Cerca de 300.000 aspirantes a conductores están pendientes de realizar el examen práctico de conducir en España. La escasez de examinadores, las jubilaciones, la reducción del número de pruebas diarias y los efectos todavía arrastrados de conflictos anteriores han generado retrasos de varios meses en numerosas provincias. CNAE reclama reforzar la plantilla, mientras Hacienda acaba de desbloquear un millón de euros para recuperar las horas extraordinarias de los examinadores.

Conseguir el permiso de conducir se ha convertido para miles de aspirantes en una carrera de obstáculos que no termina cuando están preparados para realizar el examen.

El problema es mucho más sencillo: no hay capacidad suficiente para examinarlos con la rapidez necesaria.

Según los datos manejados por la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), alrededor de 300.000 aspirantes están pendientes de realizar la prueba práctica en España, una bolsa que afecta tanto a los alumnos como a las propias autoescuelas y que en algunas provincias se traduce en meses de espera.

La situación supone además un problema que trasciende el propio sector de la formación vial.

Hay personas que necesitan el permiso para acceder a un empleo, conductores que pretenden obtener categorías profesionales para trabajar en el transporte y ciudadanos cuya movilidad cotidiana depende de disponer del carné.

Y mientras esperan para examinarse, las autoescuelas tienen cada vez más dificultades para incorporar nuevos alumnos sin seguir aumentando el atasco.

De 250.000 a 300.000 aspirantes pendientes de examen

InfoVIAL ya advertía a finales de julio de una bolsa de aproximadamente 250.000 alumnos esperando las pruebas prácticas, con Madrid y Barcelona concentrando cerca del 40% de los afectados.

En aquel momento, Ricardo Cano, presidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas de Madrid (APAMAD), estimaba que solo en la Comunidad de Madrid podía haber entre 35.000 y 40.000 aspirantes pendientes de obtener fecha para la prueba de circulación.

250.000 alumnos se acumulan en las listas de espera para los exámenes prácticos de conducir

Días después, CNAE elevaba la cifra hasta situarla en torno a los 300.000 aspirantes pendientes del examen práctico, mostrando la dimensión que había alcanzado el problema durante el verano de 2019.

No es, en cualquier caso, un atasco surgido de forma repentina.

Las listas de espera venían arrastrándose desde años anteriores y se habían agravado después de la huelga de examinadores de 2017, a la que se sumaban jubilaciones, bajas y una plantilla que el sector consideraba insuficiente para atender la demanda.

Menos pruebas diarias por examinador

La falta de personal no es el único elemento que explica la reducción de la capacidad.

Desde el sector se señala también la progresiva disminución del número de pruebas que realiza diariamente cada examinador.

Según explicaba Ricardo Cano a InfoVIAL, en 2013 un examinador tenía asignadas 16 pruebas diarias. Posteriormente se redujeron a 13 y, con el protocolo aplicado en 2019, pasaron a 12 exámenes diarios.

Las autoescuelas no cuestionaban la mejora de la calidad de las pruebas que pudiera derivarse de disponer de más tiempo por aspirante.

El problema, señalaban, era que la disminución de la capacidad individual no había venido acompañada de un incremento suficiente de la plantilla.

En Madrid, por ejemplo, APAMAD calculaba que esa reducción equivalía a unas 280 pruebas menos cada día respecto a la capacidad de 2013, lo que podía representar alrededor de 5.600 exámenes menos al mes.

Esperas de tres meses y hasta siete en Cataluña

La situación no es igual en todas las provincias.

Según la información facilitada por CNAE, la espera media podía superar los tres meses, mientras que en determinadas zonas de Cataluña alcanzaba incluso los siete meses.

Solo en esta comunidad se calculaba que alrededor de 50.000 aspirantes aguardaban su turno para realizar el examen.

Madrid, Barcelona, Lleida, Tarragona, Málaga y Cádiz se encontraban entre los territorios en los que las asociaciones de autoescuelas calificaban la situación como especialmente problemática.

La tensión había comenzado además a trasladarse a la calle.

Durante julio y los primeros días de agosto se produjeron movilizaciones del sector en diferentes provincias reclamando más examinadores y una solución que permitiera recuperar una periodicidad razonable de las pruebas.

El retraso puede convertirse también en un problema laboral

Detrás de las cifras hay además situaciones personales.

La información que da origen a esta noticia recoge, por ejemplo, el caso de un desempleado madrileño que necesitaba obtener un permiso profesional para aceptar un trabajo como transportista. La demora para poder examinarse hizo que la empresa terminara contratando a otra persona.

Otro aspirante de Barcelona explicaba que había completado su formación y tenía previsto adquirir un vehículo para desplazarse hasta su puesto de trabajo, pero llevaba más de tres meses esperando la fecha del examen.

Son ejemplos de una realidad que CNAE utiliza para subrayar que la obtención del permiso no es únicamente una cuestión de ocio o de movilidad personal.

En determinados casos puede condicionar el acceso a un empleo, unas oposiciones o una actividad profesional.

