Volvemos al trabajo, al colegio y a los desplazamientos cotidianos, pero nuestro vehículo también regresa de un verano marcado por altas temperaturas, viajes largos y mayor carga. AECA-ITV advierte de que neumáticos, frenos, batería y sistema de refrigeración son algunos de los componentes que más sufren con el calor. Antes de que lleguen las lluvias, las tormentas y los días con menos horas de luz, septiembre puede ser un buen momento para hacer también la particular “vuelta al cole” del coche.
Septiembre es el mes de los regresos.
Vuelven los horarios, el colegio, los trayectos al trabajo, los atascos de primera hora y los desplazamientos cotidianos que durante unas semanas habíamos cambiado por viajes de vacaciones.
Pero hay otro regreso al que prestamos bastante menos atención: el de nuestro vehículo.
Durante el verano le hemos exigido probablemente más que en otros momentos del año. Temperaturas elevadas, kilómetros de carretera, largos periodos de funcionamiento, tráfico intenso, maleteros cargados y asfaltos sometidos a mucho calor constituyen una combinación especialmente exigente para algunos de sus elementos esenciales.
AECA-ITV advierte de que neumáticos, frenos, batería y sistema de refrigeración se encuentran entre los componentes que más pueden sufrir durante episodios de altas temperaturas, sobre todo cuando se realizan trayectos largos, con el coche cargado o cuando el mantenimiento previo no era el adecuado.
Y hay una razón adicional para no aplazar esa revisión.
Casi sin transición pasamos ahora a otro escenario: primeras lluvias, tormentas, firme mojado, menor luminosidad y progresiva reducción de las horas de luz.
Lo que ha resistido aparentemente sin problemas durante agosto puede convertirse en un elemento crítico cuando cambian las condiciones de la carretera.
La vuelta al cole del coche empieza por los neumáticos
Probablemente sean el primer elemento al que deberíamos prestar atención.
El neumático constituye el único punto de contacto entre el vehículo y la carretera y durante el verano ha tenido que trabajar en condiciones particularmente exigentes.
AECA-ITV recuerda que las altas temperaturas del asfalto incrementan la temperatura y la presión interior del neumático y aceleran el envejecimiento de la goma. Cuando existe previamente desgaste o algún defecto, aumentan las posibilidades de que aparezcan grietas, deformaciones e incluso un reventón.
Por eso, regresar de vacaciones debería ser una buena ocasión para comprobar:
- presión, siempre con los neumáticos fríos;
- profundidad y regularidad del dibujo;
- posibles grietas, cortes o deformaciones;
- desgaste irregular;
- estado general de la banda de rodadura y los flancos.
No se trata únicamente de comprobar cómo han terminado el verano.
Hay que pensar también en lo que viene después.
Con lluvia disminuye la adherencia y aumenta la distancia necesaria para detener el vehículo. Cuando además se acumula agua sobre la calzada aparece el riesgo de aquaplaning. La DGT recomienda, entre otras medidas, reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad y prestar especial atención precisamente al estado de los neumáticos.
En InfoVIAL ya explicamos por qué la revisión de los neumáticos no debería limitarse únicamente a la víspera de las vacaciones y por qué convertirla en un hábito periódico permite detectar a tiempo pérdidas de presión, daños o desgastes irregulares.
Neumáticos en verano: presión, carga y calor antes de viajar
Del calor del verano al asfalto mojado del otoño
El cambio de estación introduce además una cuestión que a veces olvidamos: cumplir el mínimo legal no siempre significa disponer de las mejores prestaciones posibles para las condiciones que vamos a encontrar.
Un neumático puede encontrarse todavía dentro de los límites reglamentarios y, sin embargo, ofrecer un comportamiento sensiblemente peor sobre mojado que cuando era nuevo.
Por eso la profundidad del dibujo no debería ser nuestra única referencia.
Hay que observar también el estado de la goma, la regularidad del desgaste, la presión y cualquier daño sufrido durante el verano.
La llegada de las primeras lluvias es precisamente uno de los momentos en los que pueden aflorar problemas que habían permanecido casi invisibles en seco.
La DGT recuerda además que las primeras gotas pueden mezclarse con polvo y residuos acumulados en la calzada, reduciendo especialmente la adherencia hasta que la lluvia limpia progresivamente el firme.
Frenos: kilómetros, calor y carga también dejan huella
El sistema de frenado es otro de los grandes protagonistas de esta revisión posvacacional.
Durante el verano hemos podido exigirle más de lo habitual:
viajes con mayor carga, desplazamientos prolongados, descensos de montaña, conducción con caravanas o situaciones frecuentes de retención y tráfico intenso.
AECA-ITV señala que las altas temperaturas pueden afectar al sistema de frenado y recomienda prestar atención al líquido, las pastillas, zapatas y discos. Las inspecciones pueden detectar precisamente desgastes que conviene corregir antes de que afecten a la capacidad de detener el vehículo.
Y de nuevo aparece el otoño.
Sobre un firme mojado necesitamos más metros para detenernos. La DGT señala que la lluvia reduce la adherencia y obliga a moderar la velocidad, aumentar la distancia de seguridad y evitar las frenadas bruscas.
Un sistema que ha llegado desgastado del verano se enfrentará ahora a unas condiciones de utilización todavía menos favorables.
La batería: el calor puede preparar la avería que aparece meses después
Existe una asociación muy extendida entre batería y frío.
Cuando llega una mañana de invierno, giramos la llave o pulsamos el botón de arranque y el vehículo no responde. Entonces solemos atribuir inmediatamente la avería a las bajas temperaturas.
Pero parte del deterioro puede haberse producido mucho antes.
AECA-ITV recuerda que el calor también es uno de los enemigos de la batería. Las temperaturas elevadas aceleran su degradación y pueden reducir su vida útil, algo especialmente relevante en vehículos actuales con una demanda eléctrica y electrónica cada vez mayor.
La asociación ha insistido durante este verano precisamente en esa idea: el calor extremo puede acelerar la degradación química de la batería, aunque el fallo termine manifestándose posteriormente.
Por eso septiembre también puede ser un buen momento para comprobar su estado, especialmente si tiene varios años, hemos tenido problemas de arranque o hemos detectado algún comportamiento anómalo en los sistemas eléctricos.

