• «Nos falta educación, formación, información, conocimiento, sensibilidad, concienciación… un poco de cada cosa»
  • «El contacto directo alumno-profesor es esencial para sensibilizar sobre el porqué de las normas y leyes de tráfico y seguridad vial»

La obligatoriedad de asistir a clases teóricas en las autoescuelas un mínimo de ocho horas, “cuando no quince, veinte o cuarenta”, para conseguir una mejor comprensión, concienciación y sensibilización de los conductores, más allá de las charlas en los cursos de recuperación de puntos del carnet; la necesidad de que la sociedad civil y los medios de comunicación se impliquen cada vez más y de manera más coordinada en la suma de esfuerzos para la erradicación de la violencia vial, disminuir los accidentes de tráfico y sus consecuencias; una norma clara y precisa con la que las policías locales puedan actuar respaldados en los entornos urbanos, el necesario calmado de tráfico en ciudades para alcanzar las cero víctimas en vías urbanas; la inclusión de la educación vial en el sistema educativo de manera transversal a lo largo de todos los ciclos y edades, y que las víctimas de accidentes de tráfico sean consideradas al mismo nivel que las del terrorismo, violencia de género o un atraco, y no una fría estadística, son algunas de las principales conclusiones de la entrevista concedida por Mar Cogollos, directora de AESLEME, a INFOVIAL. Alguien a quien nadie puede negar su implicación, conocimiento y padecimiento, espíritu de lucha y éxitos, a veces no todo lo dulces que hubiera querido, y sobretodo con una demostrada experiencia vivida en su propio cuerpo.     

Mar Cogollos con Bartolomé Vargas, Fiscal de Sala Coordinador de Seguridad Vial
Mar Cogollos con Bartolomé Vargas, Fiscal de Sala Coordinador de Seguridad Vial

 Mar Cogollos Paja, directora de AESLEME, la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal, lleva más de media vida luchando por la prevención de los accidentes de tráfico, de los siniestros viales, como gustan otros definir estas tragedias. Una distracción, un accidente de tráfico la dejó con tetraplejia y en silla de ruedas hace más de 30 años.

Luchadora incansable con unos objetivos muy claros en su vida, Mar Cogollos es psicóloga por la Universidad Complutense de Madrid, “aunque empecé mis estudios en el CEU (Centro de Estudios Universitarios) y tuve un accidente de tráfico por una distracción absurda hace 32 años que me causó una tetraplejia, algo que me cambió la vida para siempre y la manera de verla desde una silla de ruedas. Me casé y tuve mellizas y creo que fue el primer caso en el mundo de embarazo gemelar y tetraplejia”.

“No creo que nadie pueda asumir riesgos innecesarios al volante con la información, formación y conocimiento suficientes. Hay quien puede pensar que no voy a hacer esto o aquello porque me van a poner una multa o me quitan dos o tres puntos, pero cuando realmente entiendes por qué lo tienes que hacer de una determinada manera y no de otra…  es cuando empiezas a modificar hábitos y conductas.”

“No es un tema de multa, de puntos, no es porque tengas que pasar por los cursos de recuperación, que te van a costar una pasta… Es un tema de que no eres consciente de por qué esa norma se ha hecho. Y que se ha hecho para intentar protegerte, para que a ti o a tu familia no le ocurra nada. De evitar movernos en la ley de la selva” apunta Mar.

4.500.000 personas sensibilizadas en 30 años de contacto directo

“Mis estudios inicialmente los tenía orientados hacia la psicología industrial pero el accidente me retomo hacia la rama clínica de la psicología, para ayudar a otras personas que habían tenido un accidente de tráfico. De ahí pase a AESLEME, para trabajar en la prevención de accidentes, donde llevo más de 28 años de los 30 que va a cumplir la asociación en 2020”.

“Yo estaba ejerciendo de psicóloga en el Hospital La Paz de Madrid. Y las personas que fundaron AESLEME, en 1990, fueron mis propios compañeros médicos fruto de la preocupación por el alarmante incremento de lesiones medulares y traumatismos craneoencefálicos causados principalmente por accidentes de tráfico”.

