Un estudio de Volvo Cars basado en más de 50 años de siniestros reales revela una reducción del 79 % en el riesgo de lesiones moderadas o más graves entre sus vehículos de los años setenta y los de la década de 2010. En el caso de las mujeres conductoras, la reducción alcanza el 88 %, acercando sus niveles de protección a los de los hombres. Los resultados refuerzan la importancia de diseñar vehículos para personas de distintas características físicas y no únicamente para los estándares tradicionales de los ensayos de choque.
La seguridad no debería depender de quién ocupa el asiento
¿Ofrecen los automóviles la misma protección a mujeres y hombres? ¿Influyen la estatura, el peso, la complexión o la posición del asiento en las consecuencias de una colisión?
Son preguntas que llevan décadas formando parte de la investigación sobre seguridad pasiva y que han adquirido especial importancia ante la necesidad de desarrollar vehículos capaces de proteger a una población cada vez más diversa.
Ahora, una investigación del Centro de Seguridad de Volvo Cars aporta nuevos datos sobre esta cuestión.
El estudio, dirigido por Lotta Jakobsson y Thomas Broberg y presentado en la conferencia internacional Enhanced Safety of Vehicles (ESV) 2026, analiza la evolución de la seguridad de los ocupantes a partir de siniestros reales registrados desde 1970.
Sus resultados muestran una reducción sostenida del riesgo de lesiones moderadas o más graves, tanto en mujeres como en hombres, y en distintas posiciones dentro del vehículo.
La investigación sostiene que una protección más equitativa es posible cuando el diseño de los sistemas de seguridad tiene en cuenta las características reales de las personas y las circunstancias de los accidentes.
Un 79 % menos de riesgo de lesiones; un 88 % en las mujeres
Una de las principales conclusiones procede de comparar vehículos Volvo de dos generaciones muy diferentes: modelos fabricados entre 1970 y 1979 y modelos correspondientes al periodo 2010-2019.
Los resultados reflejan una importante evolución:
- 79 % de reducción del riesgo de lesiones moderadas o más graves entre el conjunto de conductores estudiados.
- 88 % de reducción entre las mujeres conductoras.
- 78 % de reducción entre los hombres conductores.
La disminución más acusada entre las mujeres ha contribuido a que sus niveles de riesgo se aproximen a los de los hombres en los vehículos más recientes incluidos en la investigación.
No se trata de una reducción del número total de siniestros ni de víctimas mortales, sino de una comparación del riesgo de sufrir lesiones de determinada gravedad entre generaciones de vehículos.
Para medirlo, los investigadores utilizan el indicador MAIS2+, que identifica lesiones de gravedad moderada o superior según la escala internacional AIS, como determinadas fracturas o traumatismos. Quedan fuera las lesiones leves, como contusiones y molestias menores.
La diferencia es importante: el estudio analiza principalmente la capacidad del vehículo para proteger a sus ocupantes cuando se produce una colisión.
Más de 50.000 vehículos accidentados y 80.000 ocupantes
La investigación se apoya en una base de datos desarrollada por Volvo Cars en Suecia desde 1970.
Durante este periodo se ha recopilado información de 50.950 vehículos implicados en siniestros reales y 83.840 ocupantes, incluyendo las circunstancias de las colisiones, las características de los vehículos y las lesiones registradas.
Para el análisis específico de la evolución de la protección, los investigadores seleccionaron ocupantes de 13 años o más que utilizaban el cinturón de seguridad.
La muestra analizada incluye 41.620 conductores, 12.949 ocupantes del asiento delantero y 5.076 ocupantes de las plazas traseras.
La información procede de distintos tipos de siniestros: colisiones frontales, laterales y traseras, salidas de vía, vuelcos, impactos contra animales de gran tamaño y accidentes con varias colisiones sucesivas.
Esta diversidad constituye una de las características más relevantes del trabajo.
Los ensayos de laboratorio permiten evaluar situaciones concretas bajo condiciones controladas. Sin embargo, los accidentes reales presentan múltiples combinaciones de velocidades, ángulos de impacto, posturas y características físicas de los ocupantes.
Comprender esa complejidad permite identificar riesgos que pueden pasar inadvertidos en las pruebas estandarizadas.
La protección de las plazas traseras también ha evolucionado
Otro resultado significativo se refiere a la seguridad de quienes viajan en los asientos posteriores.
El estudio muestra que, entre los ocupantes que utilizaban el cinturón de seguridad, las plazas traseras de los Volvo analizados alcanzaron niveles de protección comparables y, en determinados grupos, incluso superiores a los de las plazas delanteras.
La investigación relaciona esta evolución con diferentes mejoras introducidas a lo largo de las décadas: cinturones de tres puntos, dispositivos que reducen el deslizamiento del ocupante por debajo del cinturón, pretensores, limitadores de carga y sistemas de protección lateral.
El trabajo destaca que muchas de estas innovaciones se desarrollaron antes de que existieran requisitos regulatorios o ensayos normalizados tan exigentes para las plazas traseras como para las delanteras.
No obstante, los investigadores advierten de que algunas comparaciones históricas cuentan con muestras menores, especialmente en las primeras décadas, debido al menor uso del cinturón en los asientos posteriores.