El sistema de refrigeración no deja de importar cuando termina agosto
Otro error sería pensar que, una vez superados los días de mayor temperatura, podemos olvidarnos del sistema de refrigeración hasta el próximo verano.
Durante las últimas semanas ha sido uno de los sistemas sometidos a mayor esfuerzo.
Un nivel insuficiente de refrigerante, manguitos deteriorados, fugas o problemas de funcionamiento pueden desembocar en un sobrecalentamiento y en una avería importante.
AECA-ITV llama especialmente la atención sobre los vehículos de utilización estacional, como algunos coches de segunda residencia, campers o vehículos que permanecen parados durante largos periodos y recuperan una utilización intensiva únicamente durante las vacaciones.
Una comprobación ahora puede ayudarnos a descubrir el deterioro antes de que aparezca una avería.
La vuelta al cole del coche también consiste en ver y ser vistos
Hay otros elementos que adquieren ahora un protagonismo especial.
Durante las próximas semanas iremos perdiendo progresivamente horas de luz y aumentará la probabilidad de conducir con lluvia, cielos cubiertos y menor luminosidad.
Por tanto, a los elementos señalados por AECA-ITV después del esfuerzo del verano conviene añadir una revisión sencilla de:
alumbrado, limpiaparabrisas, lavaparabrisas, luneta térmica, parabrisas y sistemas de desempañado.
La recomendación cobra especial sentido después de varios meses en los que las escobillas pueden haber permanecido expuestas durante muchas horas al sol y a altas temperaturas.
Y solemos descubrir que no funcionan correctamente precisamente cuando ya las necesitamos.
La DGT señala que la lluvia reduce significativamente la visibilidad y recomienda asegurarse previamente de que alumbrado, limpiaparabrisas y luneta térmica funcionan correctamente, además de utilizar las luces de cruce cuando las condiciones lo requieren.
DGT: cómo conducir con lluvia y mantener el control

Después de un verano muy caluroso, no olvidemos al conductor
La revisión del vehículo es esencial, pero la vuelta a la rutina introduce también cambios para quien lo conduce.
Volvemos a madrugar.
Recuperamos horarios.
Aparecen otra vez los trayectos cotidianos y la congestión urbana.
Y empezaremos a conducir con mayor frecuencia en condiciones de menor luminosidad o climatología adversa.
Durante el verano, InfoVIAL ya advertía de que las temperaturas elevadas pueden aumentar la fatiga, la somnolencia y el tiempo de reacción, al mismo tiempo que someten al vehículo a mayores exigencias.
InfoVIAL: conducir con calor, riesgos y consejos para viajar seguro
Ahora cambia el escenario, pero no el principio preventivo: adaptar persona, vehículo y conducción a las condiciones que realmente vamos a encontrar.

La ITV también vuelve a la rutina
Y hay una última comprobación muy sencilla que debería formar parte de esta particular vuelta al cole:
mirar cuándo caduca la ITV.
AECA-ITV advierte de que durante julio y agosto aumenta el número de vehículos que circulan con la inspección caducada, precisamente en unos meses de elevada movilidad.
La asociación recuerda que la inspección puede realizarse hasta un mes antes de la fecha de vencimiento sin que se modifique la fecha prevista para la siguiente inspección, lo que permite anticiparse y evitar esperas de última hora.
La ITV no debería entenderse únicamente como un trámite administrativo.
Permite comprobar elementos directamente relacionados con la seguridad y detectar defectos que el conductor puede no percibir en la utilización cotidiana.
Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV, resume el problema recordando que el verano combina temperaturas extremas, viajes largos, mayor carga y utilización intensiva. Si alguno de los sistemas del vehículo ya presentaba una deficiencia, ese escenario aumenta la posibilidad de sufrir una avería.
AECA-ITV ha advertido además recientemente de que aproximadamente tres de cada diez vehículos obligados a pasar la inspección no la realizaron en 2025, y que el retraso prolongado se relaciona con una mayor presencia de defectos graves y muy graves.
AECA-ITV: el calor extremo y el riesgo de averías en carretera
Diez minutos para preparar el coche para el otoño
Quizá no necesitemos esperar a que aparezca un ruido extraño, se encienda un testigo o llegue la primera gran tormenta.
Septiembre puede ser un buen momento para dedicar unos minutos al vehículo.
Revisar los neumáticos.
Comprobar niveles.
Prestar atención a los frenos.
Mirar la batería.
Probar luces y limpiaparabrisas.
Comprobar cuándo vence la ITV.
Y, si detectamos cualquier anomalía, acudir a un profesional antes de que un pequeño problema se convierta en una avería o, peor todavía, contribuya a provocar un siniestro.
La vuelta al cole no consiste únicamente en recuperar horarios y preparar mochilas.
Nuestro coche también vuelve a la rutina.
Y después de un verano especialmente exigente, prepararlo para el otoño es otra forma de empezar el nuevo curso con seguridad.





