Un estudio de OSRAM revela importantes dudas entre los conductores sobre la nueva baliza V16 conectada. A poco más de un mes de su entrada en vigor, solo un 8% afirma disponer ya de una y casi uno de cada cuatro no sabe diferenciar un dispositivo certificado de otro que dejará de ser válido.

A partir del 1 de enero de 2026, los triángulos de emergencia dejarán de ser el sistema reglamentario de preseñalización de vehículos inmovilizados en España.

Desde esa fecha, la V16 conectada y certificada será el único dispositivo legal para señalizar un vehículo detenido por avería o accidente.

Sin embargo, a pocas semanas de ese cambio, una parte importante de los conductores españoles todavía desconoce cómo funcionará la nueva normativa.

Según el estudio “Conocimiento, actitudes y comportamiento de compra de los conductores españoles en relación con la nueva luz de emergencia conectada V16 obligatoria”, realizado por OSRAM, el 65% de los conductores españoles desconoce los detalles de la nueva regulación. Casi un 40% tampoco tiene claro qué impacto tendrá el cambio sobre la seguridad vial, según los resultados del estudio difundidos por OSRAM.

Solo un 8% dispone ya de una V16 conectada

La distancia entre el conocimiento de la norma y la preparación real de los conductores resulta especialmente significativa.

El estudio señala que, en el momento de realizarse la encuesta, el 88% de los españoles continuaba utilizando los tradicionales triángulos de emergencia como principal sistema para señalizar una incidencia.

Frente a ese porcentaje, únicamente un 8% afirmaba disponer ya de una baliza V16 conectada válida para la normativa que entrará en vigor el 1 de enero.

La transición implica algo más que sustituir físicamente un triángulo por una luz.

Como ha recordado la DGT ante las dudas surgidas sobre la V16, desde enero de 2026 solo serán válidos los dispositivos conectados y certificados conforme a la normativa.

Las balizas V16 no conectadas que podían utilizarse hasta ese momento dejarán también de ser válidas.

¿Por qué se sustituyen los triángulos?

El principal objetivo de la nueva señalización es reducir la exposición de los ocupantes al tráfico cuando sufren una avería o un accidente.

Los triángulos obligan al conductor a salir del vehículo y caminar por la calzada o el arcén para colocarlos a suficiente distancia.

La V16 permite señalizar la incidencia colocando la baliza en la parte más alta posible del vehículo, evitando ese desplazamiento.

La DGT explica que la sustitución de los triángulos responde precisamente al riesgo de atropello que supone tener que caminar por la carretera para instalarlos.

Pero la nueva baliza incorpora además una segunda función fundamental: la conectividad.

La gran diferencia está en la conectividad

Cuando se activa, una V16 conectada transmite automáticamente la ubicación del vehículo inmovilizado a la plataforma DGT 3.0.

Esa información puede incorporarse al ecosistema de tráfico conectado y llegar a otros usuarios a través de navegadores, sistemas embarcados o paneles de mensaje variable.

La ubicación se transmite únicamente cuando el dispositivo se activa.

La DGT ha aclarado además que la V16 no permite realizar un seguimiento permanente del vehículo ni transmite datos personales o la matrícula.

Tampoco necesita estar vinculada a un teléfono móvil o a una aplicación para enviar la ubicación.

La baliza incorpora los elementos de comunicación necesarios para realizar esa función de manera autónoma.

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Casi uno de cada cuatro conductores no sabe reconocer una V16 válida

El estudio de OSRAM detecta otra dificultad importante: el 23% de los encuestados reconoce no saber diferenciar una baliza certificada de otra que no lo está.

Además, un 73% muestra preocupación ante la posibilidad de comprar un dispositivo falso o no homologado.

El dato resulta especialmente relevante ante la proliferación de balizas disponibles en establecimientos físicos y plataformas de venta online.

No basta con que el dispositivo tenga apariencia de V16, emita una luz amarilla o se anuncie como “homologado”.

Para ser válido desde enero de 2026 debe tratarse de un modelo conectado y certificado incluido entre los dispositivos autorizados.

La DGT mantiene un listado oficial de marcas y modelos V16 certificados que permite comprobar antes de comprar si el dispositivo cumple realmente los requisitos.

También debe figurar en la tulipa el nombre del laboratorio y el número de certificado correspondiente.

La V16 no llama al 112 ni solicita una grúa

Otro aspecto que conviene aclarar es el alcance real de la conectividad.

La V16 no llama automáticamente al 112 ni solicita asistencia en carretera.

Su función consiste en señalizar físicamente el vehículo y transmitir su posición a la plataforma de tráfico.

Si existe una emergencia, será necesario llamar al 112. Si se trata de una avería, el usuario deberá contactar con su servicio de asistencia o compañía aseguradora.

La conectividad tampoco requiere que el conductor pague una cuota periódica adicional. Según establece la normativa, el servicio de comunicaciones debe estar incluido en el precio del dispositivo durante un periodo mínimo de doce años.

La sanción por no llevar la V16 será de 80 euros

El estudio de OSRAM refleja también desconocimiento en relación con las sanciones: más del 30% de los encuestados afirmaba no conocer las consecuencias de incumplir la nueva obligación.

Ante diferentes informaciones difundidas durante las semanas previas a la entrada en vigor, la DGT ha aclarado expresamente este punto.

No llevar la baliza V16 conectada constituye una infracción leve sancionada con 80 euros, la misma cuantía que anteriormente correspondía por no llevar los triángulos de preseñalización.

La propia DGT ha publicado una guía para aclarar dudas e informaciones falsas sobre la V16, ante la cantidad de mensajes contradictorios que están circulando sobre su obligatoriedad, funcionamiento, conectividad y privacidad.

Más que comprar una baliza: entender para qué sirve

El dato de que el 65% de los conductores desconozca los detalles de la nueva normativa pone de manifiesto que la transición hacia la V16 conectada no depende únicamente de que los usuarios adquieran un nuevo dispositivo.

También es necesario que sepan qué comprar, cómo utilizarlo y qué puede —y qué no puede— hacer.

La V16 pretende resolver un problema de seguridad muy concreto: reducir la necesidad de abandonar el vehículo y exponerse al tráfico para señalizar una incidencia.

Al mismo tiempo, la conectividad permite advertir antes al resto de los usuarios de la existencia de un vehículo inmovilizado.

La tecnología puede mejorar la seguridad.

Pero para que lo haga necesita también información, conocimiento y un uso correcto por parte de los conductores.

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