La siniestralidad de los motoristas es una de las grandes preocupaciones de la Dirección General de Tráfico. Mientras otros modos de desplazamiento han reducido su mortalidad, las víctimas en motocicleta han aumentado en los últimos años. La DGT ha aprobado un plan específico que apuesta por mejorar la formación, reforzar el equipamiento y aumentar la protección de uno de los colectivos más vulnerables de la carretera.
Los motoristas se han convertido en uno de los principales focos de atención de la política de seguridad vial.

La razón está en los datos.
Mientras la siniestralidad general ha mostrado una evolución descendente en los últimos años, la de los usuarios de motocicletas ha seguido una tendencia diferente. Entre 2014, cuando fallecieron 287 motoristas, y 2017, con 408 víctimas mortales, el número de fallecidos en motocicleta aumentó un 25%, según los datos manejados por la Dirección General de Tráfico.
A ello se suma la evolución registrada durante 2019. En el momento de presentar estas medidas, la DGT contabilizaba ya 99 motoristas fallecidos, veinte más que en el mismo periodo del año anterior.
Este escenario ha llevado a Tráfico a aprobar un Plan de medidas para proteger a los motoristas, elaborado en el seno del grupo de trabajo GT-52 “Motocicletas y Seguridad Vial” del Consejo Superior de Tráfico, con participación de asociaciones de motoristas, fabricantes, Guardia Civil de Tráfico, ayuntamientos y otros actores relacionados con la movilidad.
Medidas para la protección de los motoristas — DGT

Motoristas: uno de los colectivos más vulnerables
La motocicleta aporta ventajas evidentes en términos de movilidad.
Ocupa menos espacio, puede reducir considerablemente los tiempos de desplazamiento y ofrece una alternativa eficiente, especialmente en entornos urbanos congestionados.
Pero esa agilidad tiene también una contrapartida: la vulnerabilidad física del motorista.
A diferencia de los ocupantes de un turismo, quien circula en motocicleta carece de una estructura que le proteja directamente en caso de colisión.
Montserrat Pérez, consejera técnica del Consejo Superior de Tráfico de la DGT, señalaba entonces que el riesgo de morir de un motorista era 17 veces superior al del ocupante de un turismo.
Además, motoristas, ciclistas y peatones representaban conjuntamente el 46% de las personas fallecidas en siniestros de tráfico, una proporción que reforzaba la necesidad de prestar mayor atención a los usuarios vulnerables.

