La directora general de Carglass España defiende la importancia de los técnicos especializados en una automoción cada vez más tecnológica. Recalibración de cámaras y sensores, reparación frente a sustitución, sostenibilidad y cuidado de las personas marcan una nueva etapa para una compañía con más de 1.800 profesionales en España.

El parabrisas hace tiempo que dejó de ser únicamente el cristal que protege a los ocupantes del viento, la lluvia o los impactos.

Sistemas ADAS en vehículos leyendo la carretera.En los vehículos actuales, detrás de él se encuentran muchas de las cámaras y sensores que permiten funcionar a sistemas avanzados de asistencia a la conducción como el mantenimiento de carril, el reconocimiento de señales o determinados sistemas de frenada automática.

Por eso, cuando se sustituye una luna equipada con estos dispositivos, colocar correctamente el nuevo parabrisas es solo una parte del trabajo. Los sistemas ADAS asociados deben recuperar también sus parámetros de funcionamiento, y ahí la recalibración se convierte en una cuestión directamente relacionada con la seguridad vial.

Carmen Adamuz, directora general de Carglass España, lo resume de forma sencilla: la recalibración cobra cada vez mayor importancia y eso significa que los vehículos pueden volver a circular con sus sistemas de seguridad correctamente operativos. Tras la intervención, considera especialmente importante que el usuario disponga de una certificación que acredite que el vehículo ha sido recalibrado.

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El parabrisas también forma parte de los sistemas ADAS

La evolución tecnológica del automóvil ha modificado profundamente el trabajo de los especialistas en cristalería.

Ya no basta con dominar las técnicas tradicionales de reparación y sustitución.

La presencia de cámaras instaladas en la zona del parabrisas obliga a conocer cómo intervienen esos sensores en el funcionamiento del vehículo y qué procedimientos deben seguirse después de una sustitución.

La precisión resulta fundamental.

Una cámara que participa en un sistema ADAS debe interpretar correctamente elementos como las líneas de la carretera, otros vehículos o determinadas señales. De ahí que la recalibración posterior a una intervención tenga cada vez mayor peso dentro del servicio técnico.

Para Adamuz, esta evolución tecnológica refuerza precisamente el componente profesional del trabajo: la seguridad final depende tanto del equipamiento disponible como de que el procedimiento se ejecute correctamente.

Los técnicos, «el corazón» de Carglass

Esa importancia del oficio ha quedado especialmente visible durante el Best of Belron, el campeonato mundial de técnicos especialistas en cristalería del automóvil organizado por el grupo.

David Morcillo, técnico del centro de Don Benito, representó a Carglass España y finalizó en una destacada séptima posición. Para Adamuz, sin embargo, el significado del evento va mucho más allá de una competición.

Es una forma de reconocer a los profesionales que realizan diariamente las reparaciones y sustituciones y de poner en valor la precisión con la que deben seguir los procedimientos técnicos.

«El técnico está en el centro y es el

corazón de nuestro trabajo».

Carmen Adamuz, directora general de Carglass España, durante el Best of Belron
Carmen Adamuz, directora general de Carglass España

La directora general destaca además que la presión que puede sentirse durante una competición no resulta completamente ajena al trabajo cotidiano. En un centro existen clientes, responsables, formadores y compañeros pendientes de que cada intervención se realice correctamente y con los estándares establecidos.

En seguridad vial, esa cultura del procedimiento tiene un significado especial: hacer correctamente una reparación importa, pero hacerlo correctamente cuando de ella depende también el funcionamiento de una cámara ADAS importa todavía más.

De la promoción interna a dirigir una compañía de más de 1.800 personas

La trayectoria de Carmen Adamuz dentro de Carglass explica buena parte de esa visión.

Lleva 19 años en la compañía. Comenzó en el área denominada Specials, vinculada a camiones y autobuses; posteriormente pasó por ventas locales, asumió responsabilidades sobre el contact center y llegó a la dirección de operaciones. Después de seis o siete años formando parte del comité de dirección, en 2025 fue nombrada directora general de Carglass España.

Adamuz reivindica especialmente que su recorrido es resultado de la promoción interna.

Y aporta un dato significativo: durante el último año se produjeron alrededor de 100 promociones internas en la compañía.

Su forma de describir la responsabilidad sobre una empresa con más de 1.800 profesionales es también reveladora. Cuando se habla de las personas que tiene “por debajo”, corrige la expresión:

«No están abajo. Están conmigo. Están a mi lado».

