Foto Wannsee4761
Foto @Wannsee4761

La Vuelta Ciclista a España moviliza mucho más que corredores y equipos. Detrás de cada etapa existe un complejo dispositivo destinado a cerrar carreteras, ordenar el tráfico, proteger al pelotón, controlar al público y anticiparse a cualquier incidencia.

En 2019, la Unidad de Movilidad y Seguridad Vial de la Guardia Civil acompaña a la carrera con 131 efectivos, 60 motocicletas, un helicóptero y una amplia flota de apoyo.

La imagen más reconocible de La Vuelta es la del pelotón atravesando carreteras, pueblos y puertos de montaña.

Pero para que los ciclistas puedan competir con seguridad existe otro equipo que inicia su trabajo mucho antes de que aparezcan los primeros corredores y que continúa activo después de que haya pasado el último.

Es la Unidad de Movilidad y Seguridad Vial (UMSV) de la Guardia Civil, un dispositivo específicamente preparado para acompañar y proteger La Vuelta Ciclista a España durante todo su recorrido.

Su misión no se limita a escoltar a los corredores.

Debe garantizar la seguridad y movilidad de ciclistas, equipos, vehículos de organización, caravana publicitaria, medios de comunicación y personal técnico, pero también proteger al resto de usuarios afectados por el cierre temporal de las carreteras por las que discurre la competición.

131 efectivos para acompañar La Vuelta durante todo el recorrido

En la edición de 2019, la UMSV está integrada por 131 efectivos de la Guardia Civil pertenecientes a distintas especialidades: Agrupación de Tráfico, Agrupación de Reserva y Seguridad (ARS), Servicio Aéreo, Servicio de Transmisiones y Automovilismo.

Para desarrollar su trabajo durante las distintas etapas, la unidad desplaza:

  • 60 motocicletas;
  • 10 vehículos todoterreno;
  • 6 monovolúmenes;
  • 4 furgones;
  • 1 furgón taller;
  • 2 autobuses;
  • 1 camión cisterna;
  • 1 turismo;
  • y 1 helicóptero.

A este dispositivo permanente se añaden en cada provincia efectivos de las comandancias territoriales, tráfico, seguridad ciudadana y otras especialidades. Dependiendo de las necesidades de cada jornada, el refuerzo puede situarse aproximadamente entre 30 y 60 agentes adicionales.

Es una auténtica estructura itinerante de seguridad que se desplaza día tras día siguiendo el recorrido de la prueba.

Foto @Wannsee4761
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Cuatro escalones para proteger la carrera

Buena parte del dispositivo que puede observar el espectador desde la carretera está formado por los motoristas de la Agrupación de Tráfico.

Su trabajo se organiza en distintos escalones que avanzan y se repliegan en función de la posición de la carrera.

Escalón amarillo: preparar la carretera

El escalón amarillo funciona como avanzadilla.

Está compuesto por siete motoristas identificados mediante banderas amarillas que circulan aproximadamente 30 minutos por delante de la carrera.

Su misión es comprobar las condiciones del recorrido, controlar el tráfico que todavía se encuentra en la vía y conseguir que los vehículos queden estacionados en lugares seguros antes de que llegue el pelotón.

Es el primer aviso de que la carretera está dejando temporalmente de funcionar como una vía ordinaria para convertirse en escenario de una competición deportiva.

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Escalón rojo: comienza la cápsula de seguridad

Más cerca de los ciclistas aparece el escalón rojo.

Una primera formación de motoristas se desplaza entre cinco y diez minutos por delante de la carrera y actúa como Abre Carrera.

Con su paso se establece lo que internamente se denomina la cápsula de seguridad.

Desde ese momento ningún vehículo ajeno y no autorizado debe acceder al espacio protegido en el que se mueven corredores, coches de equipo, vehículos de organización y demás componentes de la prueba.

Los agentes deben adaptarse además constantemente a lo que ocurre durante la competición.

  • Una escapada.
  • Un corredor descolgado.
  • Una caída.
  • Un pelotón dividido.
  • Una avería.

La configuración de la carrera cambia continuamente y la escolta debe hacerlo al mismo ritmo.

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Escalón verde: nadie entra por detrás

Detrás de la carrera aparece el escalón verde.

Un motorista circula tras el vehículo de organización identificado como FIN DE CARRERA y protege la parte posterior de la cápsula para impedir que vehículos ajenos a la prueba intenten adelantar y entrar en ella.

