Pere Navarro: «Los sistemas ADAS son el gran salto adelante en seguridad vial, pero aún debemos conseguir que el ciudadano los entienda y confíe en ellos»

Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) se han convertido en uno de los principales instrumentos tecnológicos para prevenir siniestros y reducir sus consecuencias. Frenada automática de emergencia, asistencia de mantenimiento de carril, detección de fatiga, control inteligente de velocidad o detección de marcha atrás son ya parte del equipamiento de seguridad de los vehículos más modernos.

Pero disponer de la tecnología no es suficiente. Conocerla, utilizarla correctamente y mantenerla en condiciones adecuadas son también elementos esenciales para que pueda cumplir su función.

Ese fue uno de los principales mensajes del I Encuentro MOVI-TEC, organizado en octubre de 2025 por la Dirección General de Tráfico y FESVIAL, que reunió a representantes de la administración, la industria y la investigación para analizar cómo acelerar la implantación de estas tecnologías y acercarlas a los ciudadanos.

Los ADAS, «el gran salto adelante» en seguridad vial

Durante la apertura del encuentro, el entonces director general de Tráfico, Pere Navarro, situó los ADAS entre los grandes avances recientes de la seguridad vial y puso el foco en una cuestión todavía pendiente: que los conductores comprendan su funcionamiento y utilidad.

Navarro señaló que los sistemas de ayuda a la conducción representan el «gran salto adelante» en seguridad vial y defendió la necesidad de implicar a la sociedad para que estas tecnologías sean conocidas y valoradas.

La cuestión es especialmente relevante porque un ADAS no convierte al automóvil en autónomo ni sustituye al conductor. Su función es ayudar a detectar determinadas situaciones de riesgo, advertir y, en algunos casos, intervenir para evitar o mitigar un siniestro.

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El Proyecto VIDAS estima que podrían prevenir o mitigar hasta el 40 % de los siniestros

Los estudios desarrollados dentro del Proyecto VIDAS (Seguridad Vial y ADAS), impulsado por Bosch y FESVIAL, estimaron que, si todo el parque dispusiera de estos sistemas, los ADAS podrían prevenir o mitigar aproximadamente el 40 % de los siniestros, el 37 % de las lesiones graves y el 29 % de las muertes relacionadas con el tráfico.

Estas tecnologías actúan especialmente sobre factores como las distracciones, la fatiga, la somnolencia o determinadas situaciones relacionadas con la velocidad y la pérdida de control.

El Proyecto VIDAS de Bosch y FESVIAL ha estudiado durante varios años no solo la efectividad potencial de estas tecnologías, sino también su conocimiento por parte de los conductores, su presencia en el parque y las necesidades de los talleres y del sector de la distribución.

Cuatro de cada diez conductores reconocían desconocer los ADAS

Uno de los grandes desafíos detectados por el Proyecto VIDAS no era tecnológico, sino de conocimiento.

Los estudios realizados mostraron que más del 40 % de la población conductora reconocía no disponer de conocimientos suficientes sobre los sistemas ADAS. Incluso entre quienes afirmaban conocerlos aparecían lagunas y confusiones sobre sus funciones y limitaciones.

También se detectó que la seguridad aportada por estos sistemas no siempre ocupaba un lugar destacado en la decisión de compra de un vehículo.

Este desconocimiento ayuda a entender el mensaje planteado durante MOVI-TEC: incorporar más tecnología debe ir acompañado de información y formación para que el conductor sepa qué hace cada sistema, cuándo actúa y, sobre todo, qué no puede hacer.

En InfoVIAL recogimos también las principales conclusiones del encuentro en Industria, Administración y Sociedad Civil se alían para hacer de los ADAS una herramienta universal de seguridad vial.

La obligatoriedad europea acelera su llegada al parque

La implantación de estas ayudas recibió un fuerte impulso con el Reglamento General de Seguridad de la Unión Europea.

Desde julio de 2024, las exigencias europeas se ampliaron a los vehículos nuevos matriculados, incorporando sistemas avanzados como el asistente inteligente de velocidad, la advertencia de somnolencia y atención, la detección de marcha atrás, la señal de frenado de emergencia o el registrador de datos de incidencias, entre otros requisitos establecidos por la normativa.

Puede consultarse el texto del Reglamento (UE) 2019/2144 sobre requisitos generales de seguridad de los vehículos.

El efecto de esta regulación será progresivo: a medida que se renueve el parque, aumentará el número de vehículos equipados con tecnologías capaces de intervenir antes de determinados tipos de siniestro.

Un ADAS también necesita mantenimiento y recalibración

La seguridad que proporcionan estos sistemas no termina cuando el vehículo sale del concesionario.

Buena parte de los ADAS utiliza cámaras, radares y otros sensores cuyo funcionamiento requiere que estén correctamente posicionados y calibrados.

Una sustitución de parabrisas, una reparación después de un golpe o determinadas intervenciones sobre el vehículo pueden hacer necesaria su recalibración. De no realizarse correctamente, el sistema podría interpretar de forma incorrecta la información que recibe del entorno.

Precisamente por ello, el mantenimiento y la especialización de los talleres se han convertido en una nueva parte de la seguridad vial asociada al automóvil conectado.

En InfoVIAL hemos analizado esta cuestión en La recalibración es fundamental para que los sistemas ADAS funcionen de forma segura.

Los talleres también tienen por delante un proceso de adaptación

El desarrollo de estas tecnologías implica además importantes cambios para la posventa.

Los estudios analizados en MOVI-TEC señalaban que una amplia mayoría de los talleres necesitaría actualización y formación técnica para afrontar correctamente el mantenimiento y reparación de vehículos dotados de sistemas avanzados de asistencia.

La reparación del automóvil deja así de ser exclusivamente mecánica. Diagnóstico electrónico, cámaras, radares, software, procedimientos de calibración y equipamiento especializado pasan a formar parte de la actividad cotidiana del taller.

La formación de los profesionales se convierte, por tanto, en otra pieza de la cadena de seguridad.

Tecnología, conocimiento y mantenimiento deben avanzar juntos

La principal conclusión del encuentro MOVI-TEC fue que los sistemas ADAS tienen un enorme potencial, pero su efectividad depende de algo más que instalar sensores y cámaras en los vehículos.

El conductor debe saber que existen, comprender cómo funcionan y conocer sus límites. Los profesionales de la distribución deben poder explicarlos. Y los talleres necesitan la formación y los equipos adecuados para conservar su funcionamiento durante toda la vida útil del automóvil.

La tecnología puede ayudar a evitar errores, advertir de un peligro e incluso intervenir cuando el conductor no reacciona a tiempo.

Pero la verdadera transformación llegará cuando tecnología, conocimiento y mantenimiento avancen al mismo ritmo.

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