuestión en «20 ventajas de los neumáticos All Season», con las explicaciones de Javier Calonge, especialista técnico de Michelin.

También analizamos sus posibilidades y limitaciones en «Neumáticos All Season: qué pueden salvarte cuando el tiempo empeora (y qué no deben prometerte)».

Michelin Nieve Neumatico Alpine7El marcado 3PMSF y las novedades legales de 2026

El símbolo 3PMSF, representado por una montaña de tres picos y un copo de nieve, identifica neumáticos que han superado ensayos específicos de comportamiento sobre nieve.

Este marcado es especialmente importante cuando se pretende utilizar un neumático Todo Tiempo como equipamiento certificado para condiciones invernales.

La modificación del Reglamento General de Vehículos publicada en mayo de 2026 ha reforzado este requisito.

Para cumplir las restricciones de movilidad invernal mediante neumáticos certificados, los vehículos de hasta 3.500 kilogramos de masa máxima autorizada deben disponer de neumáticos 3PMSF en todos sus ejes.

El simple marcado M+S no constituye, por sí solo, una certificación equivalente al 3PMSF.

Esto no significa que los neumáticos Todo Tiempo permitan circular con seguridad a cualquier velocidad ni bajo cualquier condición meteorológica.

La nieve abundante, el hielo y las situaciones más severas siguen exigiendo precauciones especiales, velocidades reducidas y, en ocasiones, evitar el desplazamiento.

Antes del invierno: una revisión que puede marcar la diferencia

Con independencia del tipo de neumático utilizado, la llegada de los meses fríos es un buen momento para comprobar su estado.

La revisión debería incluir:

  • Presión: medirla en frío, respetando los valores indicados por el fabricante y teniendo en cuenta la carga del vehículo.
  • Profundidad del dibujo: utilizar un medidor adecuado y comprobar los indicadores de desgaste, sin confundir los 3 milímetros con el mínimo legal de 1,6.
  • Estado de los flancos y la banda de rodadura: identificar cortes, grietas, deformaciones y otros daños visibles.
  • Desgaste uniforme: verificar que no existen diferencias anormales entre distintas zonas o ruedas.
  • Antigüedad: comprobar la fecha de fabricación y solicitar una evaluación profesional cuando corresponda.
  • Adecuación al clima: valorar si los neumáticos están preparados para las condiciones habituales de circulación.
  • Rueda de repuesto o sistema antipinchazos: comprobar que el equipo de emergencia está preparado para utilizarse.

También conviene adaptar la conducción a las circunstancias meteorológicas.

Ante lluvia intensa, nieve o hielo, debemos reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad y evitar maniobras bruscas.

Un neumático de calidad correctamente mantenido puede ofrecer un margen de seguridad importante, pero no elimina los límites físicos de adherencia.

Mantenimiento neumáticos presión

Seguridad, ahorro y medio ambiente: tres objetivos compatibles

El mantenimiento adecuado de los neumáticos permite afrontar la conducción con mejores garantías y contribuye a prolongar su vida útil.

Pero la responsabilidad también corresponde a los fabricantes.

La investigación y el desarrollo deben avanzar hacia productos capaces de mantener prestaciones elevadas desde que son nuevos hasta alcanzar su límite de utilización, dentro de las condiciones para las que fueron diseñados.

Michelin lleva años defendiendo esta filosofía del rendimiento duradero, que ahora encuentra respaldo en las nuevas exigencias de evaluación de neumáticos desgastados.

Una mayor durabilidad, siempre que vaya acompañada de seguridad, reduce la necesidad de fabricar neumáticos adicionales, limita el consumo de materias primas y disminuye los residuos.

También permite a los automovilistas aprovechar mejor su inversión.

Por ello, sustituir automáticamente un neumático a los 3 milímetros sin tener en cuenta sus prestaciones y su estado no debería convertirse en una recomendación universal.

Tampoco sería responsable recomendar que todos los neumáticos se utilicen necesariamente hasta los 1,6 milímetros, independientemente de sus condiciones.

La decisión debe basarse en información técnica fiable, inspecciones adecuadas y un conocimiento real de las prestaciones del producto.

Un neumático seguro no es simplemente el que tiene mucho dibujo, sino el que conserva unas prestaciones adecuadas para las condiciones de utilización.

En otoño e invierno, cuando la adherencia se convierte en un factor especialmente importante, necesitamos neumáticos bien elegidos y mantenidos, conductores informados y recomendaciones respaldadas por criterios científicos.

La seguridad vial no debe enfrentarse al ahorro económico ni a la sostenibilidad.

Al contrario, los mejores avances son aquellos que permiten proteger a las personas durante más kilómetros, utilizar responsablemente los recursos y evitar sustituciones innecesarias.

Porque la seguridad empieza donde el vehículo toca la carretera. Y debe acompañarnos desde el primero hasta el último kilómetro.

logotipo de la Carta Europea de la Seguridad Vial (European Road Safety Charter) y lema "Nuestro compromiso salva vidas"

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