Evitar la caída debe ser siempre el primer objetivo. Pero la seguridad vial no puede terminar ahí. Cuando un motorista pierde el control y desliza por el asfalto, la carretera todavía puede marcar la diferencia entre un susto, una lesión grave o una muerte. El Metaurban N2 con SPM desarrollado por Metalesa parte precisamente de esa realidad: los sistemas de contención también deben estar preparados para proteger al usuario que llega hasta ellos separado de su motocicleta.

Ante la presentación de una nueva infraestructura destinada a reducir las lesiones de los motoristas puede surgir una reflexión aparentemente incuestionable: lo importante es evitar que el siniestro llegue a producirse.

Por supuesto que sí. Debemos actuar sobre la velocidad, la formación, las distracciones, el alcohol y las drogas, el estado del pavimento, la visibilidad, el trazado y la señalización. Pero prevenir el siniestro y reducir sus consecuencias no son objetivos incompatibles.

La filosofía del Sistema Seguro reconoce que las personas pueden cometer errores. Por eso exige que vehículos, vías, equipamiento e infraestructura estén diseñados para evitar que un fallo humano termine provocando una lesión irreversible.

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La caída no es el final del siniestro

La vulnerabilidad del motorista resulta especialmente evidente cuando se produce una salida de vía. A diferencia del ocupante de un automóvil, no dispone de carrocería, cinturón, airbag estructural o habitáculo que absorba parte de la energía.

Después de caer, el cuerpo puede deslizarse varios metros y terminar golpeando un poste, una arista metálica, un elemento rígido o un desnivel situado junto a la calzada. En estas circunstancias, el propio sistema instalado para contener vehículos puede agravar las lesiones si no incorpora una protección específica para motoristas.

Los datos justifican sobradamente la necesidad de intervenir. Según la Dirección General de Tráfico, en 2024 se registraron 131 salidas de vía mortales de motocicletas en carretera, en las que fallecieron 134 motoristas. Más de la mitad de estos siniestros mortales se produjo en curvas.

Durante la última década, 984 motoristas perdieron la vida en salidas de vía. La velocidad inadecuada, la falta de atención, los errores de trazada y las condiciones de la calzada aparecen entre los factores más frecuentes.

El estudio realizado por el Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial, INTRAS, con la colaboración de Metalesa Seguridad Vial, profundiza en esta desproporción. Como ya explicamos en InfoVIAL, las salidas de vía representan aproximadamente una cuarta parte de los siniestros interurbanos de motocicleta, pero concentran el 43,3 % de los motoristas fallecidos.

No son el único problema de la siniestralidad motociclista, pero sí uno de los escenarios con consecuencias más graves.

Pretil Metaurban N2 con sistema de protección para motoristas instalado en una vía urbana.

¿Qué es el Metaurban N2 con SPM?

En una reciente publicación en LinkedIn, Metalesa Seguridad Vial presenta el Metaurban N2 con SPM como el primer pretil de España con un sistema específico de protección para motoristas certificado dentro de esta configuración.

La compañía señala que la solución ya se encuentra instalada en carreteras y espacios urbanos y que ha sido concebida para cumplir una doble función:

  • Contener y redirigir un vehículo que pierde su trayectoria.
  • Reducir la gravedad del impacto de un motorista que cae y desliza contra el sistema.

El Metaurban es un pretil metálico pensado especialmente para vías urbanas, periurbanas, puentes y otras estructuras. La versión N2 incorpora un Sistema de Protección de Motociclistas, conocido por las siglas SPM.

Su elemento más reconocible es un perfil inferior continuo que cubre el espacio existente bajo la barrera principal. De esta manera, trata de evitar que el cuerpo del motorista golpee directamente contra los postes, pase entre ellos o entre en contacto con determinadas aristas y elementos rígidos.

No evita la caída ni elimina completamente el riesgo, pero busca que el sistema de contención no añada nuevas lesiones a las ya ocasionadas por el siniestro.

N2 y SPM no significan lo mismo

Conviene distinguir dos evaluaciones diferentes.

La denominación N2 identifica un nivel de contención de vehículos conforme a la normativa UNE-EN 1317. Esta norma evalúa mediante ensayos a escala real cómo se comporta una barrera o un pretil cuando recibe el impacto de un vehículo.

La clasificación tiene en cuenta aspectos como:

  • La capacidad de contención.
  • El desplazamiento o deformación del sistema.
  • El espacio que necesita para funcionar durante el impacto.
  • La severidad que el choque puede producir sobre los ocupantes del vehículo.

El SPM, por su parte, está destinado específicamente a reducir las lesiones sufridas por un motorista que impacta directamente contra la barrera o el pretil. Su comportamiento se evalúa conforme a la UNE 135900:2017, que establece procedimientos de ensayo, clases de comportamiento y criterios de aceptación para los sistemas de protección de motociclistas.

En estos ensayos se utilizan maniquíes instrumentados que reproducen el impacto de un motorista que desliza por el pavimento. Se analizan, entre otros aspectos, las cargas soportadas por distintas partes del cuerpo, el posible enganchamiento con el sistema, la aparición de cortes o desprendimientos y el riesgo de que el motorista lo sobrepase.