Entre los diferentes escalones existe además un grupo de reserva, cuyos motoristas pueden desplazarse hacia delante o hacia atrás según las necesidades que surjan durante la etapa.

Esta flexibilidad es fundamental en una competición en la que la posición de los corredores puede cambiar en pocos segundos.

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Seguridad interna: proteger cada cruce antes de que llegue el pelotón

Otro grupo de motoristas trabaja en la denominada Seguridad Interna.

Su labor consiste en proteger cruces, desvíos y puntos conflictivos del recorrido una vez que la carretera ha sido cerrada.

Cuando un lugar presenta una dificultad especial, un agente puede permanecer señalizándolo mediante una bandera amarilla.

Después de pasar el pelotón, vuelve a subirse a la motocicleta, adelanta de nuevo a la carrera y se incorpora al grupo para repetir la operación kilómetros más adelante.

Es probablemente una de las tareas que mejor refleja la exigencia física y técnica del dispositivo.

No basta con conducir una motocicleta rápidamente.

Hay que interpretar el desarrollo de la carrera, conocer el recorrido, coordinarse con otros agentes y colocarse en el lugar adecuado antes de que lleguen los ciclistas.

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No cualquier motorista puede formar parte de la unidad

Los agentes motoristas que participan en este dispositivo proceden voluntariamente de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.

Según la información recopilada por InfoVIAL, deben contar con experiencia previa en la ATGC, acreditar kilómetros suficientes de conducción en motocicleta y superar pruebas técnicas, teóricas y entrevistas personales en la Escuela de Tráfico de Mérida.

La prueba no valora únicamente rapidez.

También se examinan destreza, precisión y dominio de la motocicleta, capacidades imprescindibles para moverse entre vehículos, ciclistas, público y carreteras que cambian constantemente de características.

Los conocimientos teóricos incluyen asimismo la normativa aplicable a las pruebas deportivas.

La regulación específica de estas pruebas se encuentra en el Anexo II del Reglamento General de Circulación, dedicado a pruebas deportivas, marchas ciclistas y otros eventos, y no en un anexo de la Ley de Tráfico.

Reglamento General de Circulación — Anexo II, pruebas deportivas y marchas ciclistas

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La seguridad de La Vuelta comienza meses antes

La actuación de la Agrupación de Tráfico no empieza cuando se da la salida.

Antes de que la carrera llegue a cada carretera es necesario evaluar si el recorrido puede soportar con seguridad el paso del pelotón y de toda la caravana.

Los titulares de las vías analizan su estado y la ATGC realiza también sus valoraciones y recomendaciones, prestando especial atención a aspectos como:

  • estado del firme;
  • adherencia;
  • estrechamientos;
  • cruces;
  • obstáculos;

y aquellos puntos que puedan resultar especialmente delicados para unos neumáticos de bicicleta con una superficie de contacto muy reducida.

Cuando aparece una deficiencia, la primera posibilidad es corregirla.

Si no resulta viable hacerlo con garantías antes del paso de la prueba, puede ser necesario buscar una alternativa para el recorrido.

Así, La Vuelta funciona también como una enorme inspección itinerante de las carreteras españolas.

Los espectadores también forman parte del dispositivo de seguridad

La protección no termina en la calzada.

Miles de personas se concentran cada día junto al recorrido y, en determinadas etapas, especialmente en los puertos de montaña, la afluencia puede convertirse en uno de los principales retos del operativo.

Guardia Civil, Policía Nacional y policías locales se coordinan para controlar las concentraciones de público y evitar invasiones de la carretera que puedan poner en riesgo tanto a los corredores como a los propios aficionados.

Los puntos especialmente sensibles son:

las salidas, las metas y los estrechamientos de las grandes subidas de montaña.

En estos lugares, la proximidad entre público y corredores puede reducirse a apenas unos centímetros.

Una invasión de la calzada, un espectador que intenta fotografiarse o alguien que calcula mal la llegada del pelotón puede provocar un accidente en cadena.

Motoristas de la ATGC en el dispositivo de la UMSV durante la vuelta ciclista.
FOTO: Orestes F Serrano. Newspress España

Doce horas de trabajo para unas pocas horas de competición

Para los integrantes de la UMSV, una etapa no comienza cuando sale el primer corredor.

La jornada puede prolongarse aproximadamente doce horas, desde primera hora de la mañana hasta después de finalizar la carrera.