Recibiendo la Medalla a la Seguridad Vial del entonces ministro del Interior, José Antonio Alonso

Los datos de un estudio epidemiológico que habían realizado en los años 80 arrojaba cifras escalofriantes. Se había multiplicado por tres el número de lesionados graves por accidentes de tráfico y con una gran incidencia en una franja de edad de entre los 18 y 25 años. Eran los años con el pico más alto de accidentes de tráfico con víctimas mortales. 1989 se llevó la palma desde que había datos registrados. Más de 9.300 fallecidos, casi 25 muertos diarios… ¡!

“Entonces, paradójicamente, el centro médico en el que trabajaba decidió que no era necesaria la plaza de psicólogo para atender a lesionados por accidentes de tráfico. Y fue el mismo doctor Juan García Reneses, responsable de la unidad de lesionados medulares del Hospital La Paz, y Rafael Herruzo Cabrera, Catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad Autónoma de Madrid, que habían fundado la asociación, los que me pidieron que dirigiese la estrategia de AESLEME trabajando por la prevención de accidentes de tráfico que provocan lesiones medulares graves”

“En los años 90 empecé trabajando desde el despacho del catedrático de medicina preventiva, dando conferencias por las noches, y pasamos a crear una estrategia y un equipo que íbamos por los colegios e institutos. En la actualidad, veintinueve años después, somos 200 formadores con presencia en 12 comunidades autónomas que vamos donde haga falta: centros escolares, institutos, universidades, empresas, centros de menores, cárceles, residencias de mayores, etc”

«El gran objetivo de AESLEME siempre ha sido que ningún niño muriera o se quedase el resto de su vida en una silla de ruedas por desconocimiento o falta de información adecuada sobre los riesgos y más aún cuáles son las consecuencias de un accidente de tráfico. Después han venido infinidad de campañas y acciones, muchas orientadas a conductores que han perdido todos los puntos de su carnet de conducir o reincidentes que vuelven una y otra vez por la misma causa».

Todas las campañas de AESLEME tienen cuatro pilares fundamentales: los riesgos, como prevenirlos, qué hacer y no hacer después en un accidente y sobre todo cómo cambia la vida después de un accidente.

Nunca sabré si mi lesión la causó el accidente o el rescate

“A mí me sacaron de un coche boca abajo, volcado sobre su techo, tirando como podían de mi cuerpo. Yo no sé si la lesión ya la tenía como consecuencia del accidente o se me produjo cuando un buen samaritano me sacó por la ventanilla. Luego ya esperamos a la ambulancia, pero a mí ya me habían sacado y me encontraba como ahora me ves…” nos dice Mar reflexionando sobre la falta de información y formación que había y que se ha ido paliando con el tiempo y las acciones de asociaciones como la que dirige.

“En AESLEME  -explica Mar Cogollos-  queremos enlazar a todos los colectivos posibles para explicar y concienciar de que por ejemplo no usar el casco en moto, o un chaleco con airbag, o no llevar abrochado el cinturón de seguridad el coche, cosas que otra parte son obligatorias por norma, por ley, puede significar la diferencia en que un accidente de tráfico se quede en un susto y salir por tu propio pie, a conllevar la muerte, una paraplejia o una tetraplejia para el resto de tu vida”.

“Nuestro foco está puesto en la población joven a partir de los 14 años, porque entendemos que las Policías Locales ya hacen un trabajo muy bueno con los más pequeños en los colegios. Y nuestros recursos van orientados a la educación, prevención y sensibilización de los jóvenes que se van a enfrentar en breve a la arriesgada tarea de conducir”, apunta la directora de AESLEME.

«Fuimos la primera asociación en tener la ISO de Seguridad Vial y que obtuvo luego la ISO de Calidad, de modo que cada campaña de AESLEME está homologada y avalada por AENOR. Tenemos la certificación de ONG transparente por la Fundación Lealtad. Todo muy enfocado a que desde la sociedad civil seamos ese «Pepito Grillo» que esté dando la lata a los políticos, a las empresas y seguir sumando esfuerzos y recursos en la prevención» añade.

