Modificar de golpe nuestros horarios puede alterar temporalmente el sueño, la concentración y el nivel de alerta. Al volante, esos pequeños desajustes adquieren especial importancia porque conducir exige atención permanente y capacidad para reaccionar ante cualquier imprevisto.

Dos veces al año cambiamos la hora de nuestros relojes. Puede parecer una modificación pequeña, pero nuestro organismo no funciona exactamente con la misma rapidez.

El ciclo de sueño y vigilia está condicionado por los denominados ritmos circadianos, que regulan numerosos procesos del organismo y ayudan a determinar cuándo estamos más despiertos y cuándo aparece la somnolencia.

Cambiar nuestros horarios habituales puede provocar durante un periodo de adaptación cansancio, sueño, menor concentración o alteraciones en el nivel de atención, efectos que adquieren especial importancia cuando conducimos.

La Dirección General de Tráfico recuerda que los cambios en los horarios de sueño pueden favorecer la somnolencia durante los periodos en los que deberíamos permanecer despiertos y que alterar el ciclo sueño-vigilia sin las debidas precauciones puede tener consecuencias para la seguridad vial.

DGT: conducir con sueño o cansancio

El reloj cambia en una noche, nuestro organismo necesita adaptarse

El problema no está únicamente en adelantar o retrasar sesenta minutos el reloj.

Nuestros horarios de sueño, comidas, actividad y descanso están relacionados entre sí. Cuando los modificamos de manera repentina puede producirse un pequeño desfase entre el horario exterior y nuestro reloj biológico.

En el cambio al horario de verano, además, adelantamos el reloj y disponemos inicialmente de una hora menos para dormir si mantenemos nuestros horarios habituales.

En el cambio al horario de invierno recuperamos una hora, pero aparece otro factor relevante para la conducción: anochece antes y aumentan los desplazamientos cotidianos realizados con poca o ninguna luz natural.

La DGT ha advertido de que este menor número de horas de luz, unido a las condiciones meteorológicas propias del otoño, obliga a prestar especial atención a la visibilidad.

Campaña de prevención de riesgos por sueño en la conducción

Somnolencia, distracciones y mayor tiempo de reacción

Con sueño no es necesario llegar a quedarse completamente dormido para que aumente el riesgo.

La somnolencia puede provocar:

  • aumento del tiempo de reacción;
  • menor concentración y más distracciones;
  • decisiones más lentas y mayor número de errores;
  • movimientos menos precisos;
  • deterioro de la percepción y de la visión;
  • y aparición de microsueños de apenas unos segundos.

Esto ayuda a entender por qué un pequeño déficit de descanso puede ser importante al volante. Una situación inesperada exige percibir el peligro, interpretar lo que está ocurriendo, decidir qué hacer y ejecutar la maniobra en muy poco tiempo.

La DGT señala además que la somnolencia interviene directa o indirectamente en una proporción relevante de los siniestros viales y recuerda que no es un problema exclusivamente nocturno.

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Menos luz también cambia las condiciones de conducción

Cuando llega el horario de invierno, el posible desajuste del sueño se combina con una circunstancia diferente: muchos desplazamientos que antes realizábamos con luz natural pasan a hacerse de noche o durante el crepúsculo.

La visibilidad se reduce, aumenta el esfuerzo visual y resulta más difícil detectar con anticipación peatones, ciclistas, animales, señales u obstáculos.

Por eso, el cambio horario también es un buen momento para comprobar:

  • el funcionamiento y reglaje del alumbrado;
  • la limpieza del parabrisas y las ópticas;
  • el estado de las escobillas;
  • y nuestra propia capacidad visual.

InfoVIAL ya ha analizado la importancia que tiene una iluminación adecuada para ver y ser vistos, especialmente cuando disminuye la visibilidad.

InfoVIAL: una iluminación deficiente ha puesto en riesgo al 82% de los conductores

Cómo conducir con más seguridad después del cambio de hora

Durante los días de adaptación conviene prestar algo más de atención a nuestros hábitos.

Mantener horarios regulares de descanso y comidas facilita que el organismo recupere su ritmo habitual. Dormir suficientemente antes de conducir es especialmente importante si tenemos previsto realizar un trayecto largo.

La DGT recomienda también evitar los viajes prolongados cuando no hemos descansado adecuadamente y recuerda que existen dos franjas especialmente relacionadas con la aparición natural de somnolencia: entre las 3 y las 5 de la madrugada y entre las 14 y las 16 horas.

En los viajes largos, la recomendación general es interrumpir la conducción aproximadamente cada dos horas o 200 kilómetros y realizar pausas de entre 20 y 30 minutos. Si aparece fatiga antes, no hay que esperar a cumplir ese plazo.

El café no sustituye al descanso

Abrir la ventanilla, subir el volumen de la radio o beber café pueden producir una sensación temporal de activación, pero no solucionan la falta de sueño.

Los estimulantes pueden ayudar puntualmente, pero la DGT advierte también de la posibilidad de un efecto rebote cuando desaparecen sus efectos. Si aparece una somnolencia importante, la solución segura es detenerse en un lugar adecuado y descansar.

Y existe una señal ante la que no deberíamos negociar: si cuesta mantener los ojos abiertos, aparecen bostezos constantes, dificultad para mantener la trayectoria o no recordamos con claridad los últimos kilómetros recorridos, es momento de parar.

Una hora puede parecer poco, pero conducir exige estar al cien por cien

La mayoría de las personas se adapta al cambio horario sin grandes dificultades. Pero eso no significa que debamos ignorar sus posibles efectos durante los primeros días.

Conducir requiere mantener permanentemente la atención, anticiparse a los riesgos y disponer de capacidad para responder rápidamente.

Por eso, alrededor del cambio de hora conviene prestar atención a dos cosas: cómo hemos descansado y en qué condiciones de luz vamos a conducir.

Nuestro reloj tardará poco en adaptarse.

En carretera, mientras tanto, merece la pena darle ese tiempo.

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