Bosch celebra el centenario de su sistema eléctrico, una evolución que comenzó en 1926 y que hoy sigue siendo esencial para que conductor, cámaras y sensores puedan “ver” correctamente la carretera.
En 1926, Bosch introdujo su primer sistema de limpiaparabrisas eléctrico. Cien años después, aquello que podía parecer una innovación destinada simplemente a mantener limpio el cristal se ha convertido en un elemento estrechamente relacionado con la visibilidad, la seguridad vial y el funcionamiento de los vehículos actuales.
La evolución resulta especialmente significativa en una época en la que numerosos sistemas avanzados de asistencia a la conducción dependen de cámaras instaladas en la zona del parabrisas. Un cristal sucio, unas escobillas deterioradas o una limpieza deficiente ya no afectan únicamente a lo que ve el conductor: también pueden dificultar la correcta captación del entorno por parte de determinados sistemas electrónicos.
De una necesidad básica a un elemento de seguridad
El principio sigue siendo el mismo que hace un siglo: ver bien para conducir con seguridad.
La lluvia, la suciedad, el polvo o las salpicaduras pueden reducir la capacidad del conductor para interpretar lo que sucede delante del vehículo. El limpiaparabrisas nació precisamente para combatir ese problema y, desde entonces, su evolución ha estado ligada a una mejora constante de la eficacia de limpieza y de la adaptación de la escobilla al cristal.
Bosch recuerda que a lo largo de estas décadas ha incorporado diferentes innovaciones, desde las gomas Twin de doble material hasta las escobillas planas Aerotwin.
La propia compañía repasa esta evolución con motivo del centenario en su especial sobre los 100 años de los sistemas limpiaparabrisas Bosch. Mobility Aftermarket
Más allá de las mejoras de materiales o diseño, el objetivo continúa siendo el mismo: proporcionar una superficie limpia y una visión estable cuando las condiciones meteorológicas o ambientales reducen la visibilidad.
Los ADAS también necesitan un parabrisas limpio
El salto tecnológico de los vehículos modernos ha añadido una nueva dimensión al papel del parabrisas y de sus sistemas de limpieza.
Según explica Bosch, los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) dependen de un parabrisas correctamente limpio para que cámaras y sensores puedan captar de forma precisa y continua el entorno del automóvil.
En muchos vehículos, las cámaras que proporcionan información a distintos asistentes están situadas en la parte superior central del parabrisas. InfoVIAL ha explicado anteriormente cómo los sistemas ADAS reconocen el entorno del vehículo y por qué esas cámaras constituyen uno de los principales “ojos” con los que el automóvil interpreta lo que ocurre a su alrededor. infoVIAL
Esta realidad convierte el mantenimiento de la visibilidad en una cuestión doble: debe poder ver correctamente el conductor y también deben hacerlo los sistemas que le ayudan.
Parabrisas, cámaras y calibración
La relación entre parabrisas y tecnología ADAS no termina en mantener limpio el cristal.
Cuando se sustituye un parabrisas equipado con cámaras asociadas a sistemas de asistencia, estas deben desmontarse, instalarse nuevamente y, cuando corresponde, recalibrarse siguiendo los procedimientos adecuados.
Precisamente, InfoVIAL ha abordado también por qué la recalibración es fundamental para que los sistemas ADAS funcionen de forma segura. Una calibración precisa permite que cámaras y sensores proporcionen a los sistemas de seguridad la información adecuada sobre el entorno del vehículo. infoVIAL
Por tanto, parabrisas, limpieza, mantenimiento y calibración forman parte de una misma cadena de seguridad en los vehículos que incorporan estas tecnologías.
Cien años de evolución que continúan
Bosch señala que la innovación en este campo sigue abierta. Entre sus desarrollos se encuentra la tecnología Aerotwin JET para vehículos comerciales, que integra las boquillas de pulverización en el propio sistema de escobilla.
De esta manera, el líquido limpiaparabrisas se aplica directamente delante de la escobilla mientras esta se desplaza sobre el cristal, reduciendo la bruma provocada por la pulverización convencional y permitiendo recuperar la visibilidad de forma más inmediata.
Puede parecer un detalle menor frente a tecnologías mucho más sofisticadas del automóvil actual. Sin embargo, la seguridad vial continúa dependiendo muchas veces de soluciones aparentemente sencillas: ver el peligro con suficiente antelación sigue siendo el primer paso para poder reaccionar ante él.
Y esa importancia de la visibilidad se mantiene también en los desplazamientos cotidianos y en los viajes largos. Como ya hemos explicado en InfoVIAL al analizar cómo los ADAS pueden ayudarnos a viajar con mayor seguridad, mantener el parabrisas y las escobillas en buen estado sigue siendo una recomendación básica incluso en vehículos equipados con los asistentes más avanzados. infoVIAL
Un aniversario con campaña para los talleres
Con motivo del centenario, Bosch Mobility Aftermarket ha puesto en marcha en España una campaña dirigida a los talleres participantes en su programa de fidelización extra.
La promoción está activa entre el 1 de octubre y el 30 de noviembre de 2026. Los talleres pueden obtener participaciones para el sorteo de un Fiat 500 mediante el envío de códigos EAN de limpiaparabrisas Bosch incluidos en el programa. Cada 25 códigos aportados generan una participación en el sorteo.
La iniciativa forma parte de la celebración del centenario y del vínculo de Bosch con el mercado de posventa y los talleres.
Más allá de la campaña, el aniversario permite mirar con perspectiva la evolución de un componente que nació hace un siglo para mejorar la visión del conductor y que continúa siendo relevante en un automóvil cada vez más digitalizado.
Porque, aunque el vehículo incorpore cámaras, sensores y asistentes electrónicos cada vez más sofisticados, mantener limpio aquello a través de lo que miramos —nosotros y el propio coche— sigue siendo una cuestión de seguridad.