Tres millones de motos aseguradas en España
El peso creciente de la motocicleta en la movilidad también ayuda a comprender la dimensión del problema.
En España existían entonces alrededor de tres millones de motocicletas aseguradas, con perfiles de utilización muy diferentes según la edad y el tipo de vehículo.
Los escúteres tenían una presencia especialmente importante entre los usuarios más jóvenes, mientras que las motocicletas de mayor cilindrada estaban más extendidas entre conductores con mayor experiencia. Los ciclomotores, por su parte, registraban una presencia significativa entre personas mayores de 65 años.
Esta diversidad obliga a plantear actuaciones específicas, ya que no todos los motoristas tienen la misma experiencia, utilizan la moto para los mismos desplazamientos ni se enfrentan a idénticos riesgos.
La DGT prepara nuevas medidas para proteger a los motoristas
El plan aprobado por la DGT reúne actuaciones relacionadas con formación, equipamiento, vigilancia y coordinación institucional.
Una de las primeras decisiones es mantener la cooperación entre los diferentes sectores implicados tanto a nivel nacional como territorial.
Para ello se plantea impulsar subcomisiones provinciales de Educación Vial y crear una Delegación de la Moto como espacio específico de coordinación.
Pero uno de los pilares más importantes del plan es la formación.
Más formación para mejorar las habilidades del motorista
La DGT considera que mejorar la capacitación del conductor puede desempeñar un papel fundamental en la reducción de la siniestralidad.
Entre las medidas previstas se encuentra reforzar la formación teórica presencial durante el proceso de obtención del permiso, con el objetivo de garantizar unos conocimientos mínimos antes de acceder a la conducción.
También se plantea que los aspirantes acudan al examen práctico con un equipamiento de protección adecuado: casco homologado, guantes, chaqueta, pantalones y botas.
Otra de las propuestas es incentivar la formación posterior a la obtención del permiso mediante cursos de conducción segura, cuya realización podría permitir obtener una bonificación de dos puntos en el permiso de conducir.
La formación voluntaria se dirigiría también a otros perfiles, como usuarios que conducen motocicletas amparados por el permiso B o profesionales que utilizan la moto durante su jornada laboral.
Este enfoque coincide con la importancia que diferentes expertos vienen otorgando a una formación vial de calidad.
En InfoVIAL abordamos recientemente este debate a propósito de la necesidad de reforzar la enseñanza presencial en la obtención del permiso de conducir:
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Luis Montoro defiende la formación presencial obligatoria
Guantes, casco y equipamiento: reducir las consecuencias de una caída
La protección del motorista no depende únicamente de evitar el siniestro.
También resulta fundamental reducir la gravedad de las lesiones cuando la caída o la colisión llegan a producirse.
Casco, guantes, chaqueta, pantalones, botas y sistemas como los chalecos o chaquetas con airbag pueden limitar lesiones en zonas especialmente sensibles.
La DGT señalaba en 2019 que la ropa de protección específica para motoristas podía reducir las lesiones en caso de siniestro entre un 33% y un 50%.
El equipamiento del motorista — DGT
Dentro del plan se planteaba además avanzar hacia la obligatoriedad de los guantes, una medida que en aquel momento todavía estaba en fase de propuesta.
Conviene mantener esta formulación porque estamos hablando de una noticia de agosto de 2019: no debemos presentar como normativa vigente entonces lo que todavía era una medida prevista.
El airbag empieza a ganar protagonismo entre los motoristas
Otro elemento que empieza a adquirir importancia es el airbag para motoristas.
Estos dispositivos, integrados en chaquetas o chalecos, están diseñados para proteger especialmente zonas como la columna vertebral, la caja torácica y el abdomen.
Cuando detectan una caída, el sistema infla una bolsa de aire con el objetivo de limitar movimientos bruscos y reducir la energía transmitida al cuerpo.
Su desarrollo abre una nueva vía de protección para un usuario que, por definición, dispone de mucha menos protección estructural que quien viaja en un turismo.
El reparto a domicilio introduce nuevos riesgos
La transformación de la movilidad urbana está generando además nuevos perfiles de motorista.
El crecimiento del comercio electrónico y del reparto a domicilio multiplica el número de trabajadores que utilizan motocicletas o ciclomotores durante su jornada laboral.
Entre 2012 y 2016, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo detectó un incremento del 71% de la siniestralidad de este colectivo durante la jornada laboral, según los datos recogidos por la DGT.
Velocidad, falta de experiencia y problemas de visibilidad aparecen entre los factores que requieren mayor atención.
Precisamente para mejorar la percepción entre vehículos de cuatro ruedas y motocicletas se ha desarrollado la campaña “Hazte Visible”, centrada especialmente en los ángulos muertos.
La seguridad de la moto también depende de los demás
La reducción de la siniestralidad de los motoristas no puede recaer exclusivamente sobre quienes conducen una motocicleta.
El resto de usuarios también desempeña un papel fundamental.
Respetar la distancia de seguridad, comprobar los ángulos muertos, señalizar correctamente las maniobras, evitar adelantamientos demasiado próximos y prestar especial atención en cruces e intersecciones son comportamientos que pueden evitar situaciones de enorme riesgo.
La convivencia entre vehículos exige asumir que el motorista tiene menos margen de protección ante un error ajeno.
Por eso, además de formación, equipamiento y tecnología, cualquier estrategia para reducir la siniestralidad de las motocicletas debe incorporar también la concienciación del conjunto de conductores.
Un reto que necesita medidas específicas
La motocicleta tiene un papel cada vez más importante en la movilidad, especialmente en las ciudades.
Pero su creciente utilización obliga también a afrontar con mayor intensidad sus riesgos.
Los datos de siniestralidad que maneja la DGT han llevado a situar a los motoristas entre los colectivos prioritarios de la política de seguridad vial.
- Formación.
- Equipamiento.
- Cursos de conducción segura.
- Mayor concienciación del resto de usuarios.
- Y una mejor integración de la motocicleta en la planificación de la movilidad.
La conclusión es clara: reducir la siniestralidad de los motoristas exige actuar antes del siniestro y reducir sus consecuencias cuando este no ha podido evitarse.
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Contenidos publicados posteriormente por InfoVIAL que permiten seguir la evolución de estas medidas:
En 2025 se aprobó finalmente la nueva regulación de los cursos del permiso A y de conducción segura y eficiente, incluyendo más formación práctica, cursos bonificados con puntos y nuevas exigencias de protección.
Aprobada la nueva regulación de los cursos del permiso A y de conducción segura y eficiente
InfoVIAL también ha analizado posteriormente la necesidad de combinar formación, tecnología y prevención para afrontar una siniestralidad de los motoristas que sigue planteando importantes retos.
Motoristas: formación, tecnología y prevención para reducir una siniestralidad que no baja
Fuente: Revista Tráfico y Seguridad Vial