La patronal apuntaba también al efecto que esta situación podía tener sobre el sector del transporte, donde existen empresas con dificultades para encontrar determinados perfiles profesionales.

Las autoescuelas advierten de pérdidas y dificultades para admitir nuevos alumnos

El atasco afecta igualmente a la propia organización económica de las autoescuelas.

Si los alumnos terminan su formación pero no pueden presentarse al examen durante semanas o meses, se produce una acumulación progresiva que dificulta la entrada de nuevos aspirantes.

Algunos centros aseguraban que habían llegado a limitar nuevas matriculaciones porque no podían garantizar unos tiempos razonables para realizar la prueba.

El sector contabilizaba entonces unas 8.700 autoescuelas en España, frente a aproximadamente 9.500 cinco años antes, y CNAE advertía de que muchas atravesaban importantes dificultades económicas.

La situación se había vuelto especialmente delicada para pequeñas empresas cuya actividad depende directamente de mantener una circulación razonable de alumnos desde la formación hasta el examen.

CNAE pide 125 examinadores fijos y 50 itinerantes

La principal reclamación del sector es incrementar los medios humanos.

CNAE plantea la necesidad inmediata de incorporar 125 examinadores fijos y otros 50 itinerantes que puedan desplazarse a aquellas provincias donde se produzcan los mayores atascos.

La Confederación reconoce que ese refuerzo no resolvería por completo todos los problemas, pero considera que permitiría responder a las necesidades más urgentes y reducir significativamente las listas de espera.

APAMAD estimaba, por ejemplo, que Madrid necesitaría aproximadamente 20 examinadores adicionales para equilibrar su capacidad de examen.

Hacienda desbloquea las horas extraordinarias de los examinadores

Aquí se ha producido, además, una novedad importante durante los últimos días.

La información inicial publicada el 4 de agosto apuntaba a la falta de autorización presupuestaria para afrontar las horas extraordinarias de los examinadores.

Pero el 8 de agosto, CNAE confirmó que Hacienda había autorizado, a petición de la DGT, un millón de euros destinado a recuperar esas horas extraordinarias.

La medida implica técnicamente permitir a Tráfico aumentar en un millón de euros su gasto de personal compensándolo con una reducción equivalente en otra partida.

Según las previsiones conocidas entonces, los fondos podrían estar disponibles a comienzos de septiembre.

CNAE: Examinadores de Tráfico, vuelven las horas extraordinarias

Para la Confederación se trata de una medida fundamental para comenzar a reducir el atasco, aunque no sustituye la necesidad de incrementar de forma estructural el número de examinadores.

Un millón para empezar a reducir una bolsa de 300.000 exámenes

La recuperación de las horas extraordinarias formaba parte del plan de medidas que la DGT, los representantes de los examinadores y CNAE habían estudiado el 16 de julio.

La propia Confederación señalaba que, con unos 300.000 aspirantes pendientes del examen práctico, resultaba muy difícil reducir la bolsa acumulada sin ampliar temporalmente la capacidad de trabajo.

El refuerzo extraordinario puede aliviar el problema durante los próximos meses.

Pero las autoescuelas consideran necesario abordar también sus causas estructurales:

la plantilla disponible;

las jubilaciones y bajas;

la capacidad diaria de examen;

la distribución territorial de los funcionarios;

y una planificación que permita conocer con suficiente antelación cuándo podrá examinarse cada alumno.

La calidad de la formación también puede verse afectada

Existe además una consecuencia menos visible.

La incertidumbre sobre la fecha del examen dificulta organizar correctamente la formación práctica.

Un alumno puede estar preparado y verse obligado a esperar varias semanas. Durante ese periodo debe decidir si continúa realizando clases para mantener el nivel, aumentando el coste de su formación, o si deja de conducir temporalmente y corre el riesgo de perder parte de las habilidades adquiridas.

Ricardo Cano defendía precisamente que normalizar los calendarios permitiría mejorar la planificación de las autoescuelas, reducir anulaciones y adecuar mejor la preparación del alumno a la fecha real de la prueba.

Por eso la falta de examinadores no constituye únicamente un problema administrativo.

También puede afectar a la calidad y continuidad del proceso formativo.

Un servicio público que necesita recuperar la normalidad

Los aspirantes pagan una tasa para acceder a las pruebas de obtención del permiso y esperan que la Administración pueda ofrecerles el servicio dentro de unos plazos razonables.

Las autoescuelas, por su parte, necesitan poder planificar su actividad y conocer con suficiente antelación la capacidad de examen disponible.

Y para miles de ciudadanos, conseguir el permiso puede significar algo mucho más importante que poder conducir:

puede significar acceder a un puesto de trabajo.

El desbloqueo de las horas extraordinarias supone un primer paso para aliviar el atasco durante este verano de 2019.

Pero con una bolsa que CNAE sitúa ya alrededor de los 300.000 aspirantes, el sector mantiene su reclamación principal: disponer de una plantilla de examinadores suficiente para que realizar el examen práctico deje de convertirse en otra prueba añadida para quienes quieren obtener el permiso de conducir.

Fuente: La Información

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