El éxito de la concienciación del alumno está en el contacto directo, no a través de una plataforma online

“Hemos llegado a dar charlas de concienciación a más de cuatro millones y medio de personas en estos casi 30 años. Y tiene mucho más mérito porque es un contacto directo con las personas que te ven y te preguntan, de modo presencial, uno a uno. No a través de una plataforma online. El calor, la experiencia de un formador, de una víctima real formada para educar y concienciar, no tiene precio. Es una cuestión de hacer comprender para evitar accidentes y salvar vidas”.

«Algunos me saludan y dicen: Mar, ¿te acuerdas de mi?  Ya me diste una charla en el colegio… «

“Nos encontramos muchas veces con repetidores en los cursos de recuperación de puntos para conservar el carnet de conducir, que ya es la tercera o cuarta vez que se sientan contigo, en los que te planteas si el problema que hay que corregir es que tienen una adicción al alcohol o a las drogas».

«Yo de las personas a las que he dado una charla, una conferencia, me conformo con que se acuerden de cuatro cosas básicas. No beber ni consumir sustancias si vas a conducir, no dejar que otro conduzca si ha bebido, conductor alternativo o transporte público para todos, usar el cinturón o el casco…. Me da igual que del resto de la conferencia no te acuerdes… Pero al que repite en los cursos de recuperación de puntos para el carnet de conducir les digo: ahora te los voy a recordar y te voy añadir un par de cosas más” subraya Mar.

«Creo que son acciones que funcionan – asiente- . Yo creo que algo habremos hecho bien con esos cuatro millones y medio de personas cuando la franja de edad de riesgo que era de los 18 a los 25 o 30 se ha desplazado a los mayores de 65 años. Ahora tenemos que añadir esa franja, poner el foco en otro punto y seguir sumando esfuerzos».

Las horas presenciales en las autoescuelas son para cambiar actitudes y comportamientos

«Cuando hablamos de las ocho horas presenciales de formación teórica en las autoescuelas, lo que estamos diciendo en realidad es que es un tema de cambio de actitudes, de comportamientos, de valores, de sensibilidad… Para que el profesor con el alumno pueda hablar del porqué de cada norma, de la importancia de esa actitud adecuada, para que cuando tengas que tomar la decisión, esa sea la correcta», insiste Mar.

«Porque al final todo el mundo sabe conducir -reconoce-, pero no sabe tomar las decisiones correctas o adecuadas porque no piensa que le vaya a ocurrir nunca nada. Porque no piensa que lo que va a hacer conlleva un riesgo…»

«Puedes conocer todas las señales y los límites de velocidad, pero si no sabes o no entiendes el porqué de ese límite, en ese determinado punto, y qué es lo que puede ocurrir si lo excedes, no sirve de nada que sepas manejar un coche».

«Necesitamos que entiendan lo que supone infringir un límite de velocidad, o coger el coche después de tomarte unas copas de alcohol. Que no es solo cuestión de una sanción administrativa».

«Eso solo lo aprendes de dos maneras. O lo sufres en un accidente o te lo enseñan en clase. Te aseguro que si lo conoces a tiempo, te quedas siempre con la segunda opción».

¿Ocho horas son suficientes?

«Yo he pedido veinte – suspira- . Y no he pedido cuarenta no sé muy bien por qué…. Me voy a conformar con ocho porque es lo primero que se plantea como obligatorio…  pero yo voy a seguir pidiendo diez, quince, veinte y las que hagan falta, porque se trata de trabajar para salvar vidas. No es un negocio, es una labor social».

«Alguien podrá ir diciendo que si la educación presencial cuesta más que la digital, lo que no es cierto. Además de las cuestiones puramente económicas, de competencias, está la realidad del objeto último: salvar vidas, evitar tragedias».

«Porque al final también es una cuestión de educación vial y que no puede ser una asignatura como tal en el colegio. Por eso estamos trabajando en esa línea desde el Foro Compromiso por la Educación Vial para conseguir esa formación transversal».

«Si conseguimos que salgan generaciones con más formación en seguridad vial desde el colegio, con Policías Locales que les hablen allí de las bicicletas y los patinetes, por ejemplo, estaremos ayudando a sobrevivir esa gente joven que decide no sacarse el carnet de conducir coche o moto pero que se mueve en bicicleta y patinete compartiendo la vía. Porque tiene que conocer esas normas de convivencia y respetarlas» remarca Mar Cogollos.