Antes de ponerse en marcha deben celebrarse reuniones de órdenes, distribuirse misiones, revisar vehículos y preparar material.

Las motocicletas se repuestan y se revisan antes de desplazarse hacia el punto de salida, que en ocasiones puede encontrarse a más de cien kilómetros del lugar donde ha dormido la unidad.

Después de la etapa vuelve a comenzar el proceso.

Reagrupamiento.

Revisión de incidencias.

Repostaje.

Traslado hacia el siguiente alojamiento.

Y preparación de la jornada posterior.

La Vuelta avanza todos los días.

También lo hace el dispositivo que la protege.

Cuando La Vuelta entra en territorios con competencias de tráfico transferidas

El recorrido obliga además a coordinar administraciones diferentes.

Cuando la competición entra en Cataluña o País Vasco, donde las competencias de vigilancia y regulación del tráfico están transferidas, se produce la correspondiente coordinación y relevo con los cuerpos autonómicos responsables.

El dispositivo de la Guardia Civil mantiene algunos elementos necesarios para garantizar la continuidad de la cápsula y de la propia organización, mientras la regulación del tráfico se adapta al ámbito competencial correspondiente.

Aquí modificaría el original, que hablaba genéricamente de competencias transferidas en “Seguridad Vial y Seguridad Ciudadana”. Es más preciso referirse a las competencias de tráfico, circulación y seguridad vial que afectan directamente al dispositivo.

Dotación de un helicóptero de la Guardia Civil para el control del tráfico durante la vuelta ciclista.

Un helicóptero vigila la carrera desde el aire

La seguridad también se controla desde arriba.

El helicóptero del Servicio Aéreo de la Guardia Civil acompaña diariamente el dispositivo y cumple funciones de vigilancia, coordinación e información preventiva.

Desde el aire puede detectar con antelación:

  • obstáculos;
  • aglomeraciones;
  • incidencias en la carretera;
  • problemas en las zonas de montaña;

o cualquier situación que requiera movilizar unidades terrestres antes de que llegue el pelotón.

Existe además otra preocupación cada vez mayor: los drones no autorizados.

Una aeronave de este tipo que entre en la zona de vuelo puede interferir con los helicópteros que siguen la competición y generar un riesgo tanto para las aeronaves como para corredores y espectadores.

Seguridad vial para una ciudad que se mueve cada día

La Vuelta es una competición ciclista.

Pero desde el punto de vista de la movilidad es también algo parecido a una pequeña ciudad itinerante que cambia de ubicación todos los días.

  • Corredores.
  • Coches de equipo.
  • Motocicletas.
  • Medios de comunicación.
  • Vehículos de organización.
  • Patrocinadores.
  • Servicios sanitarios.
  • Fuerzas de seguridad.
  • Miles de espectadores.

Y, al mismo tiempo, carreteras que deben cerrarse y volver a abrirse sin comprometer la movilidad del resto de ciudadanos.

Esa es precisamente la función menos visible de la Unidad de Movilidad y Seguridad Vial.

Cuando el espectador ve pasar el pelotón durante apenas unos minutos, el dispositivo lleva horas trabajando.

Y cuando aparece el vehículo de FIN DE CARRERA, todavía queda otra tarea:

devolver progresivamente la carretera a la normalidad con la misma seguridad con la que minutos antes se había convertido en escenario de La Vuelta.

Motoristas de la ATGC en el dispositivo de la UMSV durante la vuelta ciclista.
FOTO: Orestes F Serrano. Newspress España

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DATOS Y OTRAS CURIOSIDADES

  • KILÓMETROS RECORRIDOS

En ediciones anteriores de La Vuelta los vehículos de los integrantes de la UMSV recorrieron en total:

Vehículos de 4 ruedas:  195.520 km

Motos 418.051 km

  • LITROS DE COMBUSTIBLE CONSUMIDO

Vehículos de 4 ruedas: 27.452 litros. 12l./100

Motos 29.263 litros 7l./100

CÓMO DISCURRE LA JORNADA DENTRO DE LA UMSV

  • HORARIO DIARIO: 12 horas aproximadamente. De 8’00 a 20’00
  • FORMACIÓN.
  • REUNIÓN DE ÓRDENES.
  • PREPARACIÓN VEHÍCULOS.
  • REVISIONES.
  • REPARTO DE FUNCIONES Y MISIONES

REPORTAJE RTVE SEGURIDAD VITAL

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