«Un país tiene el desarrollo que alcanzan sus carreteras». La reflexión de Juan de Arespacochaga, expresidente de la Asociación Española de la Carretera, cobra especial significado cada 11 de octubre, una fecha para reconocer el valor económico y social de las infraestructuras viarias, la importancia de su conservación y la necesidad de seguir avanzando hacia una movilidad más segura.
Cada 11 de octubre se celebra el Día Mundial de la Carretera, una efeméride que conmemora la inauguración del primer Congreso Mundial de la Carretera, celebrado en París en 1908, y que recuerda el papel fundamental de estas infraestructuras en el desarrollo de las sociedades.
Las carreteras comunican pueblos y ciudades, facilitan el transporte de personas y mercancías, garantizan el acceso a servicios esenciales y contribuyen a la cohesión territorial.
Sin embargo, su importancia va mucho más allá de los kilómetros construidos.
Una red viaria moderna debe ser capaz de responder a las necesidades de movilidad, adaptarse a los cambios tecnológicos, mantenerse en buenas condiciones y, sobre todo, proteger la vida de quienes la utilizan.
Una reflexión especialmente oportuna en una jornada dedicada a reconocer a quienes, desde la ingeniería, la construcción, la conservación, la investigación, la formación y la gestión del tráfico, trabajan para hacer posibles desplazamientos cada vez más seguros.
«Un país tiene el desarrollo que alcanzan sus carreteras»
La frase se atribuye a Juan de Arespacochaga y Felipe, presidente de la Asociación Española de la Carretera (AEC) entre 1968 y 1976, y aparece recogida en la Hemeroteca Digital de la Revista Carreteras.
En la España de aquellos años, el crecimiento del parque automóvil y la expansión económica hacían imprescindible mejorar y ampliar una red viaria que resultaba insuficiente para las nuevas necesidades de movilidad.
Las carreteras representaban progreso, oportunidades, comunicación y desarrollo territorial.
Décadas después, aquella afirmación mantiene su vigencia, aunque requiere una interpretación más amplia.
El desarrollo no se mide solamente por la capacidad de construir nuevas infraestructuras, sino también por la calidad de las existentes, por los recursos destinados a su conservación, por su accesibilidad y por la seguridad que ofrecen a todos los usuarios.
Una carretera no es realmente una buena infraestructura si no ofrece condiciones adecuadas de seguridad a quienes circulan por ella.
PIARC: más de un siglo compartiendo conocimiento sobre carreteras
La celebración del Día Mundial de la Carretera está vinculada históricamente a la actual Asociación Mundial de la Carretera (PIARC).
Entre el 11 y el 21 de octubre de 1908, París acogió el primer Congreso Mundial de la Carretera, con representantes de 28 países y más de 2.000 participantes.
De aquel encuentro surgiría, en 1909, la asociación internacional que hoy conocemos como PIARC, una organización dedicada al intercambio de conocimientos, experiencias y soluciones relacionadas con las infraestructuras viarias y el transporte por carretera.
Desde sus orígenes, la cooperación internacional ha permitido compartir avances en construcción, pavimentos, señalización, explotación y conservación de carreteras.
Con el paso del tiempo, la seguridad vial, la sostenibilidad, la resiliencia de las infraestructuras, la digitalización y la adaptación a las nuevas formas de movilidad han adquirido un protagonismo creciente.
La carretera ha dejado de entenderse únicamente como una superficie por la que circulan vehículos para convertirse en un elemento esencial de un sistema de transporte que debe ser eficiente, accesible y seguro.
La Asociación Española de la Carretera: ingeniería, desarrollo y compromiso con la seguridad vial
En España, la Asociación Española de la Carretera desempeña desde su fundación en 1949 un papel destacado en la promoción de las infraestructuras viarias, la difusión del conocimiento técnico, la formación y la concienciación sobre seguridad vial.
La AEC ha contribuido a reunir a administraciones públicas, empresas, investigadores, profesionales y organizaciones vinculadas con la movilidad.
Entre sus iniciativas históricas figuran congresos, jornadas técnicas, estudios sobre el estado de las carreteras, campañas de divulgación y actuaciones dirigidas a mejorar la seguridad de los usuarios.
Un ejemplo especialmente significativo se encuentra en el I Salón de la Seguridad en Carretera y el simposio celebrado en Madrid en noviembre de 1973, organizados por la AEC.
Aquellos encuentros reunieron a representantes de la Administración, de la industria del automóvil y de organismos relacionados con el tráfico y la seguridad.
Juan de Arespacochaga defendió entonces la necesidad de investigar los siniestros viales y promover una mayor conciencia social sobre sus consecuencias.
El debate abordó cuestiones como la velocidad, la señalización, la seguridad de los vehículos, la educación de los conductores y la protección de los peatones.
Una muestra de que la seguridad vial ya se planteaba como un desafío compartido, que exigía actuaciones coordinadas sobre la infraestructura, el vehículo y el comportamiento humano.
La Revista Carreteras: testigo de la evolución de la seguridad vial
Buena parte de esa actividad quedó reflejada en las páginas de la revista Carreteras, editada por la Asociación Española de la Carretera desde 1951.
Su Hemeroteca Digital permite conocer cómo evolucionaron las preocupaciones técnicas, económicas y sociales relacionadas con la movilidad.
A través de sus ejemplares históricos es posible seguir el desarrollo de autopistas y carreteras, los avances en pavimentación y señalización, la evolución de los vehículos y la incorporación progresiva de nuevos criterios de seguridad vial.
Pero también permite recordar una etapa en la que la información dirigida al conductor fue adquiriendo un espacio creciente.