Del accidente real al diseño del vehículo: el «Círculo de la vida»
La metodología utilizada por Volvo Cars recibe el nombre de Circle of Life, o Círculo de la vida.
Consiste en transformar la información de los siniestros reales en conocimientos aplicables al desarrollo de los vehículos.
El proceso comienza identificando los mecanismos que producen lesiones, continúa con el diseño de soluciones y pruebas de verificación, y vuelve a alimentarse de la experiencia obtenida cuando los nuevos vehículos circulan por las carreteras.
Este sistema de aprendizaje continuo ha contribuido al desarrollo y perfeccionamiento de estructuras de absorción de energía, cinturones de seguridad, airbags, protección frente a impactos laterales y dispositivos destinados a reducir lesiones en diferentes partes del cuerpo.
Un ejemplo se encuentra en la evolución del sistema de protección contra impactos laterales SIPS, introducido en los años noventa, y sus posteriores desarrollos con airbags laterales y de cortina.
La investigación también identifica nuevos desafíos. Los siniestros con varias colisiones sucesivas presentan una complejidad especial y adquieren mayor relevancia relativa entre las lesiones observadas en vehículos de generaciones recientes.
Diseñar para personas diferentes, no para un único ocupante de referencia
Uno de los grandes debates de la seguridad del automóvil se refiere a la representatividad de los maniquíes utilizados en los ensayos de choque.
Las personas no tienen una estatura, un peso ni una complexión uniformes. Tampoco viajan siempre en la misma posición ni presentan idénticas condiciones físicas.
Por ello, la protección de los ocupantes debe tener en cuenta diferencias relacionadas con el sexo, la edad, el tamaño corporal y las situaciones de impacto.
Según explica Åsa Haglund, responsable del Centro de Seguridad de Volvo Cars, la compañía ha basado durante décadas su desarrollo en el análisis de accidentes reales y en las necesidades de ocupantes con distintas características físicas.
El objetivo no consiste únicamente en superar una prueba de laboratorio, sino en ofrecer una protección eficaz frente a la diversidad de situaciones que pueden producirse en la circulación real.
Esta filosofía también inspira la iniciativa Equal Vehicles for All (E.V.A.), puesta en marcha por Volvo Cars en 2019.
A través de ella, el fabricante comparte gratuitamente una amplia biblioteca de investigaciones sobre seguridad para que otros fabricantes, investigadores y responsables de políticas públicas puedan utilizar esos conocimientos.
La aplicación de datos sobre distintos ocupantes a los sistemas de retención continúa evolucionando. Un ejemplo es el cinturón de seguridad multiadaptativo desarrollado por Volvo Cars, del que ya informamos en InfoVIAL, diseñado para adaptar la protección a las características de las personas y de las colisiones.
Qué demuestra el estudio y cuáles son sus límites
Aunque los resultados son relevantes, conviene interpretar correctamente su alcance.
La investigación analiza vehículos Volvo implicados en siniestros registrados en Suecia, no el conjunto de automóviles que circulan en Europa o en el mundo.
Además, se centra en ocupantes de al menos 13 años que llevaban puesto el cinturón de seguridad y compara generaciones de vehículos, no accidentes idénticos reproducidos en laboratorio.
Los autores reconocen que las condiciones de circulación, las características de los siniestros y otros factores han cambiado durante el periodo estudiado. Por tanto, no toda la reducción observada puede atribuirse exclusivamente a un dispositivo o a una mejora técnica concreta.
Los resultados respaldan la posibilidad de avanzar hacia niveles comparables de protección entre mujeres y hombres, pero no permiten afirmar que todos los vehículos actuales proporcionen exactamente el mismo riesgo de lesiones a todas las personas y en cualquier tipo de colisión.
Precisamente por eso, una de las principales aportaciones del trabajo consiste en demostrar la utilidad de investigar continuamente las diferencias entre ocupantes y las circunstancias reales de los accidentes.
El futuro de la seguridad vial pasa por proteger mejor a todas las personas
La seguridad de los vehículos ha cambiado extraordinariamente en los últimos cincuenta años.
A los cinturones de seguridad, las estructuras deformables y los airbags se han incorporado tecnologías electrónicas, sistemas avanzados de asistencia a la conducción y nuevas soluciones destinadas tanto a prevenir el siniestro como a reducir sus consecuencias.
Pero los avances tecnológicos plantean también nuevas preguntas: cómo proteger a personas de distintas edades y complexiones, cómo responder a colisiones múltiples y cómo adaptar los sistemas de seguridad a un número creciente de situaciones reales.
El estudio de Volvo Cars aporta una conclusión especialmente relevante para la seguridad vial: los vehículos deben desarrollarse pensando en la diversidad de las personas que viajan en ellos.
La investigación de los siniestros reales permite transformar experiencias dolorosas en conocimientos que ayuden a evitar nuevas lesiones.
Y esa es, probablemente, una de las mejores expresiones del progreso en seguridad vial: no limitarse a fabricar automóviles cada vez más sofisticados, sino conseguir que protejan mejor a todas las personas, independientemente de quiénes sean y del asiento que ocupen.





