Durante los meses de julio y agosto de 2019 fallecieron 220 personas en accidentes de tráfico en vías interurbanas, 40 menos que en el mismo periodo del año anterior. La cifra supone un descenso del 15% respecto al verano de 2018.
También descendieron el número de accidentes mortales, un 14%, y los heridos hospitalizados, un 10%.
El balance presentado por el Ministerio del Interior situó así el verano de 2019 al mismo nivel que el de 2014, cuando también se registraron 220 fallecidos. La diferencia es que en 2019 la movilidad fue considerablemente mayor.
220 fallecidos pese al aumento de los desplazamientos
Durante julio y agosto se registraron 91,1 millones de desplazamientos de largo recorrido, 2,6 millones más que en el verano anterior.
La movilidad aumentó cerca de un 3%, con 43,3 millones de desplazamientos en julio y 47,8 millones en agosto.
El descenso de la mortalidad se produjo, por tanto, en un contexto de incremento del tráfico, un elemento que el ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, destacó al presentar los resultados.

Agosto registra el menor número de fallecidos de la serie histórica
En julio se produjeron 106 accidentes mortales en los que fallecieron 119 personas, diez menos que en julio de 2018.
Agosto cerró con 101 fallecidos en 97 accidentes mortales, lo que representa una reducción del 23% respecto al mismo mes del año anterior.
Según la DGT, fue el agosto con menor número de fallecidos de toda la serie histórica disponible.
Durante ese mes hubo además dos días, el 1 y el 12 de agosto, en los que no se registraron fallecidos en accidentes de tráfico en vías interurbanas.
Las carreteras convencionales reducen un 23% las víctimas mortales
Uno de los datos más relevantes del balance fue la evolución de las carreteras convencionales.
En ellas fallecieron 154 personas, 45 menos que en el verano de 2018, lo que supone un descenso del 23%.
Pese a esta reducción, las carreteras convencionales continuaron concentrando aproximadamente el 70% de las víctimas mortales, frente al 30% registrado en autopistas y autovías.
Motoristas y ciclistas, la principal señal de alerta
La mejora general del balance no fue homogénea para todos los usuarios.
Entre motocicletas y ciclomotores se contabilizaron 67 fallecidos, frente a 60 en el verano anterior. En julio, uno de cada tres fallecidos en accidente de tráfico fue usuario de motocicleta.
El balance mostraba además una tendencia especialmente preocupante: el peso de los usuarios vulnerables entre las víctimas mortales seguía creciendo. En 2009 representaban aproximadamente el 30% de los fallecidos; en 2019 alcanzaban ya el 41%.
La DGT señaló también que, en las colisiones mortales entre motocicletas y otros vehículos analizadas durante esos dos meses, una parte importante estuvo relacionada con infracciones cometidas por el conductor del automóvil, como no respetar una prioridad o alcanzar por detrás al motorista.
Las salidas de vía siguen concentrando casi la mitad de las víctimas
Las salidas de vía continuaron siendo el tipo de accidente con mayor mortalidad.
Representaron el 47% de los fallecidos, con 103 víctimas mortales.
Las colisiones frontales supusieron el 19%, con 41 fallecidos, mientras que los alcances representaron el 12%, con 26 víctimas.
Por franja horaria, el mayor número de accidentes mortales se produjo durante las horas posteriores a la comida.
Los sistemas de seguridad siguen siendo determinantes
De las 110 personas fallecidas que viajaban en turismo o furgoneta, 23 no utilizaban el cinturón de seguridad en el momento del accidente.
También se detectaron casos de menores que no utilizaban sistemas de retención y de ciclistas y usuarios de ciclomotor que circulaban sin casco.
Estos datos volvieron a recordar que los sistemas de seguridad siguen siendo esenciales incluso cuando el vehículo incorpora tecnologías cada vez más avanzadas.
Más vigilancia en carreteras convencionales
Durante el verano de 2019, la DGT reforzó la vigilancia del tráfico con nuevos medios humanos y técnicos.
Se incorporaron 300 agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y se incrementó especialmente el control en carreteras convencionales.
También se instalaron nuevos radares y se utilizaron drones para vigilar determinadas conductas de riesgo.
En paralelo, se intensificaron los controles de alcohol, superando el millón de pruebas durante los meses de verano.
Grande-Marlaska insistió entonces en que el descenso de la siniestralidad no permitía bajar la guardia y recordó que el alcohol continuaba teniendo un peso importante en los accidentes graves.
Un descenso importante, pero sin triunfalismos
El balance del verano de 2019 mostró una evolución positiva: menos accidentes mortales, menos fallecidos y menos heridos hospitalizados pese al incremento de los desplazamientos.
Sin embargo, la evolución de los usuarios vulnerables, especialmente motoristas y ciclistas, seguía mostrando que el descenso global no podía interpretarse como un problema resuelto.
La seguridad vial exige mantener la prevención, la vigilancia y la formación, especialmente en los tipos de vía y colectivos que continúan concentrando mayor riesgo.
Datos provisionales a 24 horas
Conviene mantener esta precisión del artículo original:
Los datos utilizados en este balance correspondían a accidentes mortales en vías interurbanas y fallecidos contabilizados a 24 horas, por lo que tenían carácter provisional en el momento de publicación.