Durante la dirección de Orestes Serrano Linuesa (1969-1974), periodista estrechamente vinculado a la divulgación y educación vial desde los primeros años de la Jefatura Central de Tráfico, se reforzó la presencia de contenidos de utilidad para los usuarios de las carreteras.
Junto a los proyectos de ingeniería, los lectores encontraban informaciones sobre circulación, prevención, mantenimiento de vehículos, campañas de seguridad, normas de tráfico y recomendaciones para viajar.
Factor humano, formación y reeducación de conductores, señalización y el tratamiento de puntos peligroso…
La relación entre la Asociación Española de la Carretera y la entonces Jefatura Central de Tráfico, antecedente de la actual Dirección General de Tráfico (DGT), tuvo también reflejo en las páginas de la revista.
En el número de mayo de 1971, por ejemplo, la VII Semana de la Carretera incluía entre sus temas el factor humano, la formación y reeducación de conductores, la señalización y el tratamiento de puntos peligrosos.
El número de noviembre de 1973 dedicó una amplia cobertura al I Salón de la Seguridad en Carretera y al simposio paralelo, con participación del entonces director general de Tráfico, Carlos Muñoz-Repiso y Vaca, y responsables de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.
En junio de 1974, la revista documentaba también la entrega de los premios de un concurso periodístico organizado por la AEC, cuyo acto estuvo presidido por el director general de Tráfico.
Son testimonios de una trayectoria en la que la divulgación, la educación y la colaboración institucional acompañaron al desarrollo técnico de las infraestructuras.
Informar sobre las carreteras también ha sido, y continúa siendo, una forma de contribuir a la seguridad vial.
ACEX: conservar las carreteras también es salvar vidas
La importancia de las infraestructuras no termina con su construcción.
La conservación es imprescindible para garantizar que una carretera mantenga sus condiciones de funcionamiento y seguridad durante toda su vida útil.
La Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras (ACEX) trabaja precisamente para poner en valor esta actividad y el papel de los profesionales que la desarrollan.
La conservación viaria comprende intervenciones tan diversas como la reparación de firmes, el mantenimiento de la señalización y los sistemas de contención, la limpieza de márgenes y drenajes, la vigilancia de incidencias o las actuaciones de vialidad invernal.
Todas ellas contribuyen a reducir riesgos y facilitar la circulación.
Sin olvidar a quienes trabajan diariamente en las carreteras, muchas veces a escasos metros de vehículos en movimiento.
La seguridad de los operarios de conservación requiere señalización adecuada, procedimientos preventivos, formación y, especialmente, la colaboración de los conductores mediante el respeto de los límites de velocidad y de las indicaciones en las zonas de obras.
En este sentido, la conservación constituye una inversión en seguridad vial, movilidad y protección del patrimonio público.
Una reflexión recogida también en el artículo «Historia de la conservación de las carreteras en España», publicado en el número 226 de Carreteras, firmado por Francisco García Sánchez, responsable técnico de ACEX.
De la seguridad del conductor al Sistema Seguro
La seguridad vial ha evolucionado considerablemente desde aquellos primeros años de expansión de la motorización.
Durante décadas, buena parte de los esfuerzos preventivos se centró en mejorar el comportamiento de los conductores mediante la formación, la vigilancia y el cumplimiento de las normas.
Sin embargo, el conocimiento adquirido ha permitido avanzar hacia una visión más amplia.
El enfoque de Sistema Seguro, promovido por la Dirección General de Tráfico, parte de una premisa fundamental: las personas pueden cometer errores y el sistema de movilidad debe estar diseñado para evitar que esos errores provoquen consecuencias mortales o lesiones graves.
Las infraestructuras desempeñan un papel esencial en este objetivo.
El diseño seguro de las carreteras, la adecuada gestión de las velocidades, la protección de los usuarios vulnerables, la conservación de los pavimentos y la instalación de sistemas de contención eficaces pueden contribuir a prevenir los siniestros o minimizar sus consecuencias.
Especialmente importante es la protección de los motoristas, los ciclistas, los peatones y los profesionales que trabajan en las vías.
Como hemos abordado recientemente en InfoVIAL, las actuaciones para mejorar la protección de los motoristas frente a las salidas de vía y el respeto de la velocidad en los tramos de obras son ejemplos de cómo infraestructura y comportamiento deben avanzar conjuntamente.
La carretera del futuro: segura, sostenible y bien conservada
La movilidad está cambiando.
Los vehículos incorporan nuevas tecnologías de asistencia a la conducción, las infraestructuras avanzan en digitalización y conectividad, y aparecen nuevas necesidades relacionadas con la movilidad eléctrica, la sostenibilidad y la adaptación al cambio climático.
Pero estos avances tecnológicos no sustituyen la necesidad de contar con carreteras correctamente diseñadas, conservadas y gestionadas.
Tampoco eliminan la responsabilidad de los usuarios ni la importancia de mantener los vehículos en condiciones adecuadas.
El Día Mundial de la Carretera nos recuerda que el desarrollo de una sociedad depende de su capacidad para conectar territorios y personas, pero también de su compromiso con la seguridad de quienes utilizan esas conexiones.
Desde el primer Congreso Mundial de la Carretera de 1908 hasta los actuales planteamientos del Sistema Seguro, el objetivo ha evolucionado, pero conserva un principio esencial: las infraestructuras deben estar al servicio de las personas.
La frase de Juan de Arespacochaga adquiere así una dimensión renovada.
Porque, más allá de los kilómetros construidos, el verdadero desarrollo de un país también se mide por cómo conserva sus carreteras, cómo protege a sus usuarios y cuántas vidas es capaz de preservar en ellas.