Para la directiva, detrás de esas cifras existen más de 1.800 familias y una responsabilidad empresarial que pasa también por crear oportunidades para que las personas puedan crecer profesionalmente dentro de la organización.

Carmen Adamuz, directora general de Carglass España, durante el Best of Belron
Carmen Adamuz, directora general de Carglass España, durante el Best of Belron

Cliente, personas, calidad y seguridad

Adamuz vincula precisamente la relación con los empleados con otro de los grandes ejes de Carglass: la atención al cliente.

La compañía trata de reducir tiempos, facilitar los procesos de cita y garantizar que reparación, sustitución y recalibración se realicen bajo estándares homogéneos.

El indicador NPS utilizado por Carglass para medir la recomendación de los clientes se situaba en un 63% en su primera medición, realizada en 2010, y alcanza actualmente el 88%, según los datos facilitados por la compañía.

Adamuz considera que ambas dimensiones están directamente relacionadas:

poner al cliente en el centro exige también poner en el centro a quienes atienden a ese cliente.

En esta misma línea sitúa la reciente firma del primer convenio colectivo propio de Carglass España, después de que desde su llegada al país en 1998 la plantilla estuviera sujeta a diferentes convenios.

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Reparar antes que sustituir

El otro gran eje es la sostenibilidad.

La filosofía resulta especialmente interesante en el ámbito del parabrisas porque existe una decisión aparentemente sencilla que puede tener un impacto importante: cuando técnicamente sea posible, reparar en lugar de sustituir.

Una pequeña rotura o impacto no siempre obliga a cambiar el parabrisas completo.

Carglass señala que en 2025 realizó 164.636 reparaciones, actuaciones que, según sus cálculos, permitieron evitar la emisión de 10.866 toneladas de CO₂.

Cuando la reparación no resulta posible y es necesario sustituir la luna, la compañía asegura reciclar el 100% de los parabrisas retirados.

Desde la perspectiva medioambiental, la diferencia es evidente: reparar evita fabricar, transportar e instalar una luna completa y reduce igualmente la cantidad de residuos generados.

Pero existe también una dimensión relacionada con la seguridad.

Reparar debe ser siempre una decisión técnica.

Solo puede realizarse cuando la localización, dimensiones y características del daño permiten recuperar el parabrisas manteniendo las condiciones necesarias de visibilidad, resistencia y seguridad.

Electrificación y reducción del impacto ambiental

La estrategia medioambiental de la compañía incluye además la progresiva electrificación de la flota, especialmente en las grandes ciudades, y la instalación de placas solares en su centro logístico de Ciempozuelos.

Carglass España ha obtenido también la medalla Platinum de EcoVadis, certificación que, según destaca Adamuz, sitúa a la empresa dentro del 1% con las mejores valoraciones del sistema.

Para la directora general, esta transformación no puede limitarse a una cuestión de imagen empresarial. Debe extenderse a la cadena de suministro y a las empresas con las que trabaja la compañía, de manera que proveedores y colaboradores compartan unos determinados estándares de responsabilidad ambiental y social.

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Seguridad, tecnología y personas

La conversación con Carmen Adamuz permite observar también cómo está cambiando un oficio que durante años podía parecer relativamente sencillo desde fuera.

El vehículo incorpora cada vez más tecnología.

El parabrisas integra o condiciona el funcionamiento de sistemas electrónicos.

Los ADAS necesitan procedimientos precisos de recalibración.

Las exigencias medioambientales favorecen reparar frente a sustituir siempre que resulte técnicamente posible.

Y todo ello aumenta la necesidad de contar con profesionales correctamente formados.

Tecnología y automatización no eliminan, por tanto, la importancia de las personas.

En determinados trabajos ocurre justamente lo contrario.

Cuanto más sofisticado es el vehículo, más importante resulta que quien interviene sobre él comprenda qué está haciendo, siga correctamente el procedimiento y pueda garantizar que sus sistemas de seguridad vuelven a funcionar como deben.

Esa es probablemente una de las principales transformaciones que está viviendo la posventa del automóvil.

Y explica por qué, después de 19 años en Carglass, Carmen Adamuz sigue formulándose la misma pregunta:

«¿Qué más podemos hacer?»

logotipo de la Carta Europea de la Seguridad Vial (European Road Safety Charter) y lema "Nuestro compromiso salva vidas"

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