«Yo a los más jóvenes les enseñaría a ser buenos peatones y ciclistas para empezar. A convivir, a compartir y a respetar. Y cuando lleguen a la autoescuela, allí ya aprenderán la parte de normas. Pero además, con esas ocho horas teóricas se les razonará el porqué de cada norma, acción, decisión. No se trata sólo de me estudio este librito para sacarme el carnet de conducir y poder ir de un sitio a otro en mi coche. Se trata de comprender que te la va la vida en ello» insiste.

«Porque de otro modo puede que tus padres un día reciban una llamada de la policía que nunca desearían recibir, o que la recibas tu por tu hijo, porque le ha faltado esa formación y sensibilización adecuada para que se cumplan las normas”.

«Yo fui a la autoescuela casi todos los días, una hora diaria mínimo, cuando me saqué el carnet de conducir. Era lo normal. Y me resultaba más fácil, ilustrativo e instructivo que el profesor me contase las cosas que tener que leérmelo en el libro».

«Tengo muy claro lo que les voy a decir a las plataformas de autoescuelas digitales cuando me reúna con ellos. Que te sirven fenomenal para aprenderte de memoria las señales, para explicarte cómo coger la rotonda por ejemplo… pero las ocho horas de las que hablamos, presenciales, de seguridad vial y de actitudes no te las puede dar un ordenador, porque necesitas la relación entre personas. Para que te pregunten, para que me digas el porqué, para que te aclare y convenza. Y al final, por muy bien que esté la herramienta digital, no es una persona con sentimientos. Sobre todo si se trata de una víctima la que te explica las consecuencias con su propia experiencia.»

«¿Qué pasa por ejemplo con los casos del carnet B+3, ese que tras tres años de antigüedad en el permiso B te faculta para conducir una moto de hasta 125 cc aunque no hayas montado ni siquiera en bicicleta en tu vida?»

«Te puedes saber muy bien las normas, el reglamento y las señales pero no sabrás conducir. No deberías poder coger una moto sin haber pasado por unas clases obligatorias de concienciación y sensibilización y algunas más de prácticas. Si queremos facilitar la movilidad en las ciudades favoreciendo en uso de las motos tenemos que hacerlo primero de manera segura».

«Eso tenemos que ser capaces de resolverlo»

El esfuerzo conjunto de la sociedad civil

«Tenemos que sumar lo que hace y dice la Ley, el fiscal, las policías y agentes de  tráfico, lo que nos enseñan en la autoescuela, en el colegio, en campañas directas, bien en la calle o a través de medios de comunicación…  al final lo que tiene España es una sociedad civil muy concienciada en este tema, que ha crecido muchísimo en los últimos años y han conseguido bajar las cifras».

«También cada vez más hay medios de comunicación que apoyan la seguridad vial, cosa que antes casi no se hablaba de ella. Solo cuando había una gran catástrofe».

«Pere Navarro, el director general de Tráfico, te dirá siempre que a él lo que más le ha ayudado ha sido la sociedad civil y los medios de comunicación».

«Hay muchas empresas y fundaciones que están para ayudar en esto, hay universidades que están para hacer la investigación y el análisis para tomar medidas y hacer leyes que corrijan. No estudios e investigaciones que se hacen para que se queden en el cajón. Y si yo tengo que cambiar algo, para eso necesito analizar qué pasa y por qué pasa y cuando alguien me demuestra eso con datos y cifras, contrastados y analizados, entonces podré cambiar leyes, reglamentos o hacer lo que sea necesario» argumenta.

«Tenemos una estructura civil que no la tiene ningún país del mundo. A mí me dicen somos los sextos de Europa, pero yo siempre digo que somos los primeros del  mundo. Nadie tiene el clima, la cantidad de movimientos, la cantidad de turistas y los transportes que se mueven por España. Y en España somos de mucho salir… y está claro que seguimos teniendo un problema con el alcohol, como siguen poniendo de manifiesto las cifras. Pero tenemos que mirar si es más un problema de determinadas personas con su adicción al alcohol que no lo hemos resuelto con el enfoque adecuado para sacarlos de la circulación mientras no estén curados».