Por tanto, la contención del vehículo y la protección del motorista responden a riesgos distintos y necesitan evaluaciones diferentes. Una barrera puede cumplir correctamente su función frente a un automóvil y, sin embargo, no ofrecer una protección suficiente a una persona que impacta directamente contra sus postes.

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La continuidad de la protección

Una de las aportaciones más interesantes del Metaurban N2 con SPM es la posibilidad de mantener la protección del motorista cuando una barrera convencional llega a un puente, paso superior o estructura y debe transformarse en pretil.

No tendría sentido proteger al motorista durante varios kilómetros y dejar de hacerlo precisamente al entrar en un puente, donde pueden aparecer postes, bordes rígidos y desniveles especialmente peligrosos.

La continuidad no debe entenderse solo como una cuestión visual. Las uniones y transiciones entre diferentes sistemas de contención forman parte del comportamiento de seguridad del conjunto. Una instalación incorrecta, una interrupción injustificada o una solución diferente de la ensayada pueden reducir la eficacia prevista.

Por eso, además de elegir un sistema adecuado, resulta esencial respetar las condiciones de instalación, comprobar su compatibilidad con los elementos existentes y mantenerlo correctamente durante toda su vida útil.

Seguridad pasiva y tecnología conectada

El Metaurban puede incorporar también funcionalidades SMART mediante iluminación, sensores y comunicaciones.

Según la información técnica publicada por Metalesa, estas funcionalidades permiten generar avisos luminosos por niebla, hielo, exceso de velocidad, retenciones o presencia de peatones. También pueden detectar un impacto contra el pretil y transmitir la alerta a un centro de control.

Esta combinación abre una nueva dimensión. La infraestructura no solo puede tratar de reducir físicamente las lesiones, sino también detectar el siniestro y facilitar una respuesta más rápida de los servicios de emergencia.

No obstante, la tecnología debe considerarse una capa adicional. Los sensores, las comunicaciones y las alertas necesitan mantenimiento, supervisión y protocolos claros de actuación. Un dispositivo conectado solo aporta seguridad real cuando la información llega correctamente y provoca una respuesta útil.

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No se trata de instalar barreras indiscriminadamente

La protección del motorista no consiste en llenar las carreteras de sistemas de contención. Una barrera innecesaria o mal seleccionada también puede convertirse en un obstáculo.

Cada emplazamiento requiere un estudio previo del trazado, la velocidad, los márgenes disponibles, los desniveles, los obstáculos laterales, el volumen de tráfico y la presencia de motoristas. La prioridad debería situarse en los tramos donde una salida de vía presenta una mayor probabilidad o unas consecuencias potencialmente más graves:

  • Curvas de radio reducido o trazado difícil de interpretar.
  • Márgenes con obstáculos rígidos.
  • Puentes, pasos superiores y estructuras.
  • Tramos con desniveles importantes.
  • Enlaces, glorietas y accesos urbanos.
  • Puntos donde se interrumpe un SPM ya existente.
  • Carreteras convencionales con una presencia elevada de motocicletas.

También deben estudiarse alternativas como retirar el obstáculo, aumentar la distancia de seguridad lateral, mejorar la adherencia, corregir el trazado, reforzar la señalización o reducir la velocidad de aproximación.

Como recogimos en otro análisis de InfoVIAL, los sistemas inteligentes podrían ayudar a prevenir una parte importante de las salidas de vía más graves. La protección física y la prevención tecnológica deben trabajar juntas.

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La seguridad total no existe

El post de Metalesa habla de una solución capaz de segregar espacios con “total seguridad”. Conviene matizar esta expresión: ningún sistema puede garantizar que un siniestro no produzca lesiones.

Los ensayos y las certificaciones acreditan que el producto ha cumplido unos criterios concretos bajo unas condiciones determinadas. Su comportamiento real dependerá también del tipo de impacto, la velocidad, la trayectoria del motorista, la instalación, el estado de conservación y la compatibilidad con el resto de la infraestructura.

El valor del Metaurban N2 con SPM no está en prometer que elimina todo el riesgo, sino en incorporar al motorista al diseño de un elemento que tradicionalmente se había pensado, principalmente, para contener vehículos de cuatro ruedas.

Evitar el siniestro y minimizar sus consecuencias

La responsabilidad individual del motorista sigue siendo imprescindible: respetar la velocidad, anticiparse, mantener la atención, formarse, utilizar un equipamiento adecuado y adaptar la conducción al trazado y al estado de la carretera.

Pero la seguridad vial no puede descansar exclusivamente sobre el comportamiento individual. Los titulares de las vías deben conservar el firme, eliminar obstáculos, mejorar la legibilidad de las curvas y desplegar sistemas de contención adecuados allí donde estén justificados.

Evitar el siniestro siempre será la prioridad. Pero, cuando la prevención falla, la carretera todavía tiene una última oportunidad para proteger la vida.

El Metaurban N2 con SPM representa precisamente esa segunda oportunidad: una infraestructura que contiene al vehículo, pero que también tiene en cuenta al motorista que llega hasta ella separado de su moto.

logotipo de la Carta Europea de la Seguridad Vial (European Road Safety Charter) y lema "Nuestro compromiso salva vidas"

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