«Nadie reconoce que tiene un problema con el alcohol o las drogas. “Bebo lo normal” te dicen, y eso a veces es lo anormal precisamente» dice Mar con cierta frustración.

No es un tema solo de la DGT y la Guardia Civil

«La DGT no puede cargar con todo este peso y todos tenemos que arrimar el hombro. Estos temas de seguridad vial en Europa se llevan desde los ministerios de Transporte o Infraestructuras, y nosotros mandamos al representante del ministerio de Interior. No se pueden tomar decisiones desde un solo ministerio que afectan transversalmente a muchas áreas de la sociedad. Fomento tiene mucho que decir, Industria también, Sanidad tiene mucho más y Educación tampoco se puede quedar fuera».

«En el Foro Compromiso por la Educación Vial lo que pretendemos es que la seguridad vial sea una materia transversal  para colegios, institutos, universidades, empresas, y analizar qué materia se aplica a cada edad y ver como se plasma en los libros y como formamos a los profesores para que den esas materias de manera transversal».

Conduce con cabeza, aparca con el corazón

«Yo el patinete es algo que, entre tú y yo, lo llevo bastante mal. Reconozco que es algo que ha venido para quedarse, que no tiene una reglamentación clara de por dónde deben ir o no ir, de que el que lo conduce, sea propio o alquilado, no tiene ni idea de por dónde si y por donde no y tampoco parece que les preocupe, ni se lo exigen ni se lo piden, ni una mínima formación y conocimientos ya que puedes conducirlo sin tener ningún tipo de licencia».

«Hemos quitado de las aceras a gente que andaba y lo hemos rellenado con seres que van en patinetes, con lo que también es algo que para la salud no es bueno».

«Pero al igual que con la irrupción de las ciudades de las bicicletas para facilitar la movilidad y la sostenibilidad, a mi no me parece que deba estar por encima de la seguridad vial. La movilidad primero tiene que ser segura antes que sostenible, pero no al revés. Y luego ya le añades saludable también si quieres…»

Mar nos habla de una campaña reciente en la que han colaborado desde AESLEME: <Conduce con cabeza, aparca con el corazón>. Esta idea parte de una empresa sueca VOI que lo que quiere es sensibilizar a la gente sobre el uso correcto y adecuado de los patinetes.

Para empezar su aplicación solo la pueden usar mayores de 18 años y a través de la aplicación les introducen mensajes y recomendaciones de seguridad vial, como el uso de casco, uso de chalecos o prendas de alta visibilidad, etc…

«Esta campaña persigue dos fines claros. Conducir con cabeza para el uso del casco y aparcar con el corazón, para que no dejen el patinete en cualquier parte y que yo no pueda pasar en mi silla de ruedas, o alguien mayor o con el carrito del niño, o un peatón normal» dice Mar.

Menos vehículos y más espacio para las personas

«La convivencia en las ciudades, el calmado del tráfico, con zonas segregadas para que la circulación sea más segura… Tenemos que concienciarnos mucho en el tema de los vulnerables que son el 48 % de las víctimas y creo lamentablemente que van a ir a más si no ponemos medidas y remedios de modo urgente y contundente».

«La gente tiene que entender que es cierto que tienes derechos para ir en coche, en tu vehículo particular, porque es para ti el medio más cómodo, pero también es cierto que muchas veces ni nos planteamos ni buscamos otras alternativas para movernos».

«Tenemos que aprender a convivir jóvenes, personas mayores, peatones tecnológicos o zombis, patinetes, bicis, motos…»

«La distracción con el móvil es una adicción que nos absorbe las 24 horas, más allá de la conducción, y tenemos que darnos cuenta de que es un riesgo muy grave que nos puede afectar no sólo como conductor, sino también como peatón, ciclista, profesional… en nuestra vida diaria.»

«Y la distracción por el uso del móvil es ahora la primera causa de accidentes de tráfico con víctimas por delante de la velocidad o el alcohol y las drogas. Tenemos que ponernos las pilas».

«Tenemos el refuerzo de la vigilancia y el control de las policías de tráfico, pero si no tenemos una pata fuerte en la formación y en la educación, que te conciencien de que hay unas normas que cumplir y por qué se tienen que cumplir no avanzamos en el camino correcto».

«Entonces o tenemos más policías y guardias civiles parando y sancionando todo lo que se ve por ahí, que no es poco, o lo solucionamos con concienciación y formación».

«Fíjate en las campañas de controles de vigilancia de velocidad, uso del cinturón, alcohol y drogas, etc.. que hace la DGT durante una semana, anunciándolas, señalando donde se van a realizar y luego mira cuántos conductores son sancionados. Imagínate si se hicieran todos los días del año. ¿Qué ocurriría? ¿La gente que diría? ¿Somos recaudadores o previsores?»

«El papel de las policías locales es muy importante para controlar todo lo que ocurre en las ciudades y con un papel sancionador y educador. Será más electoral o menos electoral pero hay que ser honesto con el papel y el compromiso de cada uno».

«No puedo comprender como con los reducidos límites de velocidad en zonas urbanas, el uso del cinturón o sistemas de retención infantil, el casco en moto, etc seguimos teniendo víctimas mortales en ciudad. Estamos muy lejos del objetivo marcado para 2020».

Mar Cogollos nos recibe en su despacho de la sede central de AESLEME en Madrid

Legislación clara y sin resquicios

«Pero para ello necesitan una legislación clara, sin resquicios, que les apoye en el ejercicio de sus funciones. El uso de los cascos o auriculares, o el móvil en bicicleta, patinete. Tiene que publicarse ya esa modificación de la legislación que los contemple como un vehículo y como tal su conductor tenga las mismas responsabilidades».

«Me cuesta pensar que alguien quiere causar daño intencionada y conscientemente. Excepto en los contados casos de esos conductores kamikazes. La gente muchas veces no es consciente de lo que está haciendo y de las consecuencias que puede tener. Lo que yo llamo el aprendizaje negativo, que es cuando tu estas haciendo una cosa mal muchas veces y nunca pasa nada y te convences de que nunca va a pasar».

«Puede que no te pase cien veces por saltarte siempre un stop al lado de tu casa, porque crees que nunca pasa nadie, o ir un poco más rápido en una zona limitada porque igualmente hay poco tráfico. Pero a lo peor en la 101 no es que te pase algo a ti, si no a quien va contigo, o en otro vehículo».

«Al final tú tienes que vivir con que eres el responsable de daños a terceros, a veces de consecuencias irreversibles o irreparables».

«Todos tenemos en la memoria reciente a personas que han causado la muerte de sus amigos en un accidente, o les ha  dejado con una discapacidad».

«A veces hay que “asustar” a la sociedad de algún modo para que sea consciente de las realidades que pueden ocurrir y de los riesgos a los que se exponen por las infracciones que están cometiendo».

«Hay que entender el porqué de la norma, el qué puede suceder cuando la infringes y como tras ese posible accidente o siniestro vial que ocurra las consecuencias que puede tener para ti o puedes causar a otras personas».

«Así conseguiríamos esa empatía necesaria entre las personas cuando nos enfrentamos al tráfico, aunque vayamos nerviosos, por un día malo, una depresión, un día complicado de trabajo, y pongan la atención plena mientras conducen… Ya se tomarán esa copa en casa cuando lleguen y pensaran en el problema, cómo afrontarlo… pero no en el coche. En el coche conducimos con los cinco, seis, siete, los sentidos que hagan falta….»

«Hay que dar a la tarea de conducir la importancia que tiene y representa. No es una rutina. Aunque a veces seamos capaces de hacer dos cosas a la vez. O tres, las mujeres… aunque con la edad, a veces, ya no hacemos bien ni una ni media…» ironiza Mar Cogollos.

«Pero en el coche, mientras le dices al niño que se calle, enciendes el cigarro y miras el móvil,… eso es carne de cañón… El cigarrillo, el fumar al volante también tenía que quitar puntos como el móvil… Cuánto tiempo tardas en buscar el cigarro, el mechero, encenderlo, se te cae la ceniza…»

«Deberian poner una etiqueta más en las cajetillas de tabaco. «Si conduces no fumes. Te va la vida en ello». Por hacer un mensaje, de momento, más light. Aunque al final lo que se debería poner en el coche es una etiqueta como en las cajetillas: “conducir puede matar” o “conducir puede causar lesiones irreversibles”.

«¿No hemos dejado de fumar en aviones, trenes, autobuses, restaurantes, bares…. ? Por qué aquí no lo erradicamos también. Es un problema de salud y de seguridad».

Monumento conmemorativo a las víctimas de accidentes de tráfico en la sede de la DGT

Las víctimas de los accidentes de tráfico necesitan un reconocimiento que sirva de ejemplo a la sociedad

AESLEME se creó para prevenir a base de conocimiento y de enseñar con las consecuencias. Las labores de prevención no estaban en los objetivos iniciales de las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico aunque su papel también es muy importante en este sentido.

El día del recuerdo a las víctimas, que celebramos cada año el tercer domingo de noviembre, también es un modo de concienciar a la sociedad sobre las consecuencias de lo que puede ocurrir en un accidente.

Las sentencias condenatorias dictadas en 2018 por delitos contra la seguridad vial han aumentado, pasando de 81.951 en 2017 a 89.951 en 2018, lo que supone 8.000 condenas más. La primera causa de delitos penales son por seguridad vial y hubo más sentencias por conducción bajo los efectos de alcohol y drogas: 56.473 en 2018 frente a 50.552 de 2017.

«Hay que encontrar la parte pedagógica que se puede utilizar de cada accidente, explicar las causas por las que se ha producido uno a uno y no solo cuando es una catástrofe en la que mueren muchas personas y recaba la atención mediática. Lo que hacemos ahora es comentarlo como cifras y estadísticas en el sentido de que vamos peor o menos peor que el año anterior. En estos datos, mientras tengamos una sola víctima, no podremos decir que son buenas y que vamos mejor» remarca.

«Seguimos a nivel político sin darle la importancia que tiene la cantidad de personas que mueren por accidentes de tráfico cada año. Creo que de algún modo hay muertos de primera y de segunda. Comparando con víctimas de terrorismo o violencia de género, que es verdad que son situaciones que te ponen los pelos de punta. Pero por qué la sociedad eso lo ve peor a que una persona por conducir con una tasa de alcoholemia muy elevada mata por ejemplo a tres chavales un fin de semana, o por ir a una velocidad excesivamente elevada?»

«Otras veces somos responsables cada conductor de nuestro accidente, pero hay muchas veces que es un tercero el que ha provocado que una familia que iba tranquilamente sufra unas tremendas consecuencias».

«Puede que nunca nos afecte un atentado terrorista, o nuestra pareja sea modélica y nunca nos va a hacer nada malo, pero todos nos movemos por nuestras ciudades, como peatones, conductores, pasajeros y somos susceptibles de que nos ocurra algo. Y nos gustaría que nos trataran de la misma manera que nosotros tratamos a los demás».

«Y siempre tendría que haber un psicólogo en las urgencias de los hospitales para atender a las familias de las víctimas» – apela Mar con un sentimiento muy profundo-.

«Porque cuando ocurren grandes accidentes mandamos 40 psicólogos, – continua- pero cuando llegas solo, porque has recibido una llamada de un hospital o de la guardia civil, esa soledad es tremenda y desconsoladora y te aturde. Y el psicólogo de urgencias está preparado para ayudarte, y te vale igualmente para la violencia de género, de tráfico, un atraco, una agresión, un tema terrorista… es el sitio idóneo Para atender a víctimas de cualquier tipo. No entiendo porque no sale la plaza de psicólogo de urgencias y emergencias en todos los hospitales».

«La seguridad vial nos preocupa y nos ocupa todas las horas de todos los días del año», concluye Mar, parafraseando y coincidiendo con Pere Navarro.

«Si con lo que hago consigo salvar una vida, o dos, porque me han escuchado en la radio o en alguna charla, curso o conferencia… y gente que no se lo había planteado, o algún joven en la universidad que cree que lo puede todo y no hay riesgos… reflexione sobre ello modificando sus hábitos y conductas. Entonces me doy por satisfecha.»

«Eso hace que nos sintamos orgullosos» finaliza Mar Cogollos la entrevista, emplazandonos a encontrarnos en el Día Mundial del Recuerdo a las Víctimas de Accidentes de Tráfico el próximo 17 de noviembre